Definición de pánico

Pan era una divinidad griega que se asociaba a lo salvaje de la naturaleza. Se dice que disfrutaba al generar temor entre las personas que viajaban de un lugar a otro, apareciéndose en el camino. De este dios deriva la noción de pánico que, en nuestra lengua, se utiliza como sinónimo de terror o de un fuerte miedo.

El pánico, por lo tanto, es el miedo exagerado, que escapa de lo racional y que paraliza a la persona. En ocasiones, el pánico se genera a nivel social y se contagia de individuo a individuo, lo que provoca una ola de temor generalizado.

Por ejemplo: “Al ver las llamas en la puerta del dormitorio, Florencia entró en pánico”, “El niño no se dejó vencer por el pánico y ayudó a su padre, que sangraba de manera profusa”, “Cuando vi al lobo, sentí pánico, pero por suerte el animal decidió seguir su marcha sin detenerse”.

En el ámbito de la psicología, se conoce como ataque de pánico a un trastorno de la ansiedad que provoca diversos episodios desagradables para quien lo sufre. En el marco de estos ataques, la persona empieza a sufrir un miedo irracional que aparece de manera súbita y que puede prolongarse durante varias horas.

Al experimentar un ataque de pánico (que también se conoce por su nombre en inglés, panic attack), el sujeto puede marearse, tener taquicardia y hasta disociarse de su propia personalidad. Se trata de una crisis que surge por una gran angustia y la imposibilidad de controlar la ansiedad.

Es importante resaltar el carácter irracional del profundo miedo que surge durante un ataque de pánico, ya que este fenómeno no se basa en una causa aparente ni en un peligro real. Otra de sus características principales es la pérdida de control, algo que lleva al paciente a sentir que está a punto de tener un ataque de corazón o incluso de perder la vida, pero que no existe nada que pueda hacer para evitarlo.

En la mayoría de los casos, los ataques de pánico se presentan una o dos veces en toda la vida, y suele desaparecer cuando la persona consigue resolver el problema subyacente, la fuente de su angustia. Pero también hay quienes deben enfrentarse a estos desagradables episodios con una cierta frecuencia, de forma inesperada y por períodos prolongados. Esto lleva a sentir miedo ante la posibilidad de que vuelva a ocurrir, y de este modo se genera un ciclo interminable que algunos denominan trastorno de pánico.

Si bien el ataque en sí mismo no acarrea el riesgo de perder la vida, su impacto en la calidad de vida es considerablemente negativo ya que el miedo que provoca es mucho más intenso de lo que podemos llegar a sentir en condiciones normales. El tratamiento puede ofrecernos una solución de gran eficacia. A veces incluye sesiones de terapia y el suministro de ansiolíticos.

Como se menciona más arriba, es común que el ataques de pánico se presente de manera repentina, sin previo aviso y en cualquier momento del día: no importa si estamos caminando por la calle, en una reunión de trabajo, durmiendo profundamente o incluso conduciendo nuestro automóvil en plena avenida. Esta es una de las razones por las que se trata de una auténtica pesadilla.

Los siguientes son algunos de los síntomas más frecuentes del ataque de pánico:

* sensación de que algo terrible está a punto de suceder;

* miedo a morir;

* palpitaciones, taquicardia, sudor repentino, temblores, escalofríos, náuseas o sofocos;

* dolor de cabeza o en el pecho;

* sequedad en la boca;

* sensación de ahogo en la garganta;

* mareos y miedo de desmayarse.

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