Adicciones

Los 15 tipos de drogas más consumidas en México


Las drogas más consumidas en México son el alcohol, el tabaco, el cannabis, la heroína, el éxtasis, los opioides, la cocaína, el crack, los inhalantes, el LSD, las benzodiacepinas, los barbitúricos, las anfetaminas, la metanfetamina y sus derivados, y alguno anorexígenos.

A pesar de su rica cultura, variada gastronomía y de sus hermosos y contrastantes paisajes, México también es conocido globalmente por su protagonismo en la producción, tráfico y consumo de drogas ilegales, hecho que desafortunadamente lo ha convertido en un país con elevados índices de violencia interna.

Numerosas encuestas e investigaciones relativamente recientes han determinado que el consumo de drogas en este país, así como en gran cantidad de países a nivel mundial, ha aumentado significativamente y que cada vez más jóvenes y adolescentes se inician en el consumo de estas sustancias, legales o ilegales.

Según el informe de 2020 de la Oficina de Las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), para 2018 México resultó ser el país en el mundo con mayores cifras de consumo de marihuana o cannabis, el tercero en cuanto a consumo de cocaína y el doceavo respecto al consumo de heroína, que son de las tres drogas ilegales más populares.

Otras encuestas reflejan un elevado consumo de LSD, pero en estas cifras no se considera el uso del alcohol y del tabaco, que son quizá las dos drogas legales más consumidas en el mundo.

¿Cuáles son las drogas más consumidas en México?

Marihuana o cannabis

Es tal vez la droga ilegal más popular del mundo. Es de origen natural, pues se consume en cigarrillos (porros), pipas, pipas de agua, vaporizadores o preparaciones culinarias que contienen hojas, tallos, flores y semillas de dos especies de plantasCannabis sativa Cannabis indica.

Esta droga, considerada “poco adictiva”, en México recibe gran cantidad de nombres, entre los cuales están: mota, chora, Mary Jane, chabela, chíchara, diosa verde, flor de juana, entre otros nombres.

El efecto psicoactivo y alucinógeno de esta droga se debe a que es rica en una sustancia conocida como tetrahidrocannabinol (THC).

Si bien el riesgo de muerte por intoxicación severa con marihuana es relativamente bajo, su consumo tiene consecuencias negativas a corto y largo plazo. Ansiedad, deterioro de atención y memoria, pánico, paranoia y náuseas son algunos de los síntomas de intoxicación aguda con esta droga.

A corto plazo, es decir, en tiempos inmediatos a su consumo, el THC liberado del cannabis produce alteración de los sentidos y de la percepción del tiempo, cambios de ánimo, limita la movilidad corporal, dificulta la capacidad de razonar y resolver problemas, provoca alucinaciones, delirio e incluso psicosis.

Cocaína

También conocida en México como “cremita”, “azuquitar”, “clorofila”, “fifí”, “blanquiñosa”, “blanca” y “talco”, la cocaína es una droga sumamente adictiva que estimula el sistema nervioso y que se obtiene a partir de las hojas de una planta popularmente conocida como “coca”, de la especie Erythroxylum coca, nativa de Sudamérica.

Se comercializa ilegalmente como un polvo blanco de cristales muy finos, pero se dan muchos casos de alteración con otras sustancias como harina, talco o también con otras sustancias estimulantes como anfetaminas y opioides sintéticos, que puede aumentar su toxicidad.

Usualmente se consume en forma de polvo, esnifándolo (aspirando por la nariz) o untándolo en las encías. También se consume inyectada, diluida sola o mezclada con otras sustancias nocivas como la heroína.

El compuesto activo de la cocaína es la benzoilmetilecgonina, un alcaloide que, cuando es consumido, aumenta la cantidad de dopamina en el cerebro, estimulando y provocando sensaciones de placer, así como la necesidad de aumentar las dosis y mantener el consumo.

Crack

El crack, también conocido como “cocaína base” o “piedra”, es una forma más procesada de cocaína en la que se mezcla con otras sustancias para obtener grandes cristales. Se considera una forma más “económica” que la cocaína pura y tiene efectos físicos y mentales mucho más dañinos que aquella.

Produce efectos muy similares a la cocaína, pero es mucho más adictiva y tiene serias implicaciones pulmonares, hepáticas, cardiovasculares y mentales.

Suele consumirse por inhalación de los gases producidos al calentar los cristales (solos o en cigarrillos de tabaco o marihuana), aunque una práctica común también consiste en fumar los cristales en tubos pequeños de vidrio.

Sus efectos son mucho más inmediatos que los de la cocaína pura e incluso que los de otras drogas inyectadas.

Tabaco

El tabaco es una de las drogas legales más consumidas en el mundo. Deriva de una planta llamada Nicotiana tabacum, de la cual se utilizan las hojas, que son cosechadas, secadas y fermentadas, dependiendo del producto para el que se utilicen.

La forma más común de consumir tabaco es a través de cigarrillos o pipas, pero este también puede masticarse o aspirarse.

La sustancia activa del tabaco es la nicotina, que estimula la producción de adrenalina y dopamina, por lo que suele causar adicción (la dopamina provoca sensación de placer).

Otros efectos de esta droga incluyen el aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, así como de la frecuencia respiratoria. El consumo de tabaco masticado también puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de boca.

Si bien la nicotina es el compuesto principal en el tabaco, los cigarrillos regularmente comercializados contienen otras sustancias químicas que hacen que su consumo sostenido tenga efectos nocivos sobre la salud entre los que destacan cáncer de pulmón, enfisemas, bronquitis crónica, etc.

Alcohol

El alcohol es otra droga legal ampliamente consumida en el mundo. Bien sea en forma de cerveza, vino u otras bebidas fermentadas y destiladas, el principio activo de estas sustancias es un compuesto conocido como etanol o alcohol etílico, que produce depresión del sistema nervioso central, afectando la capacidad de autocontrol.

La forma común de consumir esta droga es en forma líquida, como bebida, pues una vez en el sistema digestivo, el etanol puede alcanzar el torrente sanguíneo y ejercer sus efectos durante varias horas.

En México es común el consumo de cerveza y de otras bebidas destiladas con mayor graduación alcohólica (concentración de etanol) como el tequila y el mezcal, obtenidos a partir de plantas.

Los efectos más comunes de esta droga son desinhibición, relajación, dificultad para comunicarse, falta de coordinación motriz e intoxicación. El abuso de estas sustancias puede provocar mareos y vómitos y, cuando el consumo es sostenido, genera adicción.

LSD

El LSD, conocido en el mundo como “ácido”, “dragón”, “tripi”, “batman”, “bicho”, “micropunto”, “papel”, “disney” y otros, es una droga sintética recreativa que tiene potentes efectos alucinógenos y que es típicamente consumida en clubes nocturnos o en fiestas.

Su nombre deriva de las siglas en inglés del nombre de su compuesto activo: dietilamida de ácido lisérgico (Lysergic Acid Diethylamide).

Se consume en dosis bastante elevadas y suele ser vendido como un líquido que puede aplicarse a tabletas, trozos de papel, cubos de azúcar, caramelos, gelatinas, etc., por lo que la forma de consumo es por ingestión directa.

Tiene efectos muchas veces impredecibles, que dependen de la dosis en la que se toma y de la personalidad, el estado de ánimo y las expectativas de quien la consume.

Los efectos a largo plazo pueden incluir psicosis prolongadas, esquizofrenia y depresión severa, pero no se ha catalogado como una droga adictiva, a pesar de que los usuarios pueden desarrollar cierta “tolerancia” que hace que la dosis consumida sea cada vez mayor.

Metanfetamina

La metanfetamina es una droga sintética estimulante y muy adictiva. Se conoce también como “azul”, “cristal”, “hielo”, “met” y “anfeta”. El compuesto sintético se denomina desoxiefedrina y está estructuralmente relacionado con la adrenalina y la efedrina (un alcaloide).

Se comercializa en forma de cristales que parecen trozos de vidrio o piedras azuladas y brillantes, de allí sus nombres. Se consume fumada, ingerida como píldoras, aspirada o inyectada luego de ser diluida en agua o alcohol.

El efecto de esta droga es rápido, pero dura poco, por lo que los consumidores suelen tomar muchas dosis en cortos periodos de tiempo.

Los efectos a corto plazo de esta droga incluyen aumento de la actividad física y de la vigilia, depresión del apetito, respiración rápida, alteración del ritmo cardíaco, aumento de la temperatura corporal y de la presión arterial, alteración del juicio, etc.

Éxtasis

También conocido como “molly”, el éxtasis es una droga sintética alucinógena cuyo compuesto activo es la 3,4-metilendioxi-metanfetamina (MDMA). Su consumo es muy común entre jóvenes y adolescentes, especialmente en fiestas y/o clubes nocturnos.

Entre sus efectos destacan la alteración de la percepción y del estado de ánimo, aumento de energía, placer y distorsión de la percepción del tiempo y de los sentidos. Además, puede causar náuseas, calambres, visión borrosa, sudoración excesiva, escalofríos y rechinado de los dientes.

Normalmente se consume en forma de tabletas, pero también puede darse el caso de su aspiración en forma de polvo o de su ingestión en forma líquida.

El uso excesivo o de dosis muy altas de éxtasis puede descontrolar los mecanismos de regulación de la temperatura corporal, lo que puede terminar con insuficiencias hepáticas, cardíacas o renales e incluso la muerte.

Heroína

La heroína es una droga ilegal muy adictiva, de acción rápida, que es producida a partir del procesamiento de la morfina, un compuesto extraído a partir de una planta conocida como “amapola” o “adormidera” de la especie Papaver somniferum.

Se trafica como un polvo blanquecino, aunque las formas alteradas más baratas suelen ser más oscuras, casi marrones. También se vende como una masa negra pegajosa, de allí el nombre de “alquitrán negro”.

Se consume inyectada, inhalada, aspirada o fumada. Se mezcla también con otras drogas potentes como la cocaína y el crack, pero también es fácilmente alterada con otras sustancias, lo que potencia los efectos nocivos de su consumo.

La heroína tiene efectos a corto plazo que incluyen estados de euforia y placer, pero que se asocian también con enrojecimiento de la piel, pesadez de brazos y piernas, náuseas y vómito, falta de claridad mental y alternancia entre estados conscientes y semiconscientes.

A largo plazo puede provocar insomnio, afecciones cardíacas importantes, abscesos, afecciones gastrointestinales (estreñimiento y cólicos), complicaciones hepáticas, renales y pulmonares; trastornos depresivos, disfunción sexual, etc.

Opiáceos

Los opioides u opiáceos son drogas derivadas de las cápsulas de la planta Papaver somniferum. Incluyen a la heroína (ilegal), así como a gran cantidad de analgésicos legales que están a la venta en farmacias: oxicodona, hidrocodona, codeína, morfina, entre otros, que muchas veces son consumidos sin prescripción médica.

Al igual que la heroína, los opioides “legales” pueden ser sumamente adictivos, por lo que solo se prescriben para aliviar dolores intensos cuando ningún otro analgésico ha surtido efecto.

Si bien son analgésicos pueden producir somnolencia, náuseas, euforia, confusión, estreñimiento, disminución de la respiración e incluso la muerte. Los adictos corren riesgo de sobredosis y suelen presentar síndrome de abstinencia en aquellos que se someten a terapia de desintoxicación.

Anfetaminas

Son drogas sintéticas usualmente legales, pues son recetadas para el tratamiento de la obesidad, los trastornos de hiperactividad por déficit de atención, narcolepsia, entre otros. Las anfetaminas son muy adictivas y estimulan el sistema nervioso central.

Su estructura es similar a la de la adrenalina y las más comunes son el sulfato de d-anfetamina (dexedrina) y el sulfato de anfetamina racémica (bencedrina).

Entre sus efectos destacan aumento del estado de alerta, de la atención, de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial. Produce aumento de los niveles de azúcar en sangre y facilita la respiración. A largo plazo producen trastornos paranoides, psicosis y distintos problemas cardíacos y de conducta.

Inhalantes

Como inhalantes se conocen a todas las drogas volátiles que ingresan al cuerpo por la vía aérea o nasal. Comúnmente se trata de las sustancias contenidas en los disolventes, gases y aerosoles de pinturas, pegamentos, marcadores, combustibles y productos de limpieza frecuentemente encontrados en el hogar.

Sus efectos suelen relacionarse con náuseas, confusión, dificultad para hablar y falta de coordinación corporal, mareos, euforia, somnolencia y desinhibición. También pueden provocar alucinaciones, delirios y dolores de cabeza, insuficiencia cardíaca, muerte por asfixia, convulsiones, estado de coma, entre otras.

Eventualmente pueden producir severos daños al hígado y/o los riñones, a la médula ósea y a al sistema nervioso central.

Benzodiacepinas

Estas son drogas “legales” que se recetan para el tratamiento de alteraciones psicológicas como las fobias, la esquizofrenia, el delirio, la ansiedad y otras como el insomnio y el estrés. Son las drogas más recetadas como sedantes, pues tienen efectos hipnóticos, ansiolíticos y anticonvulsivos, así como relajantes musculares.

Los más comunes son el diazepam (llamado Valium), el clonazepam, el nitrazepam y el clordiazepóxido, de acción larga; el Lorazepam, el temazepam y el oxazepam, de acción intermedia y el midazolam y el triazolam, de acción corta.

Pueden tener efectos adictivos para quienes las consumen y su abuso puede tener serios efectos para la salud, especialmente a nivel del hígado, pues son metabolizadas a través de este órgano.

Barbitúricos

Los barbitúricos representan otro grupo de drogas sintéticas “legales” empleadas frecuentemente en el campo médico para el tratamiento de insomnio, depresión y ansiedad. Tienen efectos sedantes, pues deprimen el sistema nervioso central.

Estos fármacos derivan del ácido barbitúrico y quienes los toman suelen desarrollar dependencia física, pues son muy adictivos; el síndrome de abstinencia por dejar de tomarlos puede causar la muerte.

A corto plazo tienen efectos tranquilizantes, por lo que su consumo puede deberse a estrés, ansiedad y dificultad para dormir. Sin embargo, a largo plazo pueden tener efectos negativos en el estado de ánimo, provocar cambios de peso y apetito, etc.

Anorexígenos

Los anorexígenos son fármacos empleados para el tratamiento de la obesidad, pues son inhibidores del apetito, facilitando la disminución del consumo de calorías.

Dependiendo del neurotransmisor por el cual ejerzan sus efectos estos pueden ser de dos tipos: noradrenérgicos y serotoninérgicos.

Los primeros estimulan el sistema nervioso central y pueden provocar adicción, entretanto los segundos no tienen acción estimulante, por lo que su riesgo de adicción es prácticamente nulo.

Las primeras sustancias empleadas con el mismo propósito fueron las anfetaminas, pero en la actualidad estas han sido reemplazadas por estas drogas “legales”.

Referencias

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