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Matrimonio

Te explicamos qué es el matrimonio, su historia, los tipos que existen y otras características. Además, qué es el divorcio.

¿Qué es el matrimonio?

El matrimonio o unión conyugal es una institución social fundamental, que involucra a dos personas físicas y naturales. Es la forma de oficializar un vínculo de pareja y someterlo a las normativas legales, sociales, morales e incluso religiosas dictaminadas por la sociedad.

El matrimonio es al mismo tiempo una figura legal, una ceremonia social y religiosa, y una entidad cultural tradicional. Es decir que por matrimonio podemos entender distintos tipos de conceptos sociales, culturales y legales, dependiendo de la tradición específica de una sociedad y su imaginario.

Así, el matrimonio es comúnmente regulado por la ley (sobre todo para prohibir las uniones que culturalmente se consideran inadecuadas, como las incestuosas), pero tiene una existencia milenaria, con presencia en sociedades que comprendían la justicia y el Estado de un modo muy distinto al contemporáneo.

De hecho, la palabra matrimonio proviene del latín matrimonium, derivada de la unión de los vocablos mater (“madre”) y monia, un término que se usaba para referirse a situaciones ceremoniales o legales, como en patrimonium (“patrimonio”, o sea, la herencia que el padre deja al morir).

Este término se empleaba en la Antigua Roma para referirse al derecho de una mujer de ser la madre legítima y reconocible de los hijos de un varón, lo cual le confería el estado de casada (no disponible) y el derecho a heredar los bienes que dejara su marido al fallecer.

Además, suele considerarse que el matrimonio es la base de la sociedad. Esto se basa en la idea de que cualquier sociedad humana tiene como fin la perpetuación de la especie y la protección de las generaciones venideras. Para lograrlo se propone la unión matrimonial.

En suma, el matrimonio es la unión exclusiva de dos individuos que desean compartir todos sus bienes y derechos. En principio se trata de hombre y mujer, dado que se le atribuye al matrimonio el fin de la reproducción humana, pero este sentido ha cambiado en tiempos modernos.

Ver también: Monogamia

Historia del matrimonio

La historia del matrimonio comenzó con los modos en que las culturas antiguas celebraban y formalizaban la unión de sus reyes y nobles. A menudo se traducía en cambios dinásticos, uniones estratégicas o cambios en la sucesión del poder político, según fuera el caso.

En ese entonces los plebeyos no celebraban ningún matrimonio, pues no era necesario para tener relaciones sexuales o para concebir hijos. En todo caso, podían hacerlo según ceremonias muy simples.

Era frecuente de la uniones de los plebeyos involucraran el intercambio económico: quien recibía la esposa también recibía el control de una dote, perteneciente a la mujer, que podían ser animales, propiedades o un terreno para iniciar una familia productiva y sostenerla.

Dependiendo de la cultura y la religión, el matrimonio podía ser monogámico (una sola mujer y un solo hombre) o poligámico (varias mujeres para un solo hombre), como en la tradición oriental. Pero tal y como lo entendemos hoy en Occidente, el matrimonio nació en la Antigua Roma.

Su nombre era matrimonium y estaba sujeto a ciertas leyes y normas. Luego fue asimilado por la naciente cultura cristiana, en la cual se convirtió en un vínculo sagrado, celebrado ante Dios y conforme a ciertos ritos provenientes del Antiguo Testamento, es decir, de la religión judía.

Gracias a la separación de Estado y religión ocurrida en Occidente desde finales del Medioevo, el matrimonio se fue convirtiendo más en una figura legal que en un nexo religioso indisoluble.

Así surgió el matrimonio civil, que permitía casarse a personas de religiones distintas o impedidas por ley eclesiástica. También fue posible el divorcio, que permitía la interrupción del matrimonio, aunque la Iglesia tardó en reconocerlo, pues sus votos matrimoniales son “hasta que la muerte los separe”.

Más recientemente aún, surgió la necesidad del matrimonio igualitario o unión civil igualitaria, dependiendo de la legislación de cada país, que permite a las parejas homosexuales formalizar su amor y acceder a los mismos derechos que las heterosexuales.

El derecho de las personas homosexuales al matrimonio recibió enormes resistencias de parte de los sectores conservadores, que aún prefieren pensar el matrimonio en términos religiosos y no en términos legales.

Características del matrimonio

El matrimonio, tal y como lo entendemos hoy en Occidente, se caracteriza por:

  • Ser un vínculo legal voluntario y duradero. Las personas se pueden casar únicamente por su propia voluntad, y deben hacerlo mediante una serie de ritos y ceremonias legales (y religiosas, si así lo desea) que atestiguan la validez y legitimidad del hecho.
  • Puede ser civil y/o religioso. Todo depende de las creencias de los cónyuges, aunque el único valedero ante el Estado es el civil, y el único valedero ante la Iglesia es el religioso.
  • Ser monógamo. Involucra a dos personas únicamente, quienes se comprometen a tener un vínculo amoroso y sexual exclusivo (fidelidad).
  • Es tradicional y convencional. Se rige por las convenciones y tradiciones sociales, morales y religiosas de la comunidad y la nación, por lo que puede tener marcadas diferencias de una región del mundo a otra.
  • Crear una comunidad de bienes. Llamada “comunidad conyugal”, implica que todas las propiedades y capitales obtenidas desde el inicio del matrimonio son de ambos cónyuges por igual, lo que implica un reparto común y la necesidad de arreglos en caso de divorcio.

Tipos de matrimonio

Existen los siguientes tipos de matrimonio:

  • Matrimonio religioso. Involucra un conjunto de ritos y ceremonias con un fuerte componente simbólico, determinados por el tipo de religión de la cual se trate: judía, católica, islámica, etc. Generalmente exige que ambos cónyuges practiquen la misma fe y suele ser mucho más rígida con sus mandatos y exigencias.
  • Matrimonio civil. Se trata de la contrapartida legal, laica y jurídica del matrimonio religioso, la cual se rige por las leyes del Estado y no por los mandatos de la religión o la moral. Por ende, es mucho más permisivo en ciertas ocasiones y es el único valedero ante la justicia.
  • Matrimonio igualitario u homosexual. Se trata de la unión entre dos personas del mismo sexo, bajo los mismos términos del matrimonio civil heterosexual. En algunas latitudes es más aceptado que en otras, y en algunas lo es bajo un nombre distinto al de “matrimonio”, como “unión civil”.
  • Matrimonio por conveniencia. Se llama así a los matrimonios que, en principio, no nacen del amor sino del interés, o sea, de un intercambio como cualquier otro. El matrimonio por interés no es bien visto socialmente, a pesar de que en la antigüedad todas las formas de matrimonio eran, en principio, por interés: un príncipe y una princesa solían casarse para unificar sus reinos, no porque se amaran, por ejemplo.

Importancia del matrimonio

El matrimonio es una figura central en la constitución de las sociedades. De forma más o menos explícito, todas las sociedades tienen como principio fundamental la reproducción de la especie y la conformación de nuevas familias. Por eso, el vínculo matrimonial desde un principio se ha visto protegido legalmente y amparado por costumbres sociales, morales y culturales.

Justamente por esa razón, la introducción de nuevas formas de matrimonio son siempre polémicas: se trata de un pequeño pero significativo cambio en la idea matriz de la sociedad.

Para algunos implica hacerla más amplia, democrática y abarcadora de los estilos de vida que ya existen, mientras que para otros significa la pérdida o alteración de valores antiguos creados en una sociedad muy anterior y muy distinta a la contemporánea.

Divorcio

El divorcio es el acto legal de interrupción del matrimonio, es decir, la separación legal que disuelve la comunidad conyugal (la comunidad de bienes creada por el matrimonio).

Se realiza conforme a términos acordados jurídicamente, dependiendo del grado de entendimiento de los cónyuges que están por separarse. En algunos casos, uno de los dos debe demandar al otro para exigir el fin del matrimonio, y se establece un juicio.

El divorcio, si bien aceptado por algunas iglesias, no es afín a la religión. En muchos casos los individuos divorciados no pueden volver a casarse por la iglesia, hasta que se produzca la muerte de su ex pareja, pues a los ojos de la religión, sigue casado con ella.

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Referencias