InicioHistoria

Modo de producción feudal

Te explicamos qué es el modo de producción feudal, cómo surgió, sus clases sociales y otras características. Además, inicio del capitalismo.

¿Qué es el modo de producción feudal?

En terminología marxista, se conoce como modo de producción feudal (o en términos llanos: feudalismo), a la organización socio-económica que rigió a la sociedad medieval en Occidente y otras regiones del mundo.

En estas sociedades, el poder político estaba descentralizado y era ejercido de manera independiente por los señores feudales: la aristocracia o nobleza que transmitía el poder consanguíneamente, y que era dueña de las tierras cultivables.

Según las teorizaciones de Karl Marx, el feudalismo antecede históricamente al modo capitalista de producción. Consistía en una dinámica económica de sumisión y explotación del campesinado por parte de la aristocracia y los terratenientes.

Sin embargo, los terratenientes también se hallaban en relación de sumisión con un poder político superior, que era la corona, la cual permitía a los aristócratas la autonomía política en sus territorios feudales, a cambio de lealtad en el ámbito militar.

Puede servirte: Edad Media

Características del modo de producción feudal

El modo de producción feudal era esencialmente un modelo de explotación agropecuaria. Era sostenido por una masa campesina encargada de la producción de bienes y gobernada por un señor feudal: un terrateniente que les imponía su orden particular, ejerciendo a la vez el poder político y legal, aunque en esto último intervenía también la Iglesia (el clero).

Los campesinos o siervos pagaban a sus respectivos señores feudales una porción mayoritaria de lo producido con su trabajo, a cambio de seguridad militar, orden y jurisprudencia. Además, obtenían el permiso para habitar porciones minúsculas de terreno en donde se asentaban sus familias.

En dicha relación de explotación del campesinado por la aristocracia, sin embargo, no existían las leyes de esclavitud, aunque las condiciones de vida de los primeros podían en muchas ocasiones parecérsele. En su lugar, se establecían relaciones de vasallaje, que vinculaban políticamente al campesino con el feudo que habitaba.

Los feudos eran la unidad productiva mínima del sistema (de allí su nombre: feudal). Se dividían territorialmente en:

  • Reservas señoriales o dominicales. Su producción estaba destinada al pago del tributo al señor feudal.
  • Mansos. En ellos el campesinado llevaba adelante la producción de sus propios bienes y se garantizaba así la subsistencia.

No existía en este modelo tipo alguno de moneda o de sistema económico unificado. Por otro lado, las ciudades eran poco desarrolladas en comparación con el campo.

Surgimiento del feudalismo

El surgimiento del modelo feudal se explica por el estado de desorden y fragmentación de Europa tras la caída del Imperio Romano en el siglo V. Semejante estado de conmoción y disolución de los poderes instituidos permitió la descentralización del poder político y el surgimiento de reinos aparte.

Cada uno de estos reinos estaba dividido a su vez en feudos dirigidos por la nobleza: duques, barones y demás títulos nobiliarios. Sin embargo, todos ellos estaban sujetos moral y legalmente a la Iglesia Católica, encargada de mantener el orden social a través del adoctrinamiento de las masas.

Además, la Iglesia brindaba legitimidad espiritual a la corona, ya que los reyes, electos entre la casta aristocrática guerrera y terrateniente, se consideraban puestos en el trono por Dios. Esta época fue pródiga en guerras, por lo que el campesinado de buena gana aceptaba pertenecer a un feudo a cambio de orden y protección, así fuera despóticos.

Clases sociales del feudalismo

El sistema feudal era prácticamente inamovible en términos de clases sociales, es decir, era muy poco probable el flujo entre campesinos y nobles aristócratas. Los primeros eran pobres y encargados del trabajo agrícola, y los segundos eran los dueños de la tierra.

Estas dos clases sociales se diferenciaban ampliamente a lo largo de sus vidas y podían cruzar sus destinos en pocas ocasiones, siendo una de ellas la guerra, obligación principal de los nobles y secundaria de sus vasallos. Una tercera clase social la constituía el clero. A ellos la Iglesia Católica les garantizaba su subsistencia pero les impedía acumular propiedades de ningún tipo.

Por regla general, la condición de noble o campesino se mantenía toda la vida, ya que la nobleza se transmitía por vía consanguínea (de allí que se hablara de “sangre azul” o “sangre patricia”). Las limitadas vías de ascenso social eran el heroísmo en la guerra, la adscripción al clero y el matrimonio con personas de abolengo o apellido noble.

Hacia el final del modelo feudal apareció una nueva clase social, la burguesía, compuesta por hombres libres poseedores de negocios y capitales, aunque no así de títulos nobiliarios. A medida que esta clase creció y se afianzó como la nueva clase dominante, el feudalismo se aproximaba a su fin.

Fin del modo de producción feudal

El modelo feudal de producción en Europa occidental llegó a su término alrededor del siglo XV, en medio de las Revoluciones Burguesas, un período de cambios sociales y políticos profundos que respondieron al surgimiento de una nueva clase social: la burguesía.

De origen plebeyo pero dueños de negocios, mercaderes de oficio o tenedores de capitales, los burgueses fueron paulatinamente desplazando a la aristocracia, cuya tenencia de tierras dejó de ser garantía de poder, a medida que surgían las naciones y con ellas la presencia de una moneda de uso común en la comunidad.

En esta época de cambio la Iglesia perdió su firme agarre sobre la cultura medieval a medida que la religión era desplazada por el culto a la razón y al pensamiento. Se lograron nuevos saberes científicos, nuevas formas de producción de bienes y de acumulación.

Estas y otras innovaciones eran fruto de revolucionarias técnicas agrícolas e industriales, y del profundo cambio cultural que se produjo durante el Renacimiento. El final definitivo del feudalismo llegó con abolición de la monarquía absolutista durante el siglo XVIII. La Revolución Francesa (1789) fue un hito importante en ese sentido.

Surgimiento del sistema capitalista

La acumulación de bienes y de influencias políticas permitió a la burguesía acceder, mercantilmente, a títulos nobiliarios inicialmente, pero luego a tierras, favores políticos. Así, se erigió como la nueva clase dominante.

El poder de la burguesía no residía como antes en la sangre, sino en el capital, o sea, en la cantidad de dinero que pudiera acumular e intercambiar por bienes y servicios. La aristocracia arruinada, en cambio, cada vez se halló más aislada en sus ámbitos rurales.

Por el contrario, la revolución se gestaba en las ciudades, donde la vida urbana pasó a ser mucho más importante. Esto traería consigo un sistema nuevo: el capitalismo, en el que los campesinos feudales se convirtieron en obreros, y el campo fue desplazado por la fábrica.

Sigue con: Edad Moderna

Referencias