Definición de incólume

Con origen etimológico en el vocablo latino incolŭmis, el término incólume se emplea para calificar a aquello que no presenta daño o lesión. Lo incólume, por lo tanto, está sano.

Por ejemplo: “Pese al fuerte sismo que se registró anoche, la vieja iglesia del pueblo se mantuvo incólume”, “Bajo mi gobierno, la libertad de expresión permaneció incólume incluso con el clima hostil que sufríamos”, “Una sociedad evolucionada tiene un respeto incólume por las leyes”.

Muchas veces el concepto de incólume alude a lo firme o inalterable. Supongamos que una figura del fútbol firma un contrato de tres años con un club que aspira a ser uno de los protagonistas de la liga de su país. Al finalizar el primer año, el equipo no consiguió los resultados esperados y todo indica que el panorama no cambiará en la siguiente temporada. Por eso comienzan a surgir rumores respecto a la supuesta intención de la estrella de rescindir el contrato y abandonar el club. Este jugador, sin embargo, aclara ante los periodistas que su compromiso se mantiene incólume. Con estas palabras expresa que no pretende modificar lo acordado y que cumplirá con lo pactado.

En un sentido físico, lo incólume no registra perjuicios o deterioros. Tomemos el caso de un país donde se desarrolla un conflicto bélico. Por los enfrentamientos, los bombardeos son frecuentes. Si en una zona numerosos edificios quedan destruidos, pero una escuela no padece ningún daño, puede decirse que subsistió incólume más allá de las bombas. Esta expresión revela que la estructura perduró intacta pese a las explosiones.

Es importante resaltar la necesidad de un fenómeno de naturaleza dañina para que una persona o un objeto puedan llegar a ser calificados de incólumes: debe existir la posibilidad de un daño o de una lesión, y es recién cuando el sujeto los evita que podemos hablar de su estado.

Todos los ejemplos expuestos hasta el momento nos muestran matices del significado de incólume que también se pueden encontrar en los siguientes sinónimos: ileso, indemne, salvo, intacto, íntegro, sano, completo, incorrupto y campante. Con respecto a sus antónimos de uso más frecuente, podemos mencionar los siguientes dos: lesionado y dañado.

Para entender este término en mayor profundidad, estudiemos su etimología a fondo. Estamos ante un adjetivo que, como bien se menciona más arriba, significa «sano, sin lesiones o daños». Su origen más remoto se encuentra en el latín, con su antecesor incolumis, un adjetivo que se definía de la misma forma.

La palabra incólume comparte con calamidad la raíz (en latín es calamitas, calamitatis y se define como «daño, pérdida o golpe»). Se trata de *kel-2, una raíz indoeuropea cuyo significado es «batir y cortar», y que asimismo proveyó al latín del término gladius (que se traduce como «espada»), del cual surgió gladiador.

La misma raíz indoeuropea podemos encontrarla en la lengua griega en el verbo κλαω (que significa «romper»), del cual obtuvimos ciertos compuestos técnicos como ser osteoclastia e iconoclasta, los cuales se definen como «rotura intencional de un hueso» y «destructor de imágenes», respectivamente. Tampoco debemos dejar de lado κολαφος (que se traduce como «bofetón»), el cual llegó al latín como colaphus y se deformó hacia el término vulgar colupus para más tarde convertirse en nuestra palabra golpe.

En definitiva, el término incólume no está presente en el habla cotidiana pero sirve para expresar algo que sí es común, la idea de estar íntegro, sano, de no haber recibido daño alguno luego de un accidente o de haber salido ileso de una catástrofe. Tanto en su sentido más estricto como en el figurado, su significado es muy necesario para expresar una buena parte de nuestra comunicación diaria, aunque por lo general nos decantemos por algunos de sus sinónimos.

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