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Sociedad

Te explicamos qué es la sociedad, su origen, características y relación con la cultura y el Estado. Además, sociedades humanas y animales.

¿Qué es la sociedad?

«Sociedad» es un término amplio, por el que se entiende a un conjunto de individuos que conviven bajo normas comunes. Bajo esa definición, la primera que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia Española, tanto un país, un pueblo o una comunidad, como un panal de abejas o una organización empresarial, pueden constituir ejemplos de sociedades.

El término sociedad proviene del latín societas, derivada de la voz socius, que traduce “aliado” o “compañero”. Es decir, que el rasgo central en la idea de sociedad tiene que ver con la cooperación, o sea, con estar en el mismo bando.

Esto no significa que en las sociedades reine un orden perfecto, o que sean comunidades utópicas, ni mucho menos. La sociedad humana, por ejemplo, es una fuente constante de luchas y tensiones entre los elementos que desean modelarla u ordenarla.

Por otro lado, el término sociedad posee también usos mucho más específicos, especialmente en el ámbito legal, político o empresarial, tales como:

  • Sociedad civil. Término que alude al total de la ciudadanía de un país, considerados como un conjunto de actores independientes del Estado.
  • Sociedad anónima. También llamado “compañía anónima”, es una forma de organización empresarial constituida por acciones, en la que estas últimas representan un capital.
  • Sociedad conyugal. Figura jurídica que se constituye a través del matrimonio y que administra los bienes y capitales de la pareja.
  • Sociedad cooperativa. Forma de organización de productores, comerciantes o consumidores, que se rigen por criterios de utilidad común a todos.

Ver también: Relaciones sociales

Origen de la sociedad

La sociedad existe en la práctica desde el surgimiento de la vida más compleja. En la medida en que algunos individuos buscaron protección y estabilidad en la vida conjunta, formaron enjambres, colonias u otras formas de organización, algunas muy primitivas y otras más desarrolladas socialmente.

En el caso de la sociedad humana, ésta existe desde el inicio de nuestra especie, aunque inicialmente estuvo conformada más horizontalmente y centrada en la supervivencia de unidades familiares o interfamiliares mínimas, como las tribus. A medida que el tiempo transcurrió, se fueron haciendo más grandes y complejas, desarrollando nuevos modos de organización, de producción y de intercambio.

Características de las sociedades

En líneas generales, las características de las sociedades son:

  • Están compuestas por un número variable de individuos, que evidencian un mínimo grado de comunicación y organización.
  • A menudo poseen jerarquías, esto es, órdenes internos que consisten en el reparto de las labores y que asignan a algunos individuos lugares centrales por encima de otros.
  • Se orientan hacia la producción y el crecimiento, a través de la satisfacción de las necesidades comunes a todos los individuos.
  • También buscan sostener los procesos y mecanismos que garantizan su perpetuidad en el tiempo, es decir, su reproducción. Esto no significa que se mantengan inmutables, sino todo lo contrario: cambian a lo largo del tiempo.

Sociedades animales

Se entiende por sociedades animales a aquellas que involucran a individuos no humanos. Se componen de acuerdo a diversos modos de organización.

Generalmente tienden a la defensa mutua de los depredadores, la alimentación compartida y la organización de la reproducción. Sin embargo, y a diferencia de las sociedades humanas, en ninguna de ellas existe una cultura.

Son ejemplos de sociedades animales:

  • Las colmenas de abejas, los hormigueros y los nidos de termitas.
  • Los nidos subterráneos de topos.
  • Las manadas de leones, lobos y otros depredadores grupales.
  • Las comunidades de chimpancés.

Sociedad humana

La sociedad humana es la forma en que los humanos nos hemos organizado para acometer de modo conjunto la satisfacción de nuestras necesidades. A diferencia de las sociedades animales, las nuestras suelen tener altísimos niveles de organización y complejidad, y estar acompañadas con una cultura propia, que a menudo permite la identificación de los individuos pertenecientes a una sociedad.

La sociedad humana surgió como una forma de comunidad tribal, que compartía sus recursos y buscaba protección de los elementos y de posibles depredadores. Pero gracias al lenguaje y al desarrollo cultural y tecnológico, lo que inicialmente fueron tribus u hordas humanas, lograron integrarse y modificar radicalmente sus formas de vida.

Los miembros de la sociedad se vincularon a través una cultura común, basada en relatos fundacionales y un sentido de pertenencia. Actividades como el surgimiento de la agricultura también colaboraron en su cohesión entre sí y con la geografía en la que habitaban.

Este camino condujo al abandono de la vida nómada de los cazadores-recolectores. Finalmente aparecieron las ciudades, las jerarquías políticas, las naciones y las religiones, a medida que la sociedad humana propiciaba la transmisión de los saberes de una generación a la siguiente.

Sociedad y Estado

Hoy en día nos cuesta imaginar la sociedad sin la existencia de un Estado que la regente y administre. Ya que, si bien estos dos conceptos remiten a cosas diferentes, también es verdad que se encuentran íntimamente vinculados.

En la prehistoria, las primeras sociedades no tenían Estado, o sea, no tenían instituciones, ni poderes permanentes. Se basaban en formas de organización mínimas y comunitarias, dado que la existencia de los individuos se dedicaba por entero a la supervivencia.

Sin embargo, todo eso cambió con la Revolución Neolítica y el surgimiento de las primeras ciudades, hace alrededor de 6.000 años. Fue entonces que la agricultura permitió generar suficiente alimento para quienes trabajaban la tierra y para sostener a quienes, a partir de entonces, se dedicarían a otras actividades: investigar y educar, ejercer la religión o, también, regentar.

Una vez asumida la vida sedentaria, la defensa militar y la administración de la producción se volvieron necesidades sociales. Así nacieron los primeros Estados, generalmente monárquicos y religiosos, en los que una élite militar y/o religiosa gobernaba a la base social de trabajadores agrícolas y artesanos.

Posteriormente surgieron nuevas formas de organización de la mano de grandes cambios tecnológicos que permitieron nuevas formas de producción, y el Estado cambió junto con las sociedades. Ya en la actualidad, no existen prácticamente sociedades sin Estado.

La cultura en la sociedad

Normalmente, nos referimos a “cultura” como el conjunto de las formas de vida y de expresión de una sociedad, las cuales se heredan a las nuevas generaciones como tradiciones.

La cultura abarca las formas religiosas, los relatos fundacionales, los ritos, las celebraciones y el folklore, la identidad social, los valores morales, el idioma y la expresión artística, entre otros elementos que, en su conjunto, caracterizan y singularizan a una sociedad. De hecho, ninguna sociedad humana es igual a otra, gracias a la complejidad cultural típica de nuestra especie.

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Referencias