Definición de pésame

El pésame es la frase que se pronuncia para acompañar a una persona que sufre un dolor o una tristeza. Esta alocución suele pronunciarse cuando alguien ha perdido a un ser querido. Por ejemplo: “Mi más sentido pésame, señora, que el Señor la acompañe en este duro trance”, “La gobernador hizo llegar su pésame a los familiares de la víctima”, “No me interesa el pésame de las autoridades: quiero que encuentren al culpable del crimen”.

Lo habitual es que el pésame se conceda a los familiares directos de una persona que acaba de morir. Su pareja, sus hijos, sus padres y sus hermanos, por lo tanto, serán los destinatarios del pésame.

La finalidad del pésame es expresar a estas personas que uno mismo siente el “peso” del fallecimiento (es decir, que uno también está dolido y acongojado por el deceso). Lo habitual es que se ofrezca de manera presencial, ya sea en el funeral del fallecido, en una misa en su honor o en la casa de sus familiares, según las costumbres de cada uno.

El pésame también puede enviarse a través de una tarjeta o de una nota. Las palabras escritas intentarán reflejar el respeto ante la situación, la compañía que se les ofrece a los familiares y el cariño que se sentía por el fallecido.

Incluso es posible dar el pésame por teléfono o correo electrónico. La modalidad elegida dependerá de las posibilidades disponibles y de la cercanía del sujeto con el fallecido y su familia.

Del mismo modo que ocurre con los cumpleaños, aunque en menor medida, existen tarjetas virtuales con frases adecuadas para la ocasión, que pueden completarse con nuestros datos y los de la persona a la cual queremos dar el pésame, antes de enviarlas cómodamente a su dirección de correo electrónico. También hay multitud de artículos en Internet que nos ayudan a escoger las palabras que más reflejan nuestros sentimientos, ideal para aquéllos que no han pasado por esta situación antes.

Las posibilidades de dar el pésame a distancia no podrían ser mayores, pero esto no significa que debamos aprovecharlas. Cuando una persona pierde a un ser querido, al menos en las culturas occidentales, suele necesitar la presencia de aquéllos que comprenden su dolor; un abrazo y un «lo siento» puede bastarle para sentirse menos sola. El vacío que deja la muerte para quienes la sufren como una desgracia no puede llenarse de ninguna manera, pero siempre se valora más la compañía que una bonita tarjeta.

El pésame virtual es el recurso ideal para aquellas personas que no se sienten capaces de enfrentar la muerte de un conocido, pero también la decisión que puede acabar con muchas amistades. Según algunos profesionales de la salud y la psicología, esto ocurre y continuará ocurriendo hasta que los seres humanos no preparemos a los niños para atravesar una situación de este tipo.

Por lo general, a los niños occidentales no se les habla de la muerte, o bien se les menciona cuando no queda otra opción; en cualquier caso la educación normal tiñe el concepto de muerte de connotaciones negativas, como si se tratara de un enemigo de la vida, en lugar de una parte natural de la misma.

La torpeza con la que los adultos suelen dar el pésame está directamente relacionada con el carácter de prohibido y lejano que recibe la muerte durante la crianza; es como si, ante la falta de formación y experiencia en torno a ese tema, actuaran como niños temerosos y tímidos.

Se conoce como “Pésame”, por último, a una oración que pronuncian los cristianos para comunicarle a Dios el pesar que sienten por sus faltas.

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