Definición de laxo

Del latín laxus, laxo es un adjetivo que refiere a algo relajado, libre o que no tiene la tensión que, por la naturaleza, debería tener. El término puede utilizarse en referencia a algo físico o simbólico.

Por ejemplo: “Me gustan los tejidos más laxos, que no se ciñen tanto al cuerpo”, “Siempre fue un hombre de creencias laxas, capaz de contradecirse a sí mismo con gran naturalidad”, “Un mantel laxo que no se ajuste a la mesa es la mejor opción decorativa para el banquete”, “No se puede ser laxo en el cumplimiento de las normas”.

Se conoce como tejido conectivo laxo al tipo de tejido del organismo que presenta un bajo porcentaje de fibras y cuyo origen se encuentra en el tejido mesequimal. El tejido conectivo laxo puede dividirse en tejido conectivo mucoso o tejido conectivo reticular, entre otros subtipos.

En sentido simbólico, lo laxo se asocia a la vaguedad, la impresión o lo indefinido. Si una persona afirma que tiene una “relación laxa” con su pareja sentimental, estará indicando que el grado de compromiso no es muy fuerte. De igual forma, un presidente que brinda un “apoyo laxo” a un ministro, le estará dando un respaldo que podrá considerarse como poco firme o que se presta a malentendidos y tergiversaciones.

El cutis laxo, por otra parte, es una enfermedad poco frecuente que implica la degeneración de las fibras elásticas de la piel. Se produce por un defecto en la enzima lisil-oxidasa que hace que la piel quede suelta y parezca colgar del cuerpo.

La mayor parte de los casos de cutis laxo se heredan en forma autosómica recesiva, dominante, o bien recesiva ligada al cromosoma X, aunque existen reportes de casos adquiridos. Dadas las anomalías histológicas en la estructura o en la cantidad de la elastina que tiene lugar en casi todos casos de cutis laxo, los estudios de investigación se han enfocado en las mutaciones genéticas que acarrean alteraciones en el procesamiento de la elastina en la matriz extracelular o en la estructura.

Cutis laxo autosómico dominante (ADCL)

Los síntomas del ADCL pueden aparecer en cualquier punto del desarrollo de una persona entre su nacimiento y el inicio de su adultez. En algunos casos, solamente se aprecia el síntoma de la piel laxa. Sin embargo, en ciertas familias se ven defectos en los ojos y la nariz, así como problemas pulmonares (enfisema pulmonar) y vasculares (aneurismas aórticos). Lo recomendable es realizar pruebas de la función pulmonar y una ecocardiografía para prevenir los trastornos recién mencionados, ya que pueden poner en riesgo la vida del paciente.

Cutis laxo autosómico recesivo (ARCL)

El ARCL se encuentra en diversos subtipos, según los síntomas de cada caso y el gen causante de la enfermedad; básicamente, se pueden reconocer tres tipos, y los dos primeros también se dividen en más de un subtipo. Veamos las características principales de algunos de ellos:

ARCL1A
* piel laxa, problemas pulmonares tales como enfisema (durante los primeros años de vida) y hernias;
* la edad en la que dichos síntomas aparecen varía mucho, incluso dentro de una familia;
* se debe a mutaciones en el gen FBLN5.

ARCL2A
* piel arrugada en todo el cuerpo (por lo general, la edad hace que esto mejore);
* luxación congénita de la cadera, miopía, hernias y fontanela anterior alargada;
* muchos casos presentan un importante retraso en el desarrollo psicomotor, así como crisis de epilepsia;
* lo causan mutaciones en el gen ATP6V0A2.

ARCL3

* retraso en el crecimiento y mental (de variada intensidad);
* cataratas, articulaciones laxas;
* apariencia de excesivo envejecimiento;
* los trastornos pulmonares y cardiovasculares no son comunes.

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