Definición de agresor

El término agresor procede del vocablo latino aggressor. Se trata de un adjetivo que alude a quien realiza una agresión: un ataque, ya sea físico o simbólico. Por ejemplo: “El agresor ya ha sido identificado gracias a las cámaras de seguridad”, “La policía está detrás de la pista de un agresor sexual”, “El reglamento del club indica que el agresor de un deportista o de una autoridad debe ser sancionado con la expulsión”.

El agresor es un sujeto que tiene una tendencia hacia la hostilidad. Por cuestiones psicológicas o socioculturales, una persona puede desarrollar conductas que se vinculan a la agresividad, provocando daños a terceros. Supongamos que un hombre acude a un banco para solicitar un crédito. El empleado bancario, al analizar el historial financiero del individuo y los documentos que presenta, se ve obligado a rechazar el pedido. Ante esta decisión, el hombre se enfurece y agrede al trabajador. En este caso, el sujeto se convierte en agresor al no poder manejar la frustración que experimenta ante el rechazo del crédito que pidió.

Es habitual que las agresiones surjan en el terreno del deporte. El estado emocional que provocan las acciones de juego en los deportistas y en los espectadores muchas veces derivan en conductas violentas. Un joven, enloquecido por la derrota de su equipo de fútbol favorito, puede volverse agresor de los jugadores rivales, arrojando piedras y botellas al campo de juego con la intención de lastimar a los contrincantes.

Al observar la definición del término agresión, notamos que se trata de un acto que surge de forma independiente a las acciones de los que rodean al agresor, o que al menos no suele aparecer en respuesta espontánea ante una forma de maltrato. Por el contrario, el uso más adecuado de esta palabra se centra en aquellas muestras de violencia, física o verbal, que apuntan directamente a causar un daño.

En el ejemplo del sujeto que se dirige a un banco para pedir un crédito, podemos decir que las personas presentes en la escena no se esperaban la explosión de violencia, ya que todo parecía desenvolverse con normalidad hasta que el empleado rechazó la solicitud. Dicho de otra manera, dado que en estos trámites ninguna entidad asegura a sus clientes una admisión del 100%, negarse a otorgar un crédito no representa un ataque y, por lo tanto, no es meritorio de un acto de agresividad.

Retomando la situación en la que el joven reacciona de forma agresiva ante la victoria de los contrincantes, una vez más podemos señalar que esto no representa ninguna forma de violencia contra él ni contra su equipo favorito: se trata de una de las posibilidades normales de cualquier enfrentamiento deportivo, y nadie debería enfurecerse ante una derrota, especialmente si no ha participado directamente en la competencia.

Un agresor sexual, por último, es aquel que vulnera la libertad sexual de otro individuo a través del uso de la violencia física o de amenazas. A diferencia de lo que mucha gente cree, el agresor sexual puede ser un hombre o una mujer y, del mismo modo, atacar a hombres o mujeres, adultos o niños. Su objetivo, de todos modos, es siempre el mismo: dominar a su víctima de forma sexual.

En este contexto, existen dos tipos de agresión sexual que presentan ciertas similitudes:

* el abuso sexual, cualquier actividad de tipo sexual que se lleve a cabo sin el consentimiento de todas las partes, en la cual se efectúen prácticas que involucren a las víctimas directa o indirectamente (que el agresor las toque, las penetre o las obligue a presenciar escenas sexuales ajenas);

* la violación, una agresión en la cual la víctima mantiene relaciones sexuales sin dar su consentimiento, ya sea por incapacidad mental, por haber perdido la consciencia o por estar sometida a ciertas técnicas de manipulación por parte de su agresor.

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