Definición de penique

El término penique proviene de penig, un vocablo del inglés antiguo que puede traducirse como “moneda”. El concepto alude, justamente, a una moneda de Gran Bretaña.

En la antigüedad, el penique era equivalente a la duodécima parte de un chelín. Los chelines se usaron hasta 1970 y luego fueron reemplazados por las libras esterlinas.

Actualmente un penique equivale a la centésima parte de una libra. Dicho de otro modo: una libra puede dividirse en cien peniques. La noción se utiliza para aludir tanto a la fracción de libra como a la moneda que representa dicho valor (0,01 libras).

Supongamos que un determinado producto tiene un precio de 4 libras. Esa cifra podría expresarse como 400 peniques. Por lo tanto, decir que algo vale 4 libras es igual a indicar que su valor es de 400 peniques.

Para aludir a una cantidad inferior a una libra, se recurre al sufijo p. 1p es 1 penique, 3p son 3 peniques, 50p son 50 peniques, etc.

En cuanto a la moneda, hoy en día se acuña con cobre y acero templado. Hasta 1992, sin embargo, se fabricaba con bronce, combinando cobre, zinc y estaño. La decisión de cambiar los materiales se vinculó al incremento del precio de los metales.

El penique, que dispone de bordes lisos, pesa 3,56 gramos. Su grosor es de 1,65 milímetros, mientras que su diámetro alcanza los 20,3 mm.

Cabe mencionar que la Royal Mint es la casa de moneda encargada de la producción de los peniques. La circulación de estas monedas es legal en el Reino Unido, en dependencias de la Corona como la Isla de Man y en territorios británicos de ultramar como Gibraltar y las Islas Malvinas.

Fuera del ámbito monetario, e incluso de Reino Unido, el término penique se usa como nombre propio para hacer referencia a una serie de muñecos creados en el año 1990 en España, por la empresa Jesmar. Los muñecos Penique se lanzaron al mercado un año más tarde y al día de hoy representan una de esas reliquias que mucha gente atesora desde su infancia.

Si bien suele mencionarse como «muñeca«, Penique puede ser niño o niña; el problema tiene relación con nuestra lengua, ya que el término «muñeco» lo asociamos con otro tipo de productos, ya sean más pequeños o de peluche y con formas de animales.

El rostro de Penique es especialmente mofletudo, lo que le da un aspecto muy simpático. Su nariz es pequeña, sus labios son muy gruesos y su sonrisa se encuentra marcada por las inevitables líneas que forman sus prominentes mofletes. A todo esto debemos sumar sus características pecas, sus pestañas y sus cejas, que bordean sus ojos sin esclerótica, o sea sin parte blanca.

El modelo más antiguo de Penique medía unos 70 centímetros de altura y su cuerpo era blando. Se publicitaban como productos para apoyar emocionalmente a sus futuros propietarios; sin embargo, su popularidad tuvo lugar en parte gracias a su gran tamaño y flexibilidad.

Jesmar no tardó en crear nuevos modelos de Penique ante el rotundo éxito que tuvo en el mercado. Por ejemplo, lanzó uno 20 centímetros más bajo y con el cuerpo articulado gracias a un esqueleto de alambre. También se comercializó un Penique cuyos pies podían ajustarse a los del niño para «bailar con él». En el año 1993 salió a la venta Pequenique, el más pequeño de todos: medía 35 centímetros de altura.

La vestimenta de los Peniques fue muy variada: al observar los catálogos de los coleccionistas encontramos un sinfín de modelos, caracterizados por la vivacidad de colores propia de finales de los ochenta y principios de los noventa. Hay Peniques deportivos, formales, disfrazados de marineritos, con enteritos, gorros y vestidos, entre otras muchas opciones.

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