Definición de rinoplastia

Una rinoplastia es una intervención de tipo quirúrgico que se lleva a cabo con la intención de corregir ciertos defectos de la nariz. Se trata de una de las cirugías estéticas más habituales.

Cuando la operación apunta a resolver cuestiones funcionales, se la denomina septoplastia. Hay ciertas intervenciones que combinan ambos aspectos (estéticos y funcionales) y que reciben el nombre de rinoplastia funcional o septorrinoplastia.

Antes de efectuar una rinoplastia, el cirujano debe realizar un análisis prequirúrgico y conversar con el paciente para conocer cuáles son sus pretensiones. Una vez analizadas las posibilidades, ambos (cirujano y paciente) deben consensuar cómo se desarrollará la intervención. El cirujano también tiene la obligación de explicar al paciente los efectos de la rinoplastia e informarlo respecto las características de la etapa posterior a la operación. Entre las posibles complicaciones de estas cirugías, aparecen las infecciones, el sangrado posoperatorio y la obstrucción nasal.

La rinoplastia en sí misma puede llevarse a cabo de distintas maneras, que determinará el cirujano de acuerdo al paciente y a su propia experiencia. Una vez que ha completado la intervención, el cirujano apela a tapones y vendas que, con el tiempo, quitará hasta que el proceso de la rinoplastia ya esté completo.

Es importante destacar que, aunque la rinoplastia tiene una elevada aceptación social y es una cirugía que suelen perseguir las celebridades, se trata de una intervención quirúrgica que acarrea riesgos y eventuales complicaciones, como cualquier otra. Por eso no es aconsejable fomentar las rinoplastias entre menores ni presentarlas como el único camino hacia la aceptación física.

Mitos falsos

Dado que la rinoplastia no es una intervención sencilla y que, dependiendo del punto de vista, puede ser considerada muy violenta para el organismo, muchas personas que desean lucir una nueva nariz dudan mucho antes de dar el último paso. Pero, además, existe una larga lista de mitos que amedrentan aún más a los indecisos, ya que les hablan de terribles experiencias, períodos posoperatorios dolorosos o cambios irreversibles del estilo de vida a causa de ciertas restricciones. Veamos algunos de ellos a continuación:

* ya no podrás reír a carcajadas: este es uno de los temores más comunes, ya que la nariz también se mueve cuando nos reímos. Algunas personas aseguran que ni siquiera es posible sonreír después de una rinoplastia. Sin embargo, es sabido que los cirujanos plásticos realizan el trazado de los puntos de sutura de una forma tal que puedan estirarse en la dirección adecuada para mover el rostro como hasta antes de la intervención;

* las cicatrices serán muy visibles: en primer lugar, es importante señalar que siempre quedan cicatrices, por pequeñas que sean o por bien que el cirujano sepa disimularlas. Esta afirmación también es un mito, ya que lo normal es que el procedimiento se realice de manera tal que las cicatrices queden muy bien escondidas, ya sea en el interior de la nariz o bien a lo largo de las líneas naturales que se aprecian a los costados de las fosas nasales;

* la rinoplastia puede derivar en cáncer o reacciones alérgicas: esto suele decirse especialmente de las intervenciones que requieren la colocación de un implante, del mismo modo que muchos aseguran que éste casi siempre trae complicaciones y acarrea la necesidad de un reemplazo al poco tiempo. Según aseguran los expertos, dichos problemas no son inherentes a la operación, sino que pueden ocurrir si el cirujano utiliza algún producto inadecuado o en mal estado;

* el dolor del posoperatorio será terrible: también se dice que durante la operación se siente dolor, pero lo cierto es que en muchos casos basta la anestesia local y algunos pacientes ni siquiera toman los analgésicos indicados para el período de recuperación.

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