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Abejas

Te explicamos todo sobre las abejas, su hábitat, panales, reproducción y otras características. Además, diferencias con las avispas.

¿Qué son las abejas?

Las abejas son un conjunto diverso de insectos voladores, clasificados zoológicamente dentro del clado anthophila (del griego anthos, “flor”, y philos, “gustar”, o sea, “amantes de las flores”). Están entre las especies más comunes y más ecológicamente importantes del mundo entero.

Al igual que sus primas, las hormigas, las abejas son de los insectos más diversos y mejor adaptados a todos los continentes del mundo, excepto la Antártida. Se conocen de ellas casi 20.000 especies, de rasgos y hábitos comunes, siendo la más popular de todas la abeja ordinaria, Apis mellifera, de distintivos colores negro y amarillo.

Los curiosos hábitos sociales de las abejas y su capacidad para fabricar la miel, han sido de interés para el ser humano desde tiempos remotos. De hecho, la humanidad ha visto en ellas el símbolo de la laboriosidad, de la industria y del espíritu comunitario. Es común hallarlas en relatos infantiles, en composiciones poéticas o tradiciones mitológicas. Además, en su rígida estructura social se vio reflejada en su momento la aristocracia.

La crianza de abejas en cautiverio se denomina apicultura, y se realiza con fines comerciales para la venta de su miel, naturalmente dulce y dotada de propiedades antisépticas, así como de la cera que son capaces de segregar.

También es célebre su picadura, dotada de variados niveles de toxicidad, particularmente dolorosa y capaz de desencadenar reacciones severas en las personas alérgicas.

Ver además: Amensalismo

Características de las abejas

En general, las abejas se caracterizan por lo siguiente:

  • Son animales artrópodos, o sea, de cuerpos segmentados y extremidades con articulaciones, dotados de tres pares de patas, un par de antenas y dos pares de alas membranosas. Su cuerpo está cubierto de vellosidades.
  • El cuerpo de las abejas suele medir entre 2mm y 4 cm, dependiendo de la especie, y se compone de tres partes: cabeza, tórax y abdomen. Al final de este último, las hembras poseen un aguijón. Las extremidades superiores están adaptadas para permitir la limpieza de las alas, mientras que las inferiores lo están para transportar néctar floral.
  • Sus ojos son compuestos y de gran tamaño ocupan casi toda la cabeza, justo debajo de las antenas, que les permiten recibir señales químicas, olfativas, sonoras y de movimiento.
  • Como especie poseen una enorme capacidad de comunicación y manejo de información. Mediante una “danza” efectuada con el cuerpo, pueden indicarse unas a otras qué tan lejos o cerca está una fuente de alimento. Además, son capaces de orientarse mediante el sol, la incidencia de los rayos solares y mediante el campo magnético terrestre.
  • La sociedad de las abejas está fuertemente estratificada. Se compone como una pirámide social en el tope de la cual está la abeja reina, la única capaz de poner huevos, y luego viene el cuerpo de obreras, y al final los pocos machos no trabajadores, llamados zánganos. Las reinas viven mucho más que las demás, pudiendo incluso alcanzar los 6 años.
  • De todas las especies conocidas de abejas, sólo 7 son capaces de producir miel. Cada año, 1.6 toneladas de este producto se generan en Occidente. Para ello, una sola abeja puede visitar más de 7.000 flores diarias. Hacen falta cuatro millones de visitas para generar un kilo de miel.

Tipos de abejas

Existen ocho familias de abejas, agrupando todas las especies conocidas, las cuales pueden variar enormemente entre sí. Estas familias son:

  • Colletidae. Abejas primitivas y parecidas a las avispas, que abarcan unas 3.000 especies.
  • Adrenidae. Abejas solitarias y de gran tamaño, entre las que hay especies de vida parásita.
  • Halictidae. Abejas “mineras”, ya que pasan gran parte de su vida bajo tierra, muchas de las cuales se muestran atraídas por la sudoración de los mamíferos.
  • Oxaeidae. Abejas de gran tamaño y vuelo rápido, anatómicamente similares a las del grupo Adrenidae.
  • Melittidae. Alrededor de 180 especies de abejas polinizadoras, típicas de África y el hemisferio norte, de tamaño pequeño a moderado. Representan un eslabón evolutivo entre las abejas primitivas y las más modernas.
  • Megachilidae. Abejas cortadoras de hojas y tallos, capaces de construir complejas estructuras en el suelo para anidar, empleando trozos vegetales cortados por ellas mismas. A diferencia de las demás abejas, recogen el polen en su vientre, en lugar de sus patas traseras.
  • Apidae. El grupo más numeroso de todos, en el cual están incluidas las abejas comunes, las abejas sin aguijón, los abejorros y otros menos conocidos.

Abejas y avispas

A pesar de las similitudes que puede haber entre una avispa y una abeja, se trata de dos tipos de animales distintos, aunque emparentados evolutivamente. Es decir, las abejas (tal y como las hormigas) surgieron a partir de ciertas avispas de la familia crabronidae, en el cretácico temprano (hace unos 100 millones de años).

Sin embargo, se diferencian de las avispas principalmente en que se alimentan del néctar floral, en lugar de la carne de otras especies de insectos, como siguen haciéndolo hoy en día las avispas.

Hábitat de las abejas

Las abejas ordinarias son animales sociales, que viven en enjambre. Sin embargo, no son la mayoría:

  • Abejas solitarias. Así viven el 75% de las especies de abejas.
  • Abejas parásitas. Representan el 15%.
  • Abejas que habitan en panales. Sólo el 10% habita dentro de panales, que son estructuras complejas que construyen ellas mismas con fango, restos vegetales u otros materiales, en lo alto de los árboles, en esquinas de edificaciones o en cualquier lugar en donde la colonia se sienta a salvo de sus depredadores.

En cuanto a su distribución geográfica, las distintas especies de abejas se encuentran en prácticamente todo el mundo, adaptadas a los más diversos climas, y a menudo ocurre que el cruce y la hibridación entre ellas, como ocurrió en Brasil con la abeja africanizada, producen variantes agresivas y de mayor peligrosidad.

Los panales de abejas

Se llama panal a un tipo de estructuras típicas de las abejas melíferas, fabricadas a partir de barro y de la cera que las abejas obreras pueden segregar a través de un conjunto de glándulas especializadas.

Por dentro, los panales se componen de pequeñas celdas regulares, dentro de las cuales las abejas depositan a sus larvas, y también la miel y el polen de los cuales se alimenta la colmena. En una ubicación especial se halla, también, la abeja reina. Los panales poseen una forma y dimensiones características de la especie de abejas que los habita.

Alimentación de las abejas

En general, las abejas comunes se alimentan de polen y néctar que extraen de las flores, y a partir del cual componen diversos tipos de alimento:

  • Jalea real. Es la forma de miel más nutritiva, con la cual alimentan a las larvas y a la abeja reina.
  • Miel diluida o el polen. Constituyen el alimento del ejército de abejas obreras.

Reproducción de las abejas

La reproducción de las abejas está determinada por su estructura piramidal, ya que la única abeja capaz de depositar los huevos es la abeja reina. Por eso, es atendida y protegida por todas las demás abejas obreras.

Para depositar los huevos, las reinas deben ser fecundadas por un zángano, que es una abeja macho, la única forma que existe dentro del enjambre. Los zánganos son improductivos, aunque pueden colaborar en la defensa del panal, y su rol se restringe a la cópula con la abeja reina. En ocasiones, luego de estar fecundada, la reina no requerirá del macho nuevamente en una gran cantidad de tiempo.

Los huevos de abeja son diminutos y blanquecinos. De los huevos emerge una larva sin extremidades, que atraviesa distintas mudas hasta finalmente convertirse en crisálida, cumpliendo el circuito de una metamorfosis completa hasta emerger como adulta.

La diferenciación social se da desde la etapa de larva: de algún modo las abejas saben cuáles larvas serán abejas reinas y cuáles serán simplemente obreras. Así, una nueva reina sólo emerge para fundar un enjambre nuevo, llevándose algunas de las obreras consigo, o bien para reemplazar a una abeja reina fallecida.

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Importancia de las abejas

La importancia ecológica de las abejas no puede subrayarse lo suficiente. Se trata de los principales polinizadores de especies vegetales del mundo, es decir, los encargados de distribuir el polen de una planta a otra, facilitando así la fecundación sexual de las plantas y otorgándoles diversidad genética.

Esto ocurre cuando la abeja se aproxima a las flores para libar néctar, y a su cuerpo se adhiere el polen de la planta, parte del cual llegará a otra flor y permitirá el intercambio de material genético entre las plantas. Sin las abejas, este proceso podría tardar significativamente más, aunque existen otras pocas especies capaces de ayudar con el mismo proceso, pero ninguna con la efectividad de las abejas.

Aparte de eso, las abejas constituyen la base de la industria de la miel, un alimento que el ser humano puede aprovechar en su dieta y que es a la vez nutritivo y antiséptico.

Peligro de extinción

Las abejas tienen muchos depredadores y son víctima de muchos parásitos capaces de infectar un panal entero. Además, al ser tan territoriales, compiten entre sí por los recursos disponibles. Sin embargo, el gran adversario de las abejas es precisamente el ser humano.

El uso masivo de pesticidas y sustancias químicas en el agro es responsable directo de la disminución de un 30% en las poblaciones de abejas en los Estados Unidos, por ejemplo, y situaciones parecidas ocurren alrededor del globo.

La práctica de la apicultura moderna, además, ha sustituido la búsqueda floral de las abejas con bebidas dulces y sintéticas, haciendo que los animalitos prefieran ir a una fuente fácil y cercana de azúcares, que al néctar producido en pequeñas cantidades por las flores.

Todo este panorama promete futuros desastres ecológicos y de pérdida de diversidad. Las abejas son, fácilmente, una de las especies más importantes del ecosistema global, y se encuentran actualmente en peligro de extinción en todas partes.

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Referencias