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Lobo

Te explicamos todo sobre los lobos, su comportamiento, alimentación y otras características. Además, para qué usan sus aullidos.

¿Qué son los lobos?

El lobo, de nombre científico Canis lupus, es un tipo de mamífero carnívoro cuadrúpedo, emparentado genéticamente con el perro doméstico (de hecho, se consideran básicamente la misma especie). Vive en manadas y antes de su encuentro con el ser humano, era uno de los depredadores más abundantes de Norteamérica, Eurasia y el Oriente Medio.

Los lobos han intrigado al ser humano desde la antigüedad, y muchas culturas eligieron identificarse con ellos, ya que se caracterizan por su ferocidad, su espíritu de manada y su tenaz supervivencia en ambientes hostiles, como las tundras heladas del norte de América y Europa.

La palabra lobo proviene del vocablo latino lupus, que tiene el mismo significado, y que se empleaba en femenino para referirse a las prostitutas (tal vez por aquello de trabajar bajo la luna). De allí provienen también palabras como “lupanar” (prostíbulo).

Así nació también la idea del hombre-lobo (werewolf, en inglés), que sería el cruce entre las dos especies, cuyas transformaciones obedecen a la luna llena. El lobo suele además ser protagonista de mitos muy diversos, como el de Rómulo y Remo, fundadores de Roma, quienes quedaron huérfanos y fueron amamantados por una loba.

También es un usual antagonista de relatos infantiles, representándosele siempre hambriento y enfadado, posiblemente porque en las épocas antiguas llegó a constituir un peligro real para los viajeros, los niños extraviados o para el rebaño.

Hoy en día, en cambio, si bien siguen abundando en diversos hábitats salvajes, mucho más pequeños de lo que alguna vez fueron, se les considera una especie amenazada por el modo de vida del ser humano.

Ver también: Animales del bosque

Características de los lobos

Los lobos poseen las siguientes características generales:

  • Son animales cuadrúpedos, mamíferos, con cuerpos de entre 60 y 90 cm de alto y un peso de entre 32 y 70 kg. Suelen medir entre 1,30 y 2 metros de largo. Poseen una cola larga, y no son, en principio, demasiado diferentes anatómicamente de un perro.
  • Sus cuerpos están configurados para resistir viajes de larga distancia, con un pecho estrecho y espalda y patas potentes. Por eso, pueden alcanzar los 10 km/h en trote y los 65 km/h en plena persecución. Se les ha visto cubrir unos cinco metros en salto de velocidad.
  • En las patas poseen garras no retráctiles, que les permiten sujetarse a diversas superficies resbaladizas. Su cuerpo está cubierto de pelaje grueso, de distintos colores, yendo del marrón al blanco.
  • La dentadura de los lobos es formidable, idéntica a la del perro, pero de mayor tamaño. Tienen un agudo sentido del olfato además de visión nocturna, que hacen de ellos cazadores temibles.
  • Se distinguen de los coyotes y los chacales en sus hocicos largos y gruesos, y de los zorros en tamaño y forma de las orejas.

Comportamiento de los lobos

Rara vez un lobo anda por cuenta propia. De hecho, suelen organizarse en manadas de dos a veinte individuos, con una estricta jerarquía social, cuyo comportamiento queda en evidencia durante la cacería.

A la cabeza de la manada hay un macho y una hembra reproductores, cuyo vínculo es casi siempre monógamo, y que se denominan como alfas. Son quienes imponen el orden dentro de la manada y quienes controlan los recursos, como el orden de la alimentación.

En ocasiones, un lobo abandona su manada y forma una nueva, para lo cual deben hallar una pareja y un territorio que reclamar, ya que los lobos controlan su hábitat. Por eso es raro que un lobo traspase el territorio de otros, a menos que se trate de una manada dispuesta a reclamarlo como suyo. Otros tipos de intrusos, como perros e incluso humanos, recibirán de parte de los lobos el mismo grado de hostilidad.

Alimentación de los lobos

Los lobos son cazadores, y su dieta es eminentemente carnívora. Un lobo solo puede comer entre 3 y 4 kilos de carne por comida, lo cual arroja la increíble cifra de una tonelada de carne al año. Esto puede variar en condiciones climáticas adversas, en las que comerán de más para tener reservas energéticas.

Su dieta se compone principalmente de ovejas, cabras, cerdos, ciervos, renos, caballos, alces, yaks, antílopes, bisontes, aves y roedores y otros animales pequeños. Dependiendo del hábitat, pueden incluso alimentarse de salmones, focas o ballenas varadas. El canibalismo no es infrecuente en épocas de escasez, aunque estos animales pueden sobrevivir largo tiempo sin probar bocado.

Hábitat de los lobos

Estos animales han sido de los que más extensamente se distribuyeron a lo largo del planeta, especialmente en las regiones norteñas de América y Eurasia. Pero mucho de su hábitat se fue perdiendo frente a la expansión de las comunidades humanas.

De Norteamérica, Japón, Europa occidental, Rusia e India, actualmente se conservan importantes números de lobos únicamente en Rusia. También hay pequeñas poblaciones en Groenlandia, Canadá y algunas islas árticas, China, Kazajistán, Nepal, Mongolia, así como en África y Oriente Medio.

Tipos de lobo

Existen varias subespecies de lobos, es decir, tipos que se han ido adaptando a sus entornos medioambientales con el pasar del tiempo, y que incluyen al perro común. Esta clasificación responde a su lugar de origen, y abarca a 37 subespecies, siendo las principales las siguientes:

  • Canis lupus familiaris. El perro doméstico en su amplia variedad de razas.
  • Canis lupus lupus. El lobo propiamente dicho, el de los relatos de los hermanos Grimm, típico de Europa y parte de Asia.
  • Canis lupus albus. De pelaje blanco, típico del norte de Rusia y las estepas Siberianas.
  • Canis lupus arctos. También conocido como lobo polar, de pelo grueso, común en Canadá y otras regiones circumpolares.
  • Canis lupus baileyi. El lobo mexicano, la más pequeña de todas las subespecies, es típico de México y el sur de Estados Unidos.
  • Canis lupus manningi. Conocido como el lobo de Baffin, porque habita únicamente la isla de ese nombre en Canadá y otras islas al este de Groenlandia. Es el más pequeño de los lobos del ártico.
  • Canis lupus pambasileus. Llamado también lobo del Yukón o lobo negro de Alaska, ya que obviamente es endémico de esas regiones del norte de Norteamérica. Es una de las subespecies más grandes del mundo.
  • Canis lupus dingo. Llamado simplemente “dingo”, es una subespecie de pelo corto, propia de Australasia, es decir, de Australia y el sureste asiático.
  • Canis lupus arabs. El lobo árabe, de pequeño tamaño y color grisáceo, habita en el Medio Oriente: Jordania, Egipto, Israel y la península arábiga.
  • Canis lupus italicus. Endémico de la península itálica, es la más reciente de las subespecies, pues anteriormente se pensaba que constituía una especie totalmente distinta.
  • Canis lupus crassodon. Llamado lobo de Vancouver, dado que habita esta isla norteamericana en el noroeste del Pacífico. En peligro de extinción, es una de las más sociables de todas las subespecies de lobo, y vive en manadas de hasta 35 ejemplares.
  • Canis lupus occidentalis. Conocido como el lobo de Mackenzie, es una variante de gran tamaño y pelaje entre gris y negro, endémico de Alaska y el noroeste de Canadá, en los alrededores del río Mackenzie.
  • Canis lupus pallipes. El lobo indio de pelaje corto, habita las regiones sureñas de Pakistán, y otros países como Irán, Turquía, Arabia Saudita e Israel.
  • Canis lupus signatus. Mejor conocido como el lobo ibérico, es endémico de la península Ibérica (España y Portugal).
  • Canis lupus hallstromi. La subespecie más rara de las aquí listadas, es conocida como el “perro cantor de Nueva Guinea”, y es un pariente muy cercano del dingo australiano, que habría dado aislado en esta región durante el tiempo suficiente para cambiar su apariencia.

Aullidos de lobo

Uno de los rasgos más característicos del lobo, por los que se ha hecho famoso, es su aullido prolongado y nocturno, que sirve como un mecanismo de localización de las manadas y demarcación de las fronteras entre sus territorios.

El lobo aúlla para comunicarse con sus pares y rivales, evitándose así encuentros indeseados entre manadas. Es por eso que los lobos solitarios rara vez responden a los aullidos que escuchen: ellos carecen de un territorio que demarcar.

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Referencias