Definición de pluvial

El vocablo latino pluviālis llegó al castellano como pluvial. Así se denomina a aquello vinculado a la lluvia: el agua que se precipita desde las nubes.

La humedad del aire, la temperatura y la presión atmosférica inciden en el fenómeno que comienza con la condensación del vapor que se halla en las nubes y finaliza con la caída de agua sobre la superficie terrestre. Al agua de la lluvia se la conoce como agua pluvial.

La red pluvial, por otra parte, está formada por diversos elementos que se encargan de recolectar el agua proveniente de la lluvia y trasladarla hasta un sitio apropiado de descarga. De esta manera, se evitan las inundaciones en las zonas urbanas.

Por lo general, las ciudades cuentan con cunetas (zanjas) a los lados de las calles que reciben el agua pluvial. Estas cunetas actúan a modo de canales y llevan el agua hasta los sumideros, que son aberturas para que el agua salga de la superficie y pase a un nivel subterráneo.

Una vez bajo tierra, el agua pluvial se introduce en conductos (conocidos como desagües o desaguaderos): así, entubada, arriba a su adecuada desembocadura, que suele ser un río. Como se puede advertir, la red pluvial es indispensable en cualquier desarrollo urbano, de lo contrario el agua de la lluvia no escurriría.

Es importante tener en cuenta que los edificios también cuentan con desagües pluviales para que la acumulación del agua no genere humedad en las estructuras. Existen distintas clases de desagües pluviales en las construcciones: por cañerías, por canaletas, etc.

Cuando el agua de lluvia se acumula en el techo de un edificio se estanca y provoca diversos daños, tanto a la estructura como a la comunidad de vecinos. Además de la potencial filtración que puede conducir al surgimiento de hongos y el deterioro progresivo de los muros, los charcos de agua atraen diversas plagas de insectos que se reproducen a altas velocidades y pueden provocar molestias o enfermedades a las personas y animales que vivan en las proximidades.

La humedad en las paredes y techos también puede afectar negativamente la salud de las personas, en especial de aquéllas que sufran algún trastorno como el asma. Es altamente perjudicial respirar en una habitación donde haya hongos, sobre todo si lo hacemos mientras dormimos. Por estas y otras razones, el desagüe pluvial es absolutamente necesario en un edificio; es una herramienta que puede evitar muchos problemas de varios niveles de gravedad, y de hecho es obligatorio en la mayoría de las ciudades.

Es importante señalar que tras una ampliación estructural de un edificio, deben también expandirse las redes de desagües pluviales. En algunos casos se vuelve necesario repensar sus conexiones, o incluso se puede hacer voluntariamente con el objetivo de mejorar el sistema. Los patios deben tener una pendiente tal que el agua pueda viajar hacia los desagües sin pasar por zonas cubiertas; una vez finalizado todo el recorrido, debe desembocar en el cordón cuneta para continuar su camino por los conductos urbanos hasta llegar a su destino previamente establecido.

Claro que en algunas poblaciones no existe un sistema público de desagüe subterráneo, por lo cual las calles pueden inundarse a pesar de que las viviendas cuenten con desagües pluviales. En un caso como éste, pueden evitarse las consecuencias negativas de una lluvia moderada; sin embargo, una tormenta puede provocar que el nivel del agua alcance parte de los edificios, de manera que incluso si éstos derivan el agua en la calle sufren un gran deterioro.

El cambio climático ha tomado por sorpresa a más de una ciudad con ciertos fenómenos meteorológicos que en el pasado jamás tenían lugar en sus tierras. Algunas de las que no solían recibir lluvias importantes, no se prepararon con los sistemas pluviales necesarios para las fuertes tormentas que en la actualidad sí las azotan, y esto puede derivar en inundaciones catastróficas, simplemente por la falta de previsión.

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