Definición de energía geotérmica

La energía puede entenderse como un recurso natural que, gracias a ciertos elementos asociados, puede utilizarse de manera industrial. El concepto también hace referencia a la capacidad de poner en movimiento o transformar algo.

Geotérmico, por otra parte, es un término que proviene de la lengua griega y que está compuesto por dos vocablos: geo (“Tierra”) y thermos (“calor”), es decir, “calor de la Tierra”.

La noción de energía geotérmica, por lo tanto, está vinculada a la energía obtenida a partir del aprovechamiento de calor del interior de la Tierra. Este calor puede generarse por distintos factores.

La energía geotérmica puede hacer uso de las aguas termales que se encuentran a poca profundidad y que emanan vapor. Otra fuente de energía geotérmica es el magma (mezcla de roca fundida y gases), aunque no existen recursos tecnológicos suficientes para una explotación industrial del mismo.

Lo habitual es que las plantas de energía geotérmica funcionen con un mínimo de dos pozos: de uno se obtiene el agua caliente, mientras que el otro se utiliza para reinyectar el caudal obtenido ya enfriado en el acuífero. Este sistema permite mantener el caudal de agua del yacimiento.

Cabe destacar que los yacimientos geotérmicos pueden agotarse y/o enfriarse, lo que supone que este tipo de energía no sea totalmente renovable.

Si bien la energía geotérmica es una de los tipos de energía renovable menos conocidos por la gente ajena al ámbito científico, es muy probable que todos hayamos visto los efectos de esta fuente natural de calor en acción más de una vez en nuestra vida; algunos de los ejemplos de su manifestación son las erupciones volcánicas, los géiseres, las fumarolas (grietas en la tierra que permiten el escape de vapores de agua y gases sulfurosos que proceden de algún conducto volcánico) y las aguas termales (conocidas especialmente por la relajación que producen al entrar en contacto con el cuerpo).

En Europa, el primer país en aprovecharla fue Suecia, a raíz de la crisis petrolera del año 1979; otras partes del mundo en las que esta energía ha sido ampliamente explotada desde hace ya mucho tiempo son Japón, Norte América, Francia, Holanda y Finlandia.

Es posible distinguir entre la energía geotérmica de muy baja temperatura (utilizada para la agricultura o en el ámbito residencial), la energía geotérmica de baja temperatura (con fluidos de entre 50º y 70º), la energía geotérmica de temperatura media (entre 70º y 150º) y la energía geotérmica de alta temperatura (entre 150º y 400º).

La energía geotérmica es muy eficiente y limpia, y tiene muchas aplicaciones. Los recursos de alta temperatura son especialmente útiles para producir electricidad. Si no es suficiente la temperatura para dicho propósito, se aprovecha para climatizar (tanto calefaccionar como refrigerar) el sector residencial, de servicios o industrial, por medio de bomba geotérmica de calor. En el caso de las temperaturas muy bajas, por último, se utilizan tanto para la ambientación como para la provisión de agua caliente.

Cabe mencionar que la energía geotérmica de temperaturas muy bajas se encuentra muy cerca de la superficie terrestre; en algunos países basta con descender 10 metros para encontrar 17 grados centígrados en cualquier estación del año, dada la inercia térmica del suelo.

Uno de los dispositivos utilizados para la recolección de energía geotérmica es una serie de paneles enterrados bajo el suelo, a través de los cuales se hace circular una solución que contiene agua con glicol, que permiten ceder o extraer calor de la tierra para satisfacer las necesidades de calefacción o refrigeración. Algunas ciudades tienen planes muy ambiciosos para aprovechar este tipo de energía renovable; Madrid, por ejemplo, pretende abastecer la climatización de toda su red de metro con ella.

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