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Costumbrismo

Te explicamos qué es el costumbrismo, su contexto histórico y sus temas habituales. Además, el costumbrismo literario y sus autores.

¿Qué es el costumbrismo?

En historia del arte, se conoce como costumbrismo a un movimiento artístico, principalmente pictórico y literario, que se propuso reflejar las costumbres (de allí su nombre) y los usos locales que eran propios de una sociedad específica, como su folclore tradicional, sus prácticas rituales o su cotidianidad.

El costumbrismo surgió en el siglo XIX, como consecuencia de los ideales estéticos impulsados por el Romanticismo, y aunque no fue exclusivo de España, estuvo fuertemente vinculado al arte y la literatura de dicho país, especialmente durante el reinado de Isabel II, “la Reina Castiza”. Sin embargo, esta tendencia también se dio con fuerza en las nacientes repúblicas hispanoamericanas, como una forma de recuperar la “identidad colectiva” local.

Tradicionalmente se lo interpreta como una respuesta ante el avance del realismo y de la Revolución Industrial, que ponían en jaque el legado folclórico y tradicional vinculado con el pasado rural. Así, el costumbrismo no se propone representar la realidad científicamente, como lo harían el realismo y el naturalismo, sino recuperar un legado cultural plasmado de una manera pintoresca, colorida, apasionada.

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Contexto histórico del costumbrismo

En términos estrictos, el costumbrismo nació como idea en el siglo XVIII, con creadores como el dramaturgo español Ramón de la Cruz (1731-1794) y su comedia costumbrista, o los famosos cartones para tapices del pintor Francisco de Goya (1746-1828). Sin embargo, tuvo su auge en la España del siglo XIX, que fue un período particularmente turbulento y complicado, de profundos cambios en la vida del país.

Ello implicó, por un lado, la modernización agrícola, fruto de la influencia de la Revolución Industrial, y el triunfo de la burguesía como clase dominante en toda Europa. Además, se derrumbó la vieja monarquía absolutista y fue reemplazada por una monarquía constitucional y parlamentaria.

Todo esto ocurrió en medio de un clima derrotista tras la pérdida de las colonias americanas, debido a las cruentas Guerras de Independencia que iniciaron en la región a comienzos del siglo XIX. La última de ellas tuvo lugar entre España y Cuba, cuya victoria en 1895 acabó con las pretensiones imperiales españolas en América.

Esta atmósfera de cambios, parecida a la del resto de Europa, no fue sin embargo tan exitosa en España, país que conservó su marcado espíritu agrícola y que no llegó a industrializarse del todo, al menos en comparación con los países de la Europa protestante.

Aun así, fue lo bastante intensa como para provocar un siglo de tensiones político-sociales que condujeron a la caída de la monarquía y la declaración de la efímera Primera República Española en 1873, que sucumbió en 1874 a un golpe de Estado conservador que condujo a una dictadura y a la restauración borbónica a finales del siglo. Estos dilemas políticos sobrevivieron en España hasta el siglo XX, y fueron la base de la venidera Guerra Civil Española.

Temas del costumbrismo

Los temas usuales del costumbrismo tienen que ver con:

  • Las costumbres de la vida rural y campesina, con presencia de ritos, cuadros de costumbres, la familia y el folclore.
  • La cotidianidad representativa de las ciudades, especialmente lo referido a sus figuras más icónicas, como sacerdotes, maestros, hacendados, políticos.
  • El encuentro entre el campo y la ciudad, reproduciendo usualmente una mirada crítica al nuevo mundo moderno, que se alejaba de las tradiciones y de lo hasta entonces tenido por “propio”.
  • El lenguaje regionalista, con presencia de juegos de palabras, refranes, formas de habla y otros modos “propios” del lenguaje.
  • Los bailes, ritos, fiestas y ceremonias populares, las leyendas y las supersticiones.

Costumbrismo literario

En el caso específico de la literatura, el costumbrismo se propuso retratar la vida popular tradicional sin ánimo alguno de criticarla (cosa que sí estaría presente en el realismo), y para ello echó mano principalmente a la prosa, en tres géneros o manifestaciones fundamentales:

  • Los cuadros de costumbres. Se llama así (o bien “artículos de costumbres”) a pequeños textos de índole literaria y periodística, que se solían publicar en diarios y revistas como un divertimento o una guía pedagógica, y en los que se describían del modo más pintoresco y colorido posible algunas de las tradiciones y del folclore del mundo rural. Hubo grandes compilaciones de estos artículos, como Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844), donde se recoge la obra de 51 autores distintos.
  • La novela costumbrista. También llamada “novela de costumbres”, cuya trama solía explorar diferentes escenas populares de marcado sabor local, dejando por fuera cualquier argumento ideológico o crítica social. Este tipo de novelas, sin embargo, tuvieron a menudo puntos de encuentro con la novela social del naturalismo.
  • La comedia costumbrista. Variante teatral (o dramatúrgica) del costumbrismo, consistió en la representación liviana, a menudo graciosa, de escenas cotidianas de la vida rural, o bien de la vida burguesa, estas últimas a menudo con intenciones paródicas o irónicas. Posee una intención crítica muy superficial, que no busca ir a los cimientos de la sociedad misma, sino apenas confrontar al público con una versión torpe, graciosa, de sus propias vidas y costumbres.

Autores costumbristas

Una lista parcial de autores costumbristas debe incluir los siguientes nombres:

  • Manuel Cabral Aguado -Bejarano (1827-1891), pintor español de la escuela andaluza, considerado uno de los principales exponentes tanto del género como de la escuela.
  • Manuel Rodríguez de Guzmán (1818-1867), pintor costumbrista español que se inició en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y que luego formó parte de la escuela andaluza costumbrista.
  • Juan Rodríguez Jiménez (1765-1830), pintor español conocido como “el Goya andaluz”, cuyos inicios se dieron pintando cuadros religiosos para la Catedral de Cádiz. Su obra sobrevive en gran parte en el Museo del Romanticismo.
  • José Zorrilla (1817-1893), poeta y dramaturgo español, célebre por su Don Juan Tenorio (1844), así como otras leyendas y piezas teatrales de corte popular.
  • Gustave Doré (1832-1883), pintor, escultor e ilustrador francés, considerado uno de los más grandes ilustradores del siglo XIX, por sus representaciones de obras célebres de la literatura como El Quijote, la Divina Comedia o la Biblia. También dedicó parte de su obra a los mitos y leyendas tradicionales, así como a cuadros de costumbres.
  • Rafael María Baralt (1810-1860), político, historiador, periodista y poeta venezolano, cuya poesía se centró en los valores locales, ensalzando héroes de independencia y batallas heroicas, a la par que paisajes y escenas cotidianas de Venezuela y de España misma.
  • José María Vergara y Vergara (1831-1872), escritor, periodista e historiador colombiano que participó en la creación de numerosos periódicos literarios, en los que difundió la obra de numerosos autores costumbristas europeos y colombianos, como la del famoso novelista Jorge Isaacs.
  • José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827), conocido como “el pensador mexicano”, fue un novelista mexicano célebre por su obra El Periquillo Sarmiento (1816). Fue además un estudioso de la política, la literatura, la lingüística y la historiografía, en cuya obra literaria se encuentra plasmado el dialecto de la época: la jerga estudiantil, médica, barriobajera, etc.

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Referencias