Biología

Árbol kiri: características, hábitat, propiedades, crecimiento


El árbol kiri (Paulownia tomentosa) es originario de China y ha sido cultivado en el este de Asia desde hace más de 3.000 años. Se considera que la especie trae buena suerte y que el ave Fénix solo se posa sobre sus ramas.

Esta planta puede alcanzar los 20 metros de altura y presenta flores llamativas de color púrpura claro. Las semillas son muy pequeñas y aladas. En un fruto se pueden presentar más de 2000 semillas que son dispersadas por el viento.

La especie se distribuye naturalmente en el oeste y centro de China, pero es cultivada en todo el mundo principalmente como ornamento. De forma natural crece en bosques abiertos, ya que demanda gran cantidad de luz para su desarrollo.

En el primer año de vida el crecimiento de la planta es lento, pero posteriormente se acelera. La especie puede crecer hasta dos metros cada año hasta alcanzar la madurez y puede vivir de 60 hasta 70 años.

El árbol kiri ha sido utilizado desde hace miles de años en la medicina tradicional china. Casi todas las partes de la planta tienen uso medicinal, principalmente por su actividad antimicrobiana. También se ha comprobado su uso potencial en el tratamiento de algunos tipos de cáncer, así como diversas enfermedades respiratorias.

Índice del artículo

Características

El árbol kiri (Paulownia tomentosa) es conocido también como árbol de la emperatriz, árbol de la princesa o árbol imperial. Esta planta es cultivada en China principalmente como ornamento y por sus propiedades medicinales.

Según antiguas leyendas chinas, el ave Fénix solo se posa sobre las ramas de este árbol. Era costumbre entre los pobladores de China sembrar árboles kiri alrededor de sus casas para atraer a la buena suerte y al ave Fénix.

Descripción morfológica

Árbol de 8 a 12 m de alto, que en algunos casos alcanza los 20 m. Es caducifolio (pierde las hojas en un época del año) con la copa bastante extendida. El tronco puede llegar a medir 30 a 40 cm de diámetro, siendo de color grisáceo. La corteza es delgada, rugosa y de aspecto agrietado.

El sistema radical es bastante extendido y profundo, con raíces de soporte de hasta 8 m de largo. Las raíces de absorción pueden tener hasta 60 cm de longitud.

Las hojas son simples, opuestas y ovadas. Su tamaño va de 12 a 30 cm de largo por 15 a 30 cm de ancho. El margen de la lámina foliar es entero, el ápice agudo y la base cordada (en forma de corazón). La consistencia es cartácea (similar al cartón) y pubescente (con pelos) tanto por el haz como el envés.

Las inflorescencias son cimosas (indeterminadas), terminales entre 20 y 50 cm de largo. Las flores son hermafroditas, pentámeras (con cinco piezas por verticilo floral). El cáliz es carnoso, pubescente, de forma acampanada. La corola es tubular, bilabiada y de color purpura claro, con el tubo de 5 a 6 cm de largo.

El fruto es una cápsula loculicida ovoide de consistencia leñosa. La cápsula tiene una longitud entre 2.5 a 5 cm de largo, de color pardo oscuro en la madurez y permanece en la planta durante el invierno. Las semillas son numerosas, con varias alas, de 2,5 a 4 mm de largo.

Taxonomía

La especie fue descrita por Carl Thunberg en 1784 bajo el nombre de Bignonia tomentosa, siendo ubicada en la familia Bignoniaceae. Posteriormente, en 1841 Ernst von Steudel la ubica en el género Paulownia.

El género Paulownia fue propuesto en 1835 por Siebold y Zuccarini en una publicación de la Flora de Japón. Paulownia fue transferido a la familia Schrophulariaceae y luego se separa a la familia Paulowniaceae. Esta familia fue propuesta por el japonés Nakai en 1949, con un solo género (Paulownia).

El nombre Paulownia fue dedicado a la duquesa Ana Pavlovna de Rusia, quien fuera hija del zar Pablo I. El epíteto especifico tomentosa hace referencia a la pubescencia que presentan las hojas de esta especie.

Para P. tomentosa se reconocen dos variedades. La variedad tomentosa es la más común y se caracteriza por presentar una pubescencia abundante en la cara inferior de la hoja. La variedad tsinlingensis fue descrita en 1976 por Gong Tong y es glabra (sin tricomas) o con tricomas escasos en la cara inferior de la hoja.

Cultivo

No se requiere una preparación especial del terreno para el cultivo de la especie. Es conveniente humedecer el suelo antes de la siembra para facilitar las labores en el terreno.

Paulownia tomentosa es tolerante a distintas condiciones de suelo, pero es muy sensible a los problemas de drenaje. Los mejores suelos para su cultivo son los arenosos o ricos en turba que no presentan problemas de retención de agua, y el pH ideal está entre 5 y 8.

La especie puede crecer en suelos salinos o pobres en nutrientes, debido a su gran capacidad para absorber de forma selectiva iones Ca y Mg.

La densidad de siembra recomendada es de 400 a 500 plantas por hectárea. La siembra se debe realizar en hoyos de 70 a 80 cm de largo por 50 a 60 cm de ancho. Se deben hacer riegos dos veces el día de la siembra y posteriormente siete a ocho días después.

Para garantizar un buen desarrollo del tronco principal, se deben realizar podas a partir del tercer o cuarto año de cultivo.

Hábitat y distribución

La especie es originaria del oeste y centro de China. Está ampliamente cultivada como planta ornamental en todos los continentes, con excepción de la Antártida.

En su hábitat natural, P. tomentosa crece preferentemente en bosques abiertos húmedos o semi-secos por debajo de los 1800 m de altura.

La temperatura media anual en su área de distribución natural va de los 11 a 17°C. Sin embargo, pueden tolerar temperaturas extremas desde los -20°C hasta los 40°C. La precipitación media anual en su zona de origen está en un rango entre 500 y 1500 mm, con 3 a 9 meses secos.

La especie no es tolerante a la sombra. Requiere grandes cantidades de luz para lograr un rápido desarrollo y prefiere los suelos alcalinos.

Crecimiento

El establecimiento de las plántulas puede ser escaso en condiciones naturales. La supervivencia aumenta en suelos que han sido labrados (68%) en comparación con suelos no trabajados (40%). Además, se requiere una gran cantidad de luz para promover el crecimiento de las plántulas.

El crecimiento es lento durante el primer año, debido a que hay un mayor desarrollo del sistema radical. En un estudio realizado en campo en 2003, se encontró que durante los tres primeros años de vida de la planta el sistema radical aumenta un 200%.

Más tarde, el crecimiento se acelera y las plantas pueden aumentar su altura 2 m y el diámetro del tronco 3 a 4 cm por año. La madurez de las plantas (estado reproductivo) se puede alcanzar en el cuarto o quinto año en condiciones ambientales favorables y en plantas cultivadas puede ser a los tres años. En su área de distribución natural, el estado reproductivo se puede alcanzar a los ocho años de edad.

La floración ocurre entre abril y mayo, y los frutos se forman entre agosto y septiembre. Las cápsulas maduran durante varios meses y abren en la primavera cuando se dispersan las semillas. Los árboles se consideran poco longevos, ya que solo viven entre 60 y 70 años.

Semillas

Las semillas de P. tomentosa son muy pequeñas (2,5 a 4 mm de ancho) y pesan aproximadamente 0,17 mg. Tienen forma oval, con la superficie reticulada y alas membranosas estriadas.

En una cápsula se presentan aproximadamente 2000 semillas y un árbol puede producir más de 20 millones de semillas al año. Cuando el fruto madura y abre, las semillas son dispersadas por el viento a distancias que pueden alcanzar los 3 km de la planta madre.

El contenido de humedad de las semillas es aproximadamente 7% y pueden sobrevivir en el banco de semillas del suelo al menos dos a tres años. El porcentaje de germinación alcanza un 90% en los primeros días después de la dispersión y posteriormente disminuye.

Las semillas pueden presentar latencia (estado que le impide germinar) secundaria si son sometidas a condiciones ambientales poco favorables. Las bajas temperaturas, cambios bruscos de humedad y la oscuridad pueden promover esta latencia.

Las necesidades de luz de las semillas para la germinación son mucho más altas que en otras especies. En estudios realizados en laboratorio, los rangos de luz para estimular la germinación van desde minutos hasta horas dependiendo de la edad de la semilla y condiciones de almacenamiento.

Propiedades para la salud

La especie ha sido utilizada como planta medicinal en la medicina tradicional china. Ya en 1578 Li Shizhen en “Compendio de Materia Médica” indica que la corteza de Paulownia sirve para tratar hemorroides y contra parásitos. También indica que las flores son antiinflamatorias y ayudan al crecimiento del cabello.

En la medicina tradicional los usos que se dan actualmente son muy amplios. Se utiliza tanto la corteza de la planta como hojas, flores y frutos. Entre otras afecciones se trata la bronquitis, gonorrea, parotiditis, asma, diarreas, conjuntivitis, hipertensión y amigdalitis.

Con base a estos usos, se han realizado investigaciones científicas para estudiar los compuestos químicos presentes en P. tomentosa. Asimismo, se han hecho algunos ensayos para comprobar su efecto en el tratamiento de diversas enfermedades.

Las distintas partes de la planta, por los distintos compuestos que tienen,  son utilizadas para tratar diversas enfermedades.

Hojas

En las hojas se han aislado flavonoides que han mostrado efectos contra el daño de radicales libres en las células. Además, producen un hidrocarburo del tipo de los terpenos (isoatriplicolido tiglato) con potencial efecto cancerígeno y protección neuronal.

Se ha comprobado que este terpeno produce apoptosis (muerte celular programada) en células cancerígenas cervicales y de pulmón. Por otra parte, extractos de las hojas han mostrado efectos positivos contra la toxicidad por glutamatos en tejidos neuronales.

Flores

Las flores han sido ampliamente utilizadas en la medicina tradicional. Para el tratamiento del acné, se prepara un puré de flores y se aplica directamente sobre la afección.

Asimismo, se prepara una decocción de flores para tratar micosis (infección por hongos) del pie y en el tratamiento de la empirosis.

Las investigaciones científicas han demostrado la presencia de numerosos flavonoides en las flores. Entre estos la apigenina ha mostrado tener efectos hipotensivos, antioxidantes, antiinflamatorios y vasorelajantes.

También la apigenina ha mostrado efectos contra tumores tanto en pruebas in vitro como in vivo. Este flavonoide inhibe la proliferación de las células que forman los tumores y detienen la invasión de estas células.

Por otra parte, los extractos obtenidos de las flores de P. tomentosa inhiben el crecimiento de algunas bacterias. Los efectos más fuertes se han comprobado contra la proliferación de Staphylococcus aureus.

A partir de flores secas, se obtiene un extracto de metanol que tiene actividad antiviral potencial contra el enterovirus 71 y el virus coxsackie A16. Estos dos virus son los principales patógenos que causan enfermedades de las manos, pies y boca.

También, los aceites esenciales presentes en las flores de P. tomentosa mostraron una importante actividad antimicrobiana en presencia de cepas de Bacillus subtilis, Staphylococcus aureus y Escherichia coli.

Por último, se ha encontrado que los flavonoides presentes en las flores pueden disminuir la inflamación de la tráquea y los bronquios por asma.

Frutos y semillas

Se ha encontrado que los frutos de esta especie son una fuente natural de antioxidantes. Además, producen flavonoides que pueden mejorar los síntomas del Alzheimer.

Igualmente, los frutos contienen compuestos con actividad antibacterial y antiviral. Por ejemplo, se ha demostrado su efectividad contra Staphylococcus epidermidis.

Se ha comprobado que la mimulona (flavonoide) aislada de los frutos de P. tomentosa induce la autofagia en células cancerígenas de pulmón.

A partir de las semillas, se han obtenido extractos de acetona que se han utilizado con efectividad en el tratamiento contra la diabetes.

Referencias

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