Definición de portafolio de servicios

Un portafolio, del francés portefeuille, es una especie de cartera de mano que se usa para llevar documentos, libros y papeles. El término suele referirse a un accesorio de utilización frecuente por parte de oficinistas y otros trabajadores, aunque también puede emplearse de modo simbólico en referencia a un conjunto de cosas.

Servicio, por su parte, es la acción y efecto de servir. En el ámbito de la economía, el concepto está vinculado al conjunto de las actividades que realiza una empresa para responder a las necesidades de los clientes. En este sentido, puede decirse que los servicios son bienes no materiales.

Un portafolio de servicios, por lo tanto, es un documento o una presentación donde una compañía detalla las características de su oferta comercial. Este tipo de portafolio puede dirigirse a potenciales clientes, posibles socios comerciales, proveedores, etc.

El portafolio de servicios puede materializarse en un verdadero portafolio que el responsable de presentar la oferta de la empresa lleve consigo durante sus visitas a clientes o interesados, para tener siempre disponibles los papeles con la información sobre los servicios de la compañía.

Otra posibilidad es que el portafolio de servicios sea una presentación digital, como un documento de PowerPoint o una página web. En este caso, la noción de portafolio funciona de manera simbólica.

El objetivo del portafolio de servicios, en definitiva, es presentar la oferta de una firma y difundir información precisa respecto a la misma, constituyéndose como una herramienta comercial y de marketing muy valiosa para aumentar las ventas.

Consejos para crear un buen portafolio de servicios

Como es de esperarse, antes de proceder a confeccionar el portafolio de servicios en el formato escogido, el paso fundamental es concebir los servicios que deseamos ofrecer como empresa, ya que de nada sirve un gran diseño sin una oferta tentadora. Del mismo modo, para dar este paso inicial es muy importante conocer las características del mercado en el cual deseamos competir, tanto sus necesidades como su manera de operar.

Teniendo en cuenta todo esto, los servicios a ofrecer deben ser de interés para el público actual, aunque esto no significa que no se deban presentar de una forma innovadora y llamativa. Muchas veces, el secreto del éxito de un servicio es la percepción que los consumidores tengan de él, y para conseguir dicho impacto las compañías deben realizar una constante labor de promoción.

Una de las tendencias más comunes de estos tiempos consiste en ofrecer descuentos a los clientes que contraten servicios a través de Internet. Este tipo de promociones deben figurar en el portafolio de servicios, haciendo especial hincapié en sus beneficios frente a la alternativa.

El diseño es, sin lugar a dudas, uno de los pilares de cualquier portafolio de servicios, sin importar el público al cual esté enfocado. Aunque se trate de un documento de uso interno, es siempre recomendable que lo confeccione una persona con conocimientos de composición de imagen, que sepa aprovechar las formas y los colores, las tipografías, los tamaños y la disposición de los elementos para causar la impresión deseada.

Así como en un escaparate se debe pensar la ubicación de cada producto, tomando en cuenta las ofertas vigentes, la temporada y las tendencias del mercado a cada momento, en un portafolio de servicios también se debe prestar atención a la disposición de los artículos. Incluso cuando de una versión a otra no haya cambios significativos en el catálogo, es probable que fuera de los límites de la empresa sí hayan tenido lugar sucesos que hayan alterado los intereses del público, por lo cual dicha decisión se debe basar tanto en las características de los servicios como en las del mercado.

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