Química

Germanio: historia, propiedades, estructura, obtención, usos


El germanio es un elemento metaloide que viene representado por el símbolo químico Ge y que pertenece al grupo 14 de la tabla periódica. Se encuentra debajo del silicio, y comparte con este muchas de sus propiedades físicas y químicas; tal es así que antaño su nombre era ekasilicio, predicho por el mismo Dmitri Mendeleev.

Su nombre actual fue dado por Clemens A. Winkler, en honor a su tierra natal Alemania. De allí que el germanio se halle ligado a este país, y que sea la primera imagen que evoque a la mente quienes no lo conocen demasiado.

El germanio, al igual que el silicio, consiste de cristales covalentes de redes tetraédricas tridimensionales con enlaces Ge-Ge. Asimismo, puede hallarse en forma monocristalina, en la cual sus granos son grandes, o policristalina, compuesta por cientos de cristales pequeños.

Es un elemento semiconductor a presión ambiente, pero cuando esta se eleva por encima de los 120 kbar se transforma en un alótropo metálico; es decir, posiblemente se rompan los enlaces Ge-Ge y sus se dispongan de manera individual envueltos en el mar de sus electrones.

Se considera un elemento no tóxico, pues puede manipularse sin ningún tipo de indumentaria protectora; aunque su inhalación e ingesta excesivas puede acarrear los síntomas clásicos de irritación en los individuos. Su presión de vapor es muy baja, por lo que es poco probable que su humo pueda ocasionar un incendio.

No obstante, los germanios inorgánicos (sales) y orgánicos sí pueden resultar peligrosos para el organismo, a pesar de que sus átomos Ge interaccionan de manera misteriosa con las matrices biológicas.

No se sabe realmente si el germanio orgánico pueda considerarse una cura milagrosa para tratar ciertos trastornos como medicina alternativa. Sin embargo, estudios científicos no respaldan dichas afirmaciones, sino que las rechazan, y tildan a este elemento inclusive como cancerígeno.

El germanio no solo es un semiconductor, acompañando al silicio, selenio, galio y toda una serie de elementos en el mundo de los materiales semiconductores y sus aplicaciones; sino que además, es transparente a la radiación infrarroja, por lo que es útil para las fabricaciones de detectores de calor de diferentes fuentes o regiones.

Índice del artículo

Historia

Predicciones de Mendeleev

El germanio era uno de los elementos cuya existencia fue predicha en 1869 por el químico ruso Dmitri Mendeleev en su tabla periódica. Provisionalmente lo llamó ekasilicio y lo ubicó en un espacio en la tabla periódica entre el estaño y el silicio.

En 1886, Clemens A. Winkler descubrió el germanio en una muestra mineral de una mina de plata cerca de Freiberg, Sajonia. Se trataba del mineral llamado argirodita, por su alto contenido de plata, y recién descubierto en el año 1885.

La muestra de la argirodita contenía 73-75% de plata, 17-18% de azufre, 0,2% de mercurio y 6-7% de un nuevo elemento, el cual posteriormente Winkler nombró germanio.

Mendeleev había predicho que la densidad del elemento a ser descubierto debía de ser de 5,5 g/cm3 y su peso atómico alrededor de 70. Sus predicciones resultaron ser bastantes cercanas a las presentadas por el germanio.

Aislamiento y nombre

En 1886, Winkler pudo aislar el nuevo metal y lo encontró similar al antimonio, pero recapacitó y se dio cuenta que el elemento que él había descubierto correspondía con el ekasilicio.

Winkler nombró al elemento ‘germanio’ originado de la palabra latina ‘germania’, palabra que usaban para denominar a Alemania. Por esta razón, Winkler nombró al nuevo elemento como germanio, en honor a su país natal, Alemania.

Determinación de sus propiedades

En 1887, Winkler determinó las propiedades químicas del germanio, hallando un peso atómico de 72,32 mediante un análisis del tetracloruro de germanio puro (GeCl4).

Mientras, Lecoq de Boisbaudran dedujo un peso atómico de 72,3 mediante el estudio del espectro de chispa del elemento. Winkler preparó varios compuestos nuevos del germanio, incluyendo fluoruros, cloruros, sulfuros y dióxidos.

En la década de 1920, las investigaciones sobre las propiedades eléctricas del germanio produjeron el desarrollo del germanio monocristalino de alta pureza.

Este desarrollo permitió la utilización del germanio en diodos, rectificadores y receptores de radar de microondas durante la Segunda Guerra Mundial.

Desarrollo de sus aplicaciones

La primera aplicación industrial se produjo después de la guerra en 1947, con la invención de los transistores de germanio por John Bardeen, Walter Brattain y William Shockley, los que se usaron en equipos de comunicaciones, computadoras y radios portátiles.

En 1954, los transistores de silicio de alta pureza comenzaron a desplazar a los transistores de germanio por las ventajas electrónicas que poseían. Y ya para la década de 1960, prácticamente habían desaparecido los transistores de germanio.

El germanio resultó ser un componente clave en la elaboración de las lentes y ventanas de infrarrojo (IR). En la década de 1970, se produjeron células voltaicas (PVC) de silicio y germanio (SiGe) que siguen siendo críticas para las operaciones satelitales.

En la década de 1990, el desarrollo y la expansión de la fibra óptica, aumentó la demanda de germanio. El elemento se utiliza para formar el núcleo de vidrio de los cables de fibra óptica.

A partir del 2000, los PVC de alta eficiencia y los diodos emisores de luz (LED) que utilizan germanio, produjeron un incremento en la producción y consumo del germanio.

Propiedades físicas y químicas

Apariencia

Blanco plateado y brillante. Cuando su sólido está formado por muchos cristales (policristalino), luce una superficie escamosa o arrugada, llena de visos y sombras. A veces, inclusive puede dar la apariencia de ser tan grisáceo o negro como el silicio.

En condiciones estándar es un elemento semimetálico, quebradizo y brillo metálico.

El germanio es un semiconductor, poco dúctil. Tiene un índice de refracción alto para la luz visible, pero es transparente para la radiación infrarroja, siendo utilizado en ventanas de equipos para detectar y medir estas radiaciones.

Peso atómico estándar

72,63 u

Número atómico (Z)

32

Punto de fusión

938,25 ºC

Punto de ebullición

2.833 ºC

Densidad

A temperatura ambiente: 5,323 g/cm3

En el punto de fusión (líquido): 5,60 g/cm3

El germanio al igual que el silicio, el galio, el bismuto, el antimonio y el agua se expande al solidificarse. Por esta razón, su densidad es mayor en el estado líquido que en el sólido.

Calor de fusión

36,94 kJ/mol

Calor de vaporización

334 kJ/mol

Capacidad calórica molar

23,222 J/(mol·K)

Presión de vapor

A una temperatura 1.644 K su presión de vapor es tan solo de 1 Pa. Esto significa que su líquido emite apenas vapores a esa temperatura, por lo que no implica un riesgo considerado de inhalación.

Electronegatividad

2,01 en la escala de Pauling

Energías de ionización

-Primera: 762 kJ/mol

-Segunda: 1.537 kJ/mol

-Tercera: 3.302,1 kJ/mol

Conductividad térmica

60,2 W/(m·K)

Resistividad eléctrica

1 Ω·m a 20 ºC

Conductividad eléctrica

3 S cm-1

Orden magnético

Diamagnético

Dureza

6,0 en la escala de Mohs

Estabilidad

Relativamente estable. No es afectado por el aire a temperatura ambiente y se oxida a temperaturas superiores a 600 ºC.

Tensión superficial

6·10-1 N/m a 1.673,1 K

Reactividad

Se oxida a temperaturas mayores a 600 ºC para formar el dióxido de germanio (GeO2). El germanio origina dos formas de óxidos: el dióxido de germanio (GeO2) y el monóxido de germanio (GeO).

Los compuestos del germanio, generalmente, exhiben el estado de oxidación + 4, aunque en muchos compuestos el germanio se presenta con el estado de oxidación +2. El estado de oxidación – 4 se presenta, por ejemplo en el germanuro de magnesio (Mg2Ge).

El germanio reacciona con los halógenos para formar tetrahaluros: tetrafluoruro de germanio (GeF4), compuesto gaseoso; tetrayoduro de germanio (GeI4), compuesto sólido; tetracloruro de germanio (GeCl4) y tetrabromuro de germanio (GeBr4), ambos compuestos líquidos.

El germanio es inerte frente al ácido clorhídrico; pero es atacado por el ácido nítrico y el ácido sulfúrico. Aunque los hidróxidos en solución acuosa tienen poco efecto sobre el germanio, se disuelve fácilmente en los hidróxidos fundidos para formar los germanatos.

Estructura y configuración electrónica

El germanio y sus enlaces

El germanio tiene cuatro electrones de valencia de acuerdo a su configuración electrónica:

[Ar] 3d10 4s2 4p2

Al igual que el carbono y el silicio, sus átomos Ge hibridizan sus orbitales 4s y 4p para formar cuatro orbitales híbridos sp3. Con estos orbitales se enlazan para satisfacer el octeto de valencia y, en consecuencia, tener el mismo número de electrones que el gas noble del mismo período (kriptón).

De esta manera, surgen los enlaces covalentes Ge-Ge, y habiendo cuatro de ellos por cada átomo, se definen tetraedros entornos a ellos (con un Ge en el centro y los otros en los vértices). Así, se estable una red tridimensional por el desplazamiento de estos tetraedros a lo largo del cristal covalente; el cual, se comporta como si fuera una molécula enorme.

Alótropos

El cristal covalente de germanio adopta la misma estructura cúbica centrada en las caras del diamante (y del silicio). Este alótropo se conoce como α-Ge. Si la presión aumenta hasta 120 kbar (unas 118.000 atm), la estructura cristalina del α-Ge pasa a ser tetragonal centrado en el cuerpo (BCT, por sus siglas en inglés: Body-centered tetragonal).

Estos cristales BCT corresponden al segundo alótropo del germanio: el β-Ge, en donde los enlaces Ge-Ge se rompen y se disponen aislados, tal como sucede con los metales. Así pues, el α-Ge es semimetálico; mientras que el β-Ge es metálico.

Números de oxidación

El germanio puede bien perder sus cuatro electrones de valencia, o ganar cuatro más para volverse isoelectrónico con el kriptón.

Cuando en sus compuestos pierde electrones, se dice que tiene números o estados de oxidación positivos, en los cuales se asume la existencia de cationes con las mismas cargas que estos números. Entre estos tenemos al +2 (Ge2+), el +3 (Ge3+) y el +4 (Ge4+).

Por ejemplo, los siguientes compuestos tienen al germanio con números de oxidación positivos: GeO (Ge2+O2-), GeTe (Ge2+Te2-), Ge2Cl6 (Ge23+Cl6), GeO2 (Ge4+O22-) y GeS2 (Ge4+S22-).

Mientras que cuando en sus compuestos gana electrones, tiene números de oxidación negativos. Entre ellos el más común es el -4; es decir, se asume la existencia del anión Ge4-. En los germanuros sucede esto, y como ejemplos de ellos tenemos al Li4Ge (Li4+Ge4-) y Mg2Ge (Mg22+Ge4-).

Dónde se encuentra y obtención

Minerales sulfurosos

El germanio es un elemento relativamente raro en la corteza terrestre. Son pocos los minerales que contienen una cantidad apreciable del mismo, entre los cuales podemos mencionar: argirodita (4Ag2S·GeS2), germanita (7CuS·FeS·GeS2), briartita (Cu2FeGeS4), renierita y canfieldita.

Todos ellos tienen algo en común: son minerales de azufre o sulfurosos. Por lo tanto, el germanio predomina en la naturaleza (o al menos aquí en la Tierra), como GeS2 y no GeO2 (en contraste con su homólogo SiO2, la sílice, ampliamente difundida).

Además de los minerales mencionados arriba, se ha encontrado que el germanio también se encuentra en concentraciones másicas de 0,3% en depósitos de carbón. Asimismo, algunos microorganismos pueden procesarlo para generar pequeñas cantidades de GeH2(CH3)2 y GeH3(CH3), los cuales terminan desplazados hacia los ríos y mares.

El germanio es un producto secundario del procesamiento de metales tales como el zinc y cobre. Para obtenerlo, debe sufrir una serie de reacciones químicas para reducir su sulfuro en el correspondiente metal; es decir, quitarle al GeS2 sus átomos de azufre para que quede como Ge simplemente.

Tostado

Los minerales sulfurosos se someten a un proceso de tostado en el cual se calientan junto con el aire para que ocurran las oxidaciones:

GeS2 + 3 O2 → GeO2 + 2 SO2

Para separar el germanio del residuo, se transforma en su respectivo cloruro, el cual puede destilarse:

GeO2 + 4 HCl → GeCl4 + 2 H2O

GeO2 + 2 Cl2 → GeCl4 + O2

Como puede verse, la transformación puede llevarse a cabo utilizando ácido clorhídrico o gas cloro. El GeCl4 se hidroliza luego nuevamente a GeO2, por lo que precipita como un sólido blanquecino. Finalmente, el óxido reacciona con el hidrógeno para reducirse al germanio metálico:

GeO2 + 2 H2 → Ge + 2 H2O

Reducción que también puede realizarse con carbón:

GeO2 + C → Ge + CO2

El germanio obtenido consiste de un polvo que se moldea o apisona en barras metálicas, de las cuales pueden hacerse crecer radiantes cristales de germanio.

Isótopos

El germanio no posee en la naturaleza ningún isótopo de gran abundancia. En su lugar, posee cinco isótopos cuyas abundancias son relativamente bajas: 70Ge (20,52%), 72Ge (27,45%), 73Ge (7,76%), 74Ge (36,7%) y 76Ge (7,75%). Nótese que el peso atómico es de 72,630 u, el cual promedia todas las masas atómicas con las respectivas abundancias de los isótopos.

El isótopo 76Ge en realidad es radiactivo; pero su tiempo de vida media es tan grande (t1/2= 1.78×1021 años) que prácticamente cuenta entre los cinco isótopos del germanio más estables. Otros radioisótopos, como el 68Ge y 71Ge, ambos sintéticos, tienen tiempos de vida media más cortas (270,95 días y 11,3 días, respectivamente).

Riesgos

Germanio elemental e inorgánico

Los riesgos entornos al germanio son un poco controversiales. Siendo un metal ligeramente pesado, una propagación de sus iones provenientes de sales solubles en agua pudiera infringir daños en el ecosistema; es decir, los animales y plantas pueden verse afectados al consumir los iones Ge3+.

El germanio elemental no representa ningún riesgo siempre y cuando no esté pulverizado. Si se halla en polvo, una corriente de aire puede arrastrarlo a fuentes de calor o de sustancias altamente oxidantes; y en consecuencia, existe el riesgo de incendio o explosión. Asimismo, sus cristales pueden terminar en los pulmones u ojos, causando fuertes irritaciones.

Una persona puede manipular tranquilamente un disco de germanio en su oficina sin preocuparse de ningún accidente. Sin embargo, no puede decirse lo mismo de sus compuestos inorgánicos; es decir, sus sales, óxidos e hidruros. Por ejemplo, el GeH4 o germano (análogo al CH4 y SiH4), es un gas bastante irritante e inflamable.

Germanio orgánico

Ahora bien, existen fuentes orgánicas de germanio; entre ellas, puede mencionarse al 2-carboxietilgermasquioxano o germanio-132, suplemento alternativo conocido por tratar ciertas dolencias; aunque con evidencias puestas en tela de duda.

Algunos de los efectos medicinales que se le atribuyen al germanio-132 es el de fortalecer el sistema inmune, por lo que ayuda a combatir el cáncer, VIH y SIDA; regulariza las funciones del cuerpo, así como también mejora el grado de oxigenación en la sangre, elimina los radicales libres; y además cura la artritis, el glaucoma y las enfermedades del corazón.

No obstante, al germanio orgánico se le ha vinculado con graves daños a los riñones, hígado y sistema nervioso. Es por eso que existe un riesgo latente a la hora de consumir este suplemente de germanio; pues si bien hay quienes lo consideran una cura milagrosa, hay otros que advierten que no ofrece ningún beneficio científicamente comprobado.

Usos

Óptica infrarroja

El germanio es transparente para las radiaciones infrarrojas; es decir, pueden traspasarlo sin que sea absorbido.

Gracias a esto se han construido lentes y vidrios de germanio para dispositivos ópticos de infrarrojo; por ejemplo, acoplado con un detector IR para análisis espectroscópico, en lentes utilizados en telescopios espaciales de infrarrojo lejano para estudiar las estrellas más lejanas del Universo, o en sensores de luz y temperatura.

Las radiaciones infrarrojas están asociadas a las vibraciones moleculares o fuentes de calor; por lo que los dispositivos usados en la industria militar para visualizar objetivos con visión nocturna poseen componentes hechos con germanio.

Material semiconductor

El germanio como metaloide semiconductor se ha utilizado para la construcción de transistores, circuitos eléctricos, diodos emisores de luz y microchips. En estos últimos, las aleaciones germanio-silicio, e inclusive el germanio, por sí mismo han comenzado a sustituir al silicio, de manera que puedan diseñarse circuitos cada vez más pequeños y potentes.

Su óxido, GeO2, debido a su alto índice de refracción, se le adiciona a los vidrios para que puedan utilizarse en microscopía, objetivos gran angular y en fibras ópticas.

El germanio no solo ha llegado a sustituir al silicio en ciertas aplicaciones electrónicas, sino además puede acoplarse con el arseniuro de galio (GaAs). Así, este metaloide también está presente en los paneles solares.

Catalizadores

El GeO2 se ha utilizado como catalizador para reacciones de polimerización; por ejemplo, en la necesaria para la síntesis del tereftalato de polietileno, plástico con el cual se fabrican botellas brillantes comercializadas en Japón.

Asimismo, las nanopartículas de sus aleaciones con platino catalizan reacciones redox donde involucran la formación de hidrógeno gaseoso, volviendo estas celdas voltaicas más efectivas.

Aleaciones

Para finalizar, se han mencionado que existen aleaciones Ge-Si y Ge-Pt. Además de esta, sus átomos Ge pueden adicionarse a los cristales de otros metales, tales como la plata, oro, cobre y berilio. Estas aleaciones muestran mayor ductilidad y resistencia química que sus metales individuales.

Referencias

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