InicioSociedad

Monarquía constitucional

Te explicamos qué es una monarquía constitucional, sus características y ejemplos actuales. Además, monarquías parlamentarias.

¿Qué es la monarquía constitucional?

Una monarquía constitucional es una forma de gobierno monárquico (o sea, ejercido por un rey) en el que existe una separación de poderes y por lo tanto el rey comparte el poder político con otras instituciones, como un parlamento y un tribunal de justicia.

Generalmente, en este tipo de monarquías, el rey se encuentra a cargo del poder ejecutivo, aunque también es común que ejerza la jefatura del Estado en un sentido puramente ceremonial o representativo.

En todo caso, las monarquías constitucionales se caracterizan por congeniar la autoridad vitalicia del rey, con las instituciones republicanas, bajo el imperio de la ley (o sea, sometiéndose al marco normativo de la Constitución). En ello estas monarquías se diferencian de las monarquías absolutas, en las que la voluntad del monarca se hace ley.

Las monarquías constitucionales pueden convivir con regímenes de gobierno democráticos, en los que se eligen los representantes de los poderes públicos, a pesar de que la figura del rey no sea sometida al voto, sino que sea hereditaria.

También es posible que coexistan con regímenes modernos antidemocráticos, como ocurrió con el fascismo a mediados del siglo XX en Italia y en Japón, o con dictaduras militares como la tailandesa en 2007. La monarquía constitucional no es garantía sino de que los poderes del rey estén sometidos a lo que dicta la ley.

En la actualidad, sin embargo, la mayoría de las monarquías constitucionales son de tipo parlamentario, es decir, monarquías parlamentarias.

Ver además: Monarquía

Características de la monarquía constitucional

En general, las monarquías constitucionales se caracterizan por lo siguiente:

  • Mantienen un orden monárquico en el que un rey hereda a sus descendientes la corona, pero a diferencia de las monarquías absolutas, este título no concede poderes y autoridad por encima de lo establecido en la ley.
  • Existe una Constitución Nacional en la cual se definen y delimitan las potestades de la corona, y que garantiza la separación e independencia de los tres poderes públicos: ejecutivo, legislativo y judicial.
  • Es común que el rey cumpla funciones ceremoniales, tradicionales y representativas, convertido en un símbolo patrio más que en un actor político real. Eso, sin embargo, no le excluye de las fuerzas que componen el Estado.
  • Son formas contemporáneas de monarquía, aparecidas luego de la caída del absolutismo y del Antiguo Régimen entre los siglos XVIII y XIX.

Países con monarquía constitucional

Hoy en día existen numerosos países cuyo Estado se administra a través de una monarquía constitucional, tales como:

  • Gran Bretaña y el Reino Unido
  • Bélgica
  • Camboya
  • Jordania
  • Países bajos
  • España
  • Suecia
  • Noruega
  • Tailandia

Monarquía constitucional y monarquía parlamentaria

En cierto sentido, la monarquía parlamentaria es una forma de monarquía constitucional, ya que los poderes del rey se encuentran contemplados en las leyes y limitados por los demás poderes públicos. Pero a diferencia de las monarquías constitucionales en que el rey retiene el control del poder ejecutivo, en las monarquías parlamentarias “el rey reina, pero no gobierna”.

Esto quiere decir que el poder legislativo, en manos de un parlamento o asamblea nacional, elige también a un Primer Ministro que ejerce la jefatura de la nación. Por el contrario, el monarca en funciones cumple más bien con un rol representativo, sometido a los designios del parlamento, y usualmente dedicado a labores diplomáticas.

La mayoría de las monarquías constitucionales contemporáneas son de tipo parlamentario. Aunque el rey y la familia real gozan de ciertos privilegios, el resto la nación funciona según lo esperado de una democracia republicana.

Más en: Monarquía parlamentaria

Monarquía constitucional y república

La diferencia fundamental entre toda forma de monarquía y toda forma de república radica en que en los sistemas republicanos la soberanía se halla en la propia gente del país, quienes la ejercen mediante su participación más o menos directa en los asuntos y las decisiones del Estado, especialmente a través del sufragio.

En cambio, las monarquías otorgan ciertos poderes a una persona particular y a sus herederos, sin que dicha autoridad esté refrendada por el pueblo.

Sin embargo, los límites entre república y monarquía comienzan a hacerse menos evidentes en la monarquía constitucional, ya que el imperio de la ley y la separación de los poderes públicos, indispensables para la vida republicana, se establecen en este caso en la Constitución Nacional. Aún más similar resulta el caso de la Monarquía parlamentaria, en la que el monarca cumple roles muy limitados y sujetos al arbitrio del parlamento.

Pero esto no siempre fue así, y las luchas modernas en contra de la monarquía absolutista en los siglos XVIII y XIX estuvo, en gran medida, impulsada por los ideales republicanos: la famosa libertad, igualdad, fraternidad de la Revolución Francesa de 1789.

Más en: República

Referencias