Lengua y literatura

12 poemas sobre la libertad originales y de autores clásicos


La libertad, la capacidad de actuar como uno quiere, es uno de los estados más deseados por las personas. Nos gusta sentirnos libres, que podemos llevar la vida que queremos sin que nadie nos presione.

Los poetas y escritores también han escrito sobre la libertad y las sensaciones y sentimientos que transmite. A continuación te dejamos una lista de poemas sobre la libertad de poetas clásicos y otros originales de nuestro autor.

“La libertad” (Francisco Sosa Escalante)

En vano el tiempo sin piedad consuma

su eterna destrucción y al hombre arroja

al no ser, y arrástrale cual hoja

de arbusto débil, o cual leve pluma.

 

Hay algo que no muere entre la bruma

del negro olvido, y a que no acongoja

de la nada el temor, ni se despoja

jamás del manto de su gloria suma:

 

la santa libertad! la noble idea

de la conciencia luz, que resplandece

entre el humo y fragor de la pelea;

 

la santa libertad! árbol que crece

y al elevar su copa gigantea

al hombre abrigo bienhechor ofrece.

  • Reflexión: el poema brinda palabras de consuelo en un tiempo gris en el cual siempre el deseo por la libertad está presente.

“A la libertad” (Manuel del Palacio)

Brotaste como Venus de la espuma,

y el gaditano mar te dio su arrullo;

cual flor que abre a la aurora su capullo

así te vi nacer entre la bruma.

 

Águila excelsa de rizada pluma

ya el firmamento cruzas con orgullo,

y de miles de labios el murmullo

tu gloria canta y tus milagros suma.

 

¿En vez de las encinas y las palmas

en nido oscuro que labró tu anhelo

tu dicha escondes y tus penas calmas?

 

Despierta, libertad; alza tu vuelo;

nido mejor te ofrecen nuestras almas

y has de subir con ellas hasta el cielo.

  • Reflexión: el poema muestra el significado de libertad usando un ave (águila) como metáfora.

“Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad” (Emily Dickinson)

Ningún cepo puede torturar
Mi alma en libertad,
Pues detrás de este esqueleto mortal
Se teje uno de más valor.

No puedes horadar con un serrucho
Ni traspasar con una cimitarra
Dos cuerpos, por lo tanto perdura,
Amarra uno y el otro vuela libre.

El águila no se despoja
De su nido y, sin embargo,
Gana en cielo
Más fácilmente que tú.

Excepto tú mismo, tal vez nadie pueda ser
Tu enemigo,
Cautividad es conciencia

Y también es libertad.

  • Reflexión: la autora expresa que nadie ni nada puede perturbar su libertad.

“Para la Libertad” (Miguel Hernández)

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.

Para la libertad, mis ojos y mis manos,

como un árbol carnal, generoso y cautivo,

doy a los cirujanos.

 

Para la libertad, siento más corazones

que arenas en mi pecho dan espuma a mis venas;

y entro en los hospitales, y entro en los algodones,

como en las azucenas.

 

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,

ella pondrá dos piedras de futura mirada,

y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

en la carne talada.

 

Retoñaran aladas de savia sin otoño,

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida;

porque soy como el árbol talado que retoño:

aún tengo la vida.

  • Reflexión: el poema en honor a los que pierden la vida por la lucha por la libertad.

“Libertad” (José Tomás de Cuellar)

TRISTE como el esclavo gemebundo,

muda como la víctima inocente,

mi patria, al peso de dolor profundo,

al férreo yugo doblegó la frente.

 

Mas una voz que conmoviera el mundo

oyen los hijos de anahuac doliente,

y ¡gloria! gritan en seguro puerto.

libres como las aves del desierto.

  • Reflexión: un poema que expresa el sentir de quien busca la tan anhelada libertad.

“Soneto sobre la libertad humana” (Dámaso Alonso)

Qué hermosa eres, libertad. No hay nada

que te contraste. ¿Qué? Dadme tormento.

Más brilla y en más puro firmamento

libertad en tormento acrisolada.

 

¿Que no grite? ¿Mordaza hay preparada?

Venid: amordazad mi pensamiento.

Grito no es vibración de ondas al viento:

grito es conciencia de hombre sublevada.

 

Qué hermosa eres, libertad. Dios mismo

te vio lucir, ante el primer abismo

sobre su pecho, solitaria estrella.

 

Una chispita del volcán ardiente

tomó en su mano. Y te prendió en mi frente,

libre llama de Dios, libertad bella.

  • Reflexión: el poema expresa la belleza de la libertad.

“Libertad conceptual” (Juan Ortiz)

Libertad, conciencia cierta

de andar, de vivir, de ser

sin cosas a que temer

más allá de nuestra puerta.

 

Libertad es respetar

al otro ser, lo que piensa,

y si hay una conversa tensa,

pues, fluir como fluye el mar.

 

Libertad es no hacer daño,

no oprimir, es empatía,

es alegrarte en la alegría

del que sube otro peldaño.

 

La libertad se engalana

en el alma pensativa,

en el hombre que la aviva

bien temprano en la mañana.

  • Reflexión: estas cuartetas reflejan lo que es la libertad en su concepción más pura.

“Camino a la libertad” (Juan Ortiz)

Un hombre de traje camina al fondo de la calle;

está cansado,

mas no ha llegado al deber ser.

Su reloj marca las 5:30 p. m.,

ya es tarde para el café,

para la vida,

de hecho.

 

El maletín le pesa,

sus pasos,

mas aún falta para arribar a casa;

hace una pausa,

repasa lo ocurrido hasta ese entonces

y recuerda el ciclo habitual

y la rigurosa realidad le hace entender que el punto en el que se encuentra es,

en sí,

el mismo que el de la mesa,

el del baño,

de la cama,

la oficina,

el del monitor,

nada nuevo ha pasado en la última década,

hace años que repite minucioso cada acto,

sin pecado,

impoluto,

perfecto.

 

A dos cuadras de su hogar,

se decide a cruzar,

como siempre,

la avenida.

El semáforo en rojo le invita a que pase;

sin embargo,

y en contra de la costumbre,

de la regla,

un conductor ignora la luz y le atropella.

 

Todo vuela por los aires:

facturas por pagar,

cheques,

tarjetas,

deudas,

papeles y más papeles,

y él y su cuerpo irremediable.

 

La gente se espanta y se acerca a la lúgubre escena;

cada rostro allí es de espanto,

salvo uno:

el del hombre de traje;

una sonrisa de cuando niño rompe su cara de adulto realizado

y no se le va ni luego de la autopsia.

 

Al día siguiente un periódico reseña:

“Muere en fatídico accidente

un hombre sonriente

en la calle Libertad”.

  • Reflexión: el poema muestra cómo se puede estar preso sin estar en una cárcel, y cómo, en algunos casos, la muerte es libertad.

“De la libertad hacia la vida” (Juan Ortiz)

De aquel inicio común, signados,

de la libertad hacia la vida,

desde aquella esquina escondida

donde los hombres fuimos pensados.

Llegamos al entuerto marcados

con culpas cruentas, sí, milenarias,

grilletes grises y mil plegarias

para librarnos y ser felices,

pero no pasa, somos perdices

sobre la mesa, somos los parias.

 

Hasta luego alas de aquel prefacio,

adiós sonrisas de amaneceres,

adiós a aquellos alegres seres

de luz que vi en el primer espacio.

En ruinas se encuentra este palacio,

aquí ser libre es un raro mito,

vine de luz, mas ahora transito

oscuro, a rastras, mordiendo el suelo

solo diviso pueblos en duelo,

decir “vivir” es andar marchito.

  • Reflexión: el poema habla de la libertad que se tiene en la no existencia, y de cómo la vida carece de las libertades primordiales, pues todo es caos y guerra.

“Campo de concentración” (Juan Ortiz)

De los aviones, hace mucho,

alas tras alas férreas tapando el cielo,

destellos miles,

como los caídos amontonados en los mercados,

en los caminos,

blancos,

amarillos,

negros,

todos.

 

Sobrevivir al metal significó caer en las manos verdugas,

suerte no muy distinta

al abismo de los silenciados.

Por cada punto cardinal,

una pared,

salvo una puerta

por donde la comida

—de cuando en vez—,

por donde al agua,

por donde el aire del pasillo para oler el estado de las otras muertes.

 

Pese al panorama lúgubre e inevitable,

una suerte me sobrevino,

algo de Dios,

fragmento divino de la creación:

un pequeño lápiz bajo la cama húmeda

y diez viejas hojas amarillentas por los años.

En ese espacio plano,

amplio,

lleno de todo lo posible,

me sublevé a la tiranía,

noche a noche quebré yugos,

izé proclamas por los desvalidos,

me hice sol bajo techo,

navío cercano a la mano del Creador.

En cada línea,

en lo posible de un pequeño haz que se colaba por la hendidura de donde el plato,

el agua,

el aire,

me escapaba,

hasta que no cupe más.

 

Hoy por hoy,

en algún lugar esparcido,

mi resistencia mayor descansa en los versos dormidos,

pequeños retazos de sueños perdidos que reviven libres

cuando alguien,

por gracia,

se place en recitar.

  • Reflexión: el poema expresa la vivencia de un hombre encerrado en un campo de concentración, y cómo su única manera de ser libre bajo el encierro fue la poesía.

“Libertad, realidad sobre un papel” (Juan Ortiz)

Moneda para comprar espejismos,

sé de ti lo que los libros hablan,

lo que miles de literatos proclaman

a toda voz en las plazas y callejones,

lo que rezan los diarios,

las canciones,

los cientos de canales noticiosos

y cuanto medio exista para hacer brotar tu cuerpo de aquel sombrero de donde también dice venir la paz.

 

Tus conceptos más sublimes descansan en las cartas magnas de cada tierra emancipada,

bandera color aire,

sueño para creer que vale de algo el respiro;

y te mencionan los mandatarios,

y con ellos los emisarios enviados a todo lar colindante

para hacer ver a los caminantes que hay descanso más acá que en el allá.

 

Pero lo cierto es que el pie se desgasta de tanto asfalto,

y andan moribundos cientos,

tantos como para pagar con sangre las deudas externas de todas las naciones

y no terminas de aparecer;

persistes en habitar,

utópica,

los escenarios finos de los intelectuales

adornada de cuanta palabra rebuscada

y haciendo entender

que quien no te percibe está loco

y no comprende nada del desarrollo

y la civilización.

 

Una vez creí verte,

iluso,

tras cruzar las fronteras del camino,

pero al pisar las nuevas tierras

los conceptos eran los mismos;

tú nunca has salido del papel.

 

Libertad,

extraña realidad,

ojalá te plazca en algún instante

visitar a la humanidad.

  • Reflexión: el poema expresa cómo, en realidad, nunca se vive una libertad completamente real.

“Soneto a la libertad” (Miguel Hernández)

No es que a tus hijos, de pupilas lacias
que apenas su congoja admiten ver
y mentes que prefieren no saber,
yo ame -es que el rugir de tus Democracias,
tus reinos del Terror, tus Anarquías
cual mar reflejan mi animosidad
y a mi ira un hermano dan- ¡Libertad!
sólo así tus dísonas melodías
llorando alegran mi alma, ya los jueces
todos, a mal de látigo y andanadas
robasen a los pueblos sus derechos
que no me inmute -y a pesar de los hechos,
los Cristos muriendo en las barricadas
sabe Dios que estoy con ellos, a veces.

  • Reflexión: el autor expresa su idea de la libertad. Aunque el autor aprecia la pasión “de los hijos de la libertad”, parece no estar de acuerdo del todo con sus principios.

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