Anatomía y fisiología

Bolo alimenticio: dónde y cómo se forma, recorrido


El bolo alimenticio es la sustancia que se forma en el proceso digestivo cuando el alimento es recibido por las piezas bucales, y es triturado por las mismas. En este paso también destacan la acción de diversas enzimas en la saliva que ayudan a la degradación de la materia consumida.

Al triturar el alimento, la relación superficie volumen de las partículas aumenta. Al tener más superficie expuesta, es más fácil y más eficiente que las enzimas posteriores degraden el bolo alimenticio.

A medida que transcurre el proceso digestivo, el bolo alimenticio sufre diversos cambios en sus propiedades. Estos cambios – ocasionados principalmente por digestión química y mecánica – son necesarios para la extracción máxima de los nutrientes.

Cuando el bolo alimenticio llega al estómago y se combina con los jugos digestivos pasa a denominarse quimo. Igualmente, cuando el quimo se mezcla con las sustancia del duodeno en el intestino delgado pasa a ser quilo.

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¿Dónde y cómo se forma el bolo alimenticio?

Uno de los tópicos más relevantes en la fisiología animal es entender cómo ocurre el procesamiento de los alimentos por los seres vivos y cómo estos son capaces de absorber los nutrientes en la dieta. Uno de los pasos iniciales en la digestión de los alimentos es la formación del bolo alimenticio.

En los animales, la recepción del alimento ocurre por el tracto cefálico del organismo. Este se localiza en la región craneal del tubo digestivo y proporciona una abertura al exterior, permitiendo la entrada de los alimentos. En los seres humanos el alimento se recibe por la boca.

El tracto cefálico es un conjunto de órganos formado por estructuras especializadas en la captura y deglución de los alimentos. Las piezas de la boca o dientes, glándulas salivales, la cavidad bucal, lengua, la faringe y otras estructuras asociadas conforman los elementos básicos de la recepción.

Cuando la comida ingresa, es triturada por los dientes y la materia se mezcla con enzimas que hidrolizan los componentes. Así se forma el bolo alimenticio.

Carnívoros y aves

Dependiendo del grupo animal estudiado, el tracto cefálico posee adaptaciones que se corresponden a la dieta de los integrantes. Por ejemplo, los caninos grandes y afilados y los picos son adaptaciones del tracto cefálico en carnívoros y aves, respectivamente.

La saliva

Durante la formación del bolo alimenticio, la saliva es un componente fundamental del proceso. Por ello, ahondaremos un poco más en su composición y su labor.

En los mamíferos -incluído los seres humanos-, la saliva es secretada por tres pares de glándulas salivales. Estas se ubican en la cavidad bucal y se clasifican de acuerdo a su posición en parótidas, submaxilares y sublinguales. Esta secreción es rica en enzimas como la amilasa y la lipasa.

La química de la saliva depende del grupo y la dieta del animal. Por ejemplo, ciertos animales tiene toxinas o anticoagulantes. En los animales que se alimentan de sangre, estos sirven para promover el flujo del fluido durante el proceso de alimentación.

Además de promover la digestión de la macromolécula que componen los alimentos, la saliva funciona como un lubricante que facilita el proceso de deglución del bolo alimenticio. Además, la presencia de moco (una sustancia rica en mucina) suministra ayuda adicional.

La secreción de la saliva es un proceso coordinado por el mismo consumo de la comida. Los sentidos del gusto y del olfato también juegan un papel muy importante en esta producción. Las glándulas salivales producen saliva bajo estímulos del sistema simpático y parasimpático.

Recorrido

Una vez que el organismo ha triturado el alimento con sus dientes y la materia ha sido mezclada con saliva, ocurre el proceso de deglutir o tragar el bolo alimenticio. En los cordados -incluyendo a los seres humanos-, este paso es asistido por la presencia de una lengua.

Faringe y esófago

La faringe es un tubo que conecta la cavidad bucal con el esófago. Cuando el bolo alimenticio pasa por este canal, se activan una serie de mecanismos de reflejo que provienen del paso del alimento triturado al canal respiratorio.

El esófago es la estructura que se encarga de conducir el bolo alimenticio desde el tracto cefálico hasta las áreas posteriores del sistema digestivo. En ciertos animales, este transporte es asistido por una serie de movimientos peristálticos provenientes de la cavidad bucal o de la faringe.

Otros animales tienen estructuras adicionales que participan en la conducción del alimento. Por ejemplo, en las aves encontramos el buche. Este consiste en una región más ancha en forma de saco que se usa principalmente para el almacenamiento del alimento.

Estómago

Una gran cantidad de animales realiza los procesos digestivos del bolo alimenticio en un órgano llamado estómago. Esta estructura tiene como función el almacenamiento y la digestión enzimática de los alimentos.

En los vertebrados, en el estómago ocurre la degradación gracias a una enzima llamada pepsina y al ácido clorhídrico. Este ambiente significativamente ácido es necesario para detener la actividad de las enzimas.

El estómago también contribuye con digestión mecánica, presentando una serie de movimientos que contribuyen a la mezcla del alimento y a las preparaciones gástricas.

Dependiendo de la especie animal, el estómago puede presentarse en múltiples formas, clasificándose según el número de compartimientos en monogástricos y digástricos. Los vertebrados generalmente poseen estómagos del primero tipo, con un solo saco muscular. Los estómagos con más de una cámara son típicos de los rumiantes.

En algunas especies de aves – y muy pocas de peces – existe una estructura adicional llamada molleja. Este órgano es muy potente y es de naturaleza muscular.

Los individuos ingieren rocas o elementos similares, y los almacenan en la molleja con el fin de facilitar la trituración del alimento. En otros grupos de artrópodos existe una estructura análoga a la molleja: el proventrículo.

Intestino delgado

Cuando el paso por el estómago finaliza, el material nutritivo procesado continua su recorrido por el tracto medio del sistema digestivo. En esta sección ocurren los eventos de absorción de los nutrientes, entre ellos proteínas, grasas y carbohidratos. Tras la absorción, pasan al torrente sanguíneo.

El alimento abandona el estómago por medio de una estructura llamada esfínter pilórico. La relajación del esfínter permite la entrada del alimento procesado en la primera porción del intestino delgado, llamado duodeno.

En esta etapa, el pH del proceso cambio drásticamente, pasando de un ambiente ácido a uno alcalino.

Duodeno

El duodeno es una porción relativamente corta y el epitelio es secretor de moco y de fluidos provenientes del hígado y del páncreas. El hígado es el productor de las sales biliares que emulsiona las grasas e incrementa el pH del alimento procesado.

El páncreas produce los jugos pancreáticos ricos en enzimas (lipasas y carbohidrasas). Esta secreción también participa en la neutralización del pH.

Yeyuno e íleon

Luego, encontramos al yeyuno, al que también se le atribuyen funciones de secreción. En esta segunda porción de intestino delgado ocurre la absorción. La última, el íleon, está enfocada en la absorción de nutrientes.

Intestino grueso

En el intestino grueso no ocurre la secreción de enzimas digestiva. La secreción de sustancias se enfoca principalmente en la producción de mucina.

El colon (término usado para referirse al intestino grueso) realiza una serie de movimientos, donde el material semisólido que llega del intestino delgado puede mezclarse con estas secreciones propias del colón.

También participan microorganismos que se alojan en esta región (los que sobreviven a las condiciones extremas del paso por el estómago).

El alimento puede permanecer un tiempo significativo en el colon, entre 3 y 4 horas, como promedio. Este tiempo fomenta los procesos de fermentación por parte de los microorganismos. Nótese como la falta de enzimas hidrolíticas en el colon es compensado por estos pequeños habitantes.

Las bacterias no solo participan en procesos de fermentación; también participan en la producción de vitaminas para el organismo huésped.

Defecación

Tras la fermentación y la degradación de otros componentes, el intestino grueso se llena de materia que no fue digerida. Además, las heces también son ricas en bacterias y células epiteliales. El color característico de las heces se atribuye al pigmento urobilina, un derivado de la bilirrubina.

La acumulación de heces en el recto estimula una serie de receptores que promueven el proceso de la defecación. En los humanos, la presión en el sistema debe ser de unos 40 mmHg para estimular el reflejo de defecación. Finalmente, las heces salen por el orificio anal. Con este último paso culmina el recorrido del bolo alimenticio.

Diferencias con quimo

A medida que el bolo alimenticio desciende por el aparato digestivo, sufre una serie de modificaciones físicas y químicas. Debido a dichas modificaciones, el nombre de la sustancia alimenticia parcialmente procesada cambia de nombre. Como mencionamos, el bolo alimenticio comprende la mezcla de alimento con enzimas gástricas y moco.

Cuando el bolo alimenticio llega al estómago, este se mezcla con más enzimas y los jugos gástricos ácidos del órgano. En este punto, el bolo toma una consistencia semilíquida similar a una pasta y pasa a llamarse quimo.

Diferencias con quilo

El quimo sigue el recorrido que relatamos. Cuando ingresa a la primera porción del intestino delgado, el duodeno, se mezcla con una serie de sustancias químicas básicas. En este punto de la digestión se forma una mezcla líquida que denominaremos quilo.

Nótese que la terminología de bolo alimenticio, quimo y quilo, busca describir el paso del alimento en distintas etapas de la digestión y no a distintos componentes. Es una diferenciación temporal.

Referencias

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