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Golpe de Estado

Te explicamos qué es un golpe de Estado, sus causas, consecuencias y otras características. Además, ejemplos históricos en Argentina y Chile.

¿Qué es un golpe de Estado?

Se llama golpe de Estado (o en ciertos contextos simplemente “golpe”), a la toma repentina e ilegal del poder político por parte de un sector o grupo social específico, violentando todas las normas y leyes constitucionales que regulan la transmisión institucional del mismo.

Se considera un acto político violento, distinto sin embargo de las revueltas, motines, revoluciones y guerras civiles.

También suele hablarse de golpe de Estado cuando algunos de los factores que ejercen el poder político toman acciones que desmantelan la institucionalidad de una nación. Es decir, cuando se eliminan instituciones fundamentales o se suprimen leyes, sin pasar por el necesario proceso legal que lo permite, sino mediante medidas autoritarias o de fuerza.

Así, un golpe de Estado puede ocurrir cuando un presidente legítimamente electo es depuesto por las fuerzas armadas, o cuando una élite económica le tuerce el brazo a las instituciones del Estado para imponer un presidente a su conveniencia.

También se trata de un golpe de Estado cuando el partido que controla el poder ejecutivo anula el parlamento por la fuerza, o en otras situaciones en que la institucionalidad de los poderes formales del Estado se ve vulnerada. En ocasiones, esto puede denominarse autogolpe, ya que es un golpe que el Estado se da a sí mismo.

En la práctica, los golpes de Estado son tan antiguos como el poder mismo, pero existen como método reconocible desde la Edad Moderna, cuando los valores republicanos y democráticos se hicieron la norma en Occidente.

Desde entonces, muchas naciones los han padecido, especialmente en el llamado Tercer Mundo durante la Guerra Fría, cuando las potencias económicas y políticas mundiales financiaban insurgencias dependiendo de qué tan afines les resultaran políticamente los sectores gobernantes.

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Origen del término «golpe de Estado»

Empezó a hablarse de “golpe de Estado” (Coup d’État) en la Francia del siglo XVIII, para referirse a determinadas medidas tomadas por el Rey, de naturaleza violenta y repentina, mediante las cuales procuraba deshacerse de sus enemigos políticos, sin respeto alguno por las normas morales o por la legislación.

Desde entonces el término comenzó a emplearse en otros idiomas, hasta que ya en 1930 se lo abordó directamente en el libro Técnica del Golpe de Estado (Técnica del colpo di Stato) de Curzio Malaparte, en el que analiza las acciones del fascismo italiano y nazismo alemán.

Allí, Malaparte explicaba que no sólo era posible un evento de esta naturaleza por parte de fuerzas armadas o militares, sino también mediante la conspiración de fuerzas civiles que propiciaban la caída de un gobierno legítimo mediante acciones ilegales.

Otros tratados se escribieron al respecto posteriormente, como el libro de 1962 de Samuel Finer, El hombre a caballo: El rol de las fuerzas militares en la política (The Man on Horseback: The Role of Military in Politics).

A pesar de lo advertido en estos textos, los golpes de Estado fueron particularmente comunes durante el siglo XX, especialmente en el Latinoamérica en las décadas del 70 y 80. Más recientemente, se habla de nuevos métodos de insurgencia bautizados “golpe suave” o “golpe de mercado”, favorecidos por las dinámicas informativas y económicas de la globalización.

Características de un golpe de Estado

Los golpes de Estado se caracterizan por ser:

  • Violentos y repentinos, a menudo ocasionando muertes y pérdidas materiales.
  • Ilegales e inconstitucionales, ya que no respetan ningún tipo de normativas legales, sino que actúan por la fuerza.
  • Propinados por sectores poderosos de la sociedad: los militares, la cúpula económica, la clase política, etc.
  • El mecanismo predilecto para la instauración de gobiernos de facto, o sea, dictaduras o autocracias.

Causas de los golpes de Estado

Las causas de un golpe de Estado pueden ser muy diversas, pero no suelen considerarse nunca legítimas en su proceder, sin importar lo comprensibles que sean. Algunas de ellas pueden ser:

  • Profundas crisis económicas, sociales o políticas que animen a algunos sectores sociales a hacerse con el poder.
  • Períodos de turbulencia social, estados previos al conflicto civil o militar, o intensa actividad subversiva, que se utilizan para justificar la imposición de un “orden” marcial.
  • Deslegitimación de las autoridades en ejercicio del poder, ya sea por medidas cuestionables política, moral o económicamente, o porque han cometido a su vez acciones inmorales e inaceptables para la sociedad.
  • Amenazas políticas o económicas sobre los intereses y privilegios de cierto sector de la sociedad que responde mediante un intento de derrocamiento.

Consecuencias de los golpes de Estado

Las consecuencias de los golpes de Estado suelen ser impredecibles. En el mejor de los casos, podrían iniciar una transición política que conduzca rápidamente a la democracia, pero podría ocurrir todo lo contrario.

De hecho, la mayoría de las dictaduras de la historia se instauraron mediante golpes de Estado, dado que una vez suspendidas las leyes que regulan el poder y determinan cómo asignarlo, no existe forma de impedir que quienes se hicieron por la fuerza con el Estado permanezcan en él un tiempo indeterminado.

En todo caso, las consecuencias directas de un golpe de Estado suelen ser:

  • El derrocamiento del gobierno instituido y la pérdida del Imperio de la Ley.
  • La suspensión del estado de derecho y por ende la vulneración de los derechos fundamentales de la ciudadanía.
  • El reordenamiento de las fuerzas políticas del Estado, lo cual puede implicar persecución política, encarcelamiento y otras medidas de fuerza.
  • El ascenso al poder de un gobierno de facto, o sea, ilegítimo e ilegal.

Golpes de Estado en Argentina

Entre las naciones latinoamericanas, el golpe de Estado es un asunto tristemente común, pero entre ellas, la historia de Argentina pareciera ser particularmente abundante en golpes de Estado.

Solamente en el siglo XX, hubo seis golpes exitosos en esta nación, los cuales establecieron dictaduras (las cuatro primeras provisionales, las últimas dos permanentes): uno en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976.

  • Golpe de 1930. Comenzó un 6 de septiembre, cuando el presidente electo en 1928, Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical, fue derrocado por los militares comendados por José Félix Uriburu. Este asumió la presidencia en su lugar, siendo reconocido luego por el Tribunal Supremo y dando origen a la “doctrina de los gobiernos de facto”, que justificaría futuras dictaduras. Así, se instaló en Argentina un gobierno de nacionalismo católico neocorporativista, que no logró gobernar y terminó llamando a elecciones controladas, dando pie a la llamada “Década infame” de gobiernos conservadores fraudulentos y corruptos.
  • Golpe de 1943. Este golpe contra el régimen conservador de Ramón Castillo, ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo apoyado por los Estados Unidos para motivar que Argentina abandonara su postura neutral frente al conflicto en Europa, y así intervenir en los bienes británicos en la región. El 4 de junio de dicho año, diferentes grupos militares anticomunistas se disputaron el poder, poniendo fin a la “Década infame” y comenzando la “Revolución del 43”, que fue una dictadura transitoria culminada en unas elecciones generales el 24 de febrero de 1946.
  • Golpe de 1955. Ocurrido entre el 16 y el 23 de septiembre de dicho año, este movimiento insurreccional derrocó al presidente Juan Domingo Perón y disolvió el Congreso de la República, imponiendo una Junta Consultiva Nacional en su lugar. Bajo el nombre de “Revolución Libertadora”, sectores nacionalistas-católicos y liberales-conservadores prescribieron el Partido Peronista y persiguieron a sus simpatizantes, hasta que en 1958 convocaron a elecciones con proscripción del peronismo, que fueron ganadas por Arturo Frondizi en un pacto electoral de su partido, la Unión Cívica Radical, con Perón.
  • Golpe de 1962. Cuatro años después de ser electo Arturo Frondizi, un 29 de marzo sectores de las fuerzas armadas se alzaron para derrocarlo, luego de que en las elecciones de ese año ganaran, en varias provincias, partidos del peronismo rehabilitados políticamente por Frondizi. El poder fue asumido por José María Guido, presidente provisional del Senado, quien aceptó los lineamientos impuestos por los militares de proscripción del comunismo y peronismo, anulación de las elecciones pasadas y promulgación de una nueva ley electoral.
  • Golpe de 1966. Ocurrido un 28 de junio, durante la presidencia de Arturo Illia, de la Unión Cívica Radical el Pueblo, este golpe abrió paso a una dictadura llamada “Revolución Argentina”, que en lugar de anunciarse como un gobierno provisional, como en los casos anteriores, estableció un régimen permanente, tal y como estaba ocurriendo en otros países de la región suramericana. Conocido como el Estado Burocrático Autoritario, este régimen fue sumamente inestable y sufrió a su vez dos golpes de Estado internos, de modo que se sucedieron tres dictadores militares en el poder: Juan Carlos Onganía (1966-1970), Marcelo Levingston (1970-1971) y Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973).
  • Golpe de 1976. El 24 de marzo de ese año fue derrocado el gobierno de María Estela Martínez de Perón, esposa del otrora presidente, por parte de una Junta Militar integrada por un miembro de cada cuerpo de las fuerzas armadas. Bajo el nombre de “Proceso de Reorganización Nacional”, esta dictadura permanente fue dirigida por cuatro juntas militares distintas, con la excusa de aplacar los movimientos insurgentes de los sectores peronistas de izquierda radical. Durante una larga y cruenta dictadura, los militares persiguieron y exterminaron a la disidencia, en uno de los casos más emblemáticos de violación de derechos humanos del continente. Tras haber sido derrotados en la Guerra de Malvinas en 1983, la dictadura cedió paso a la democracia un 10 de diciembre.

Golpe de Estado en Chile

El golpe de Estado ocurrido en Chile el 11 de septiembre de 1973 derrocó el gobierno democrático del socialista Salvador Allende, mediante una insurrección armada que contó con el apoyo de los Estados Unidos, dispuestos a todo con tal de frenar el avance del socialismo en América Latina durante la Guerra Fría.

Luego de someter a buena parte del país, los militares insurgentes, comandados por Augusto Pinochet y de marcado talante anticomunista y conservador, exigieron la renuncia del presidente, quien se refugió en el palacio de gobierno.

Los militares procedieron a bombardear el palacio presidencial, hasta hacerse con el poder político tras el suicidio de Allende, instaurando así una de las más atroces dictaduras de la historia suramericana: el pinochetismo.

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Referencias