Definición de palustre

Palustre es un término con dos grandes acepciones de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE). El término puede proceder de pala o del vocablo latino paluster.

Cuando palustre deriva de pala, hace alusión a una herramienta que utilizan los albañiles. El palustre es un utensilio que se usa para manipular y extender el mortero o la argamasa.

Cada palustre presenta un mango de madera que finaliza en una lámina metálica de forma triangular. El albañil toma el dispositivo por el mango e introduce la plancha triangular en la mezcla.

El palustre también se conoce como cuchara de albañil o paleta de albañil. La lámina de metal puede presentar diferentes características según el trabajo específico que se requiera realizar. En ciertos casos, el sujeto puede recurrir a otras herramientas adicionales al palustre, como espátulas y llanas.

Es importante aclarar que, más allá de su utilidad para el trabajo constructivo en sí mismo, el palustre es un recurso de seguridad. Si la persona se ve forzada a tocar la argamasa con sus manos, ese contacto prolongado en el tiempo puede provocarle daños en la piel.

El otro uso de la idea de palustre, que proviene del latín paluster, se vincula a aquello relacionado con un pantano o con una laguna. Cabe recordar que un pantano es una zona de fondo cenagoso en la cual el agua se estanca naturalmente, mientras que una laguna es un depósito acuático natural más pequeño que un lago.

Es posible hablar, en este marco, de vegetación palustre, planta palustre, etc. Como adjetivo, palustre aparece en diferentes denominaciones.

El escribano palustre, por ejemplo, es un ave que habita en humedales asiáticos y europeos. Su nombre científico es Emberiza schoeniclus.

Los escribanos palustres pertenecen al conjunto familiar de los emberízidos. Este grupo, a su vez, se incluye en el orden de los paseriformes.

Por otro lado, en el ámbito de la homeopatía existe un medicamento llamado Ledum Palustre, que se conoce en el habla cotidiana con el nombre de té de Labrador y se usa en diversos tratamientos. Sus propiedades nos permiten combatir los síntomas de un gran número de enfermedades y por eso se encuentra entre los productos favoritos de los homeópatas.

Ledum palustre es el nombre del arbusto con cuyas hojas se formula el medicamento. Uno de los diversos ámbitos en los que resulta beneficioso es la traumatología. Por ejemplo, para casos de moratones o magulladuras a causa de un golpe, los tratamientos homeopáticos suelen incluir esta planta, en especial si la zona afectada son los ojos o los dedos, de las manos o los pies. Del mismo modo, el ledum palustre es ideal para curar lesiones originadas por pinchazos con objetos puntiagudos.

Los problemas de tipo reumatológico también se pueden tratar con ledum palustre. Algunos ejemplos son los dolores en las articulaciones y los que provoca la gota en los momentos de crisis, el reumatismo (sobre todo durante las épocas de frío, cuando las inflamaciones y el dolor se acrecientan). Las personas ancianas son especialmente sensibles a estas enfermedades y por eso este remedio es tan eficaz para ellas.

También podemos usar ledum palustre para tratar ciertas enfermedades dermátológicas como la rosácea y los granos que provoca en las pieles secas, las heridas, los hinchazones y los dolores que ocurren cuando nos pica un insecto. En términos más precisos, este medicamento se suele indicar para combatir el entumecimiento y los efectos de algunos venenos.

Si bien se trata de un medicamento natural, la dosis debe indicarla un especialista para conseguir los resultados deseados y evitar los efectos secundarios. Por esta razón, se recomienda evitar la automedicación en cualquier caso.

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