Definición de infiltración

Infiltración es el acto y la consecuencia de infiltrarse o de infiltrar. Este verbo, a su vez, tiene varias acepciones reconocidas por el diccionario de la Real Academia Española (RAE).

La acción de infiltrar se emplea en la medicina para aludir a la inyección de un medicamento en un músculo o en una articulación. La noción, en otro ámbito, puede referirse a la introducción de un fluido en un sólido.

Cuando una persona entra en una organización para sabotearla o espiarla, por otra parte, lo que hace es infiltrarse. Lo mismo puede decirse respecto a acceder a una región que ocupan fuerzas enemigas.

En el terreno de la medicina, en definitiva, una infiltración se realiza cuando un medicamento es inyectado en una zona lesionada. La finalidad es que el fármaco actúe de manera directa sobre la región dañada.

Con una infiltración, es posible reducir rápidamente el dolor y lograr la recuperación de la movilidad. Esta técnica se utiliza para tratar inflamaciones vinculadas a la fascitis, la bursitis, la artritis y la artrosis, por ejemplo.

El tipo de infiltración que se usa con mayor frecuencia consiste en una mezcla de un anestésico local y un producto que sirve para extender su acción en los tejidos a tratar que se conoce como corticoide de depósito. En el caso del llamado codo de tenista (cuyo nombre científico es epicondilitis lateral), se usa solamente un anestésico. Dado que basta con una jeringa para su aplicación, es posible realizar la infiltración en la consulta.

Los deportistas lesionados muchas veces se someten a una infiltración para estar en condiciones de competir pese al problema físico. Sin embargo, el jugador infiltrado puede llegar a agravar su lesión por la actividad intensa.

El abuso de esta técnica por parte de los médicos en combinación con el exceso de esfuerzo físico por parte de los deportistas conducen en más de una ocasión a lesiones permanentes o mucho más graves que la original. Si bien es comprensible que en medio de un partido importante un jugador no quiera hacerse a un lado sino quedarse junto a su equipo para luchar hasta el final, estas decisiones pueden ser determinantes para el resto de la vida.

En el contexto del espionaje, por último, la infiltración supone que un individuo logre incorporarse a una entidad o un grupo para obtener información sin que los demás conozcan su verdaderas intenciones. Los gobiernos dictatoriales o represivos suelen apostar por la infiltración en los movimientos opositores para luego desarticularlos.

Es importante señalar que la infiltración no siempre se lleva a cabo en un ámbito de ilegalidad, ya que los cuerpos de seguridad oficiales también usan esta táctica para conseguir información acerca de ciertos delincuentes para poder atraparlos en plena acción y tener una razón válida para arrestarlos.

Los grupos bien organizados de criminales intentan pasar desapercibidos creando varias capas jerárquicas y generando distracciones para despistar a la policía. Por esta razón, muchos delincuentes «conocidos» viven en libertad, e incluso pasan frente a los agentes de policía sin miedo a ser detenidos cuando saben que no existen pruebas que los incriminen. Es en casos como éstos que la infiltración resulta útil: desde dentro, la policía puede dar con el momento y el lugar adecuados para poner fin a tales empresas.

Así como en el mundo material y tangible, la infiltración también es posible en las redes de ordenadores. Los muros a superar en este caso no son guardias de seguridad ni detectores de movimiento, sino contraseñas, técnicas de cifrado y tácticas para ocultar la ubicación, entre otras medidas que vuelven muy difícil dar con un usuario en particular.

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