Definición de afluente

Afluente es una palabra que deriva del vocablo latino affluens y que permite describir a una cosa que afluye. Al respecto, hay que decir que el verbo afluir se utiliza para mencionar aquello que se presenta de forma abundante o en gran cantidad en un determinado lugar y a todo lo que se dirige hacia un único punto.

El concepto de afluente es habitual en la hidrología en referencia al cuerpo de agua cuya desembocadura no se produce en el mar, sino que lo hace en un río superior o de mayor importancia. El afluente o tributario se une al efluente en el sitio o zona conocida como confluencia.

Lo habitual es que la diferencia entre afluente y efluente sea establecida por la importancia de cada río según su longitud, caudal o superficie de cuenca. De esta manera, el río considerado más sobresaliente es el efluente, y el que aporta las aguas al otro río constituye el afluente.

Tomemos el caso del río Amazonas que, con 6.800 kilómetros, es el más largo y caudaloso del mundo. Su sistema fluvial contabiliza más de 1.000 afluentes, con unos 25 ríos que tienen más de 1.000 kilómetros de longitud. El Amazonas nace de la confluencia de los ríos Marañón y Ucayali, en el norte de Perú.

El río Nilo solía ser mencionado como el más largo del mundo hasta que estudios recientes dejaron dicho privilegio al Amazonas. El Nilo, de todas formas, sigue siendo uno de los ríos más relevantes para la hidrografía, con múltiples afluentes como el Nilo Blanco o el Nilo Azul.

La noción de afluente también puede utilizarse en sentido figurado. Por ejemplo: “El socialismo y el anarcosindicalismo fueron los principales afluentes de este movimiento que surgió en las zonas más humildes de las ciudades norteamericanas”, “El afluente migratorio no se detiene pese a los esfuerzos de las autoridades por cerrar las fronteras”.

La crisis y el afluente migratorio

En el concepto afluente migratorio, el término en cuestión pone de manifiesto un gran caudal de gente, potencialmente proveniente de distintas naciones, que entra en un país en un determinado momento de la historia. Las últimas dos décadas han visto un gran incremento de este fenómeno, siendo el objetivo principal el continente europeo. Los países más escogidos en la búsqueda de mejorar la calidad de vida y escapar de la inevitable pobreza son Inglaterra, Italia y España.

La razón de dichas elecciones tiene su raíz en una cuestión lingüística. Por un lado, están los emigrantes latinoamericanos, que suelen dirigirse a España para evitar aprender un idioma extranjero; sin embargo, muchos desconocen la infinidad de diferencias que existen en el uso del castellano, aunque de ninguna manera representan un desafío imposible de superar. Italia es otro de sus destinos favoritos, dado que se apoyan en la falsa idea de que ambas lenguas son prácticamente idénticas, pero también debido a que muchos de estos ciudadanos tienen ascendencia italiana y pueden conseguir el pasaporte pertinente, lo cual minimiza considerablemente los inconvenientes y la cantidad de trámites a realizar.

Por último se encuentra Inglaterra, que posee el idioma considerado universal, y al cual es relativamente sencillo ingresar, siempre que se cuente con un pasaporte europeo. Muchas de las personas que viajan a este país para salvarse de la indigencia lo hacen porque Estados Unidos es un objetivo mucho más complicado de alcanzar, dada la dificultad de obtener una visa. Con respecto a otros países, tales como Suecia, su afluente migratorio no es para nada despreciable, pero sí presenta características diversas; el cambio de vida que conlleva pasar de un clima cálido a un invierno casi eterno es muy violento, y si se suma la necesidad imperiosa de aprender un idioma, la decisión se torna muy delicada.

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