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Fobia

Te explicamos qué es una fobia y algunos ejemplos de este miedo irracional. Además, qué son las fobias crónicas y su tratamiento.

¿Qué es fobia?

La fobia es un miedo tan intenso que la persona siente que, de estar expuesto a aquello que teme, podría morir. También se denomina fobia al odio o antipatía que se siente por una persona.

Este término proviene del griego fobos, que significa pánico, y está asociado al miedo. Fobos en la mitología griega era el hijo de Ades y de la diosa Afrodita, y era la representación misma del miedo.

Las fobias no son un miedo racional ni representan de verdad un peligro. Estas amenazas imaginarias pueden verse en animales, situaciones, cosas, lugares y demás. Según las estadísticas, una de cada 20 personas padece de alguna fobia. Por otro lado, podría ser que las fobias sean genéticas, es decir, si alguien de su familia la padece podría transmitírsela, aunque también podría ocurrir que el niño simplemente le tema a lo que los padres.

Estos trastornos emocionales tienen su porqué en lo profundo de la conciencia, surgen a partir de una experiencia que se puede calificar como traumática, y se muestran a través del estrés y la ansiedad cuando ese momento llega, incluso puede ocurrir que esta persona muestre sudoración excesiva o presentar problemas para controlar los músculos de las extremidades.

Esto sucede porque la reacción natural de un ser humano es huir cuando se siente amenazado, pero esta situación lo bloquea mentalmente de tal forma que se lo impide.

Por ejemplo, alguien con fobia a las arañas (aracnofobia) no está estresada todo el tiempo, pero sí cuando está frente a un animal de este tipo. Las personas son conscientes de sus miedos, pero eso no implica que puedan controlarse. También pueden experimentar otras sensaciones o malestares, como mareos, dolores de cabeza, estomacales o náuseas.

Ver además: Obsesión

Ejemplos de fobias

Hay muchas fobias que resultan ser curiosas y graciosas por lo improbable de la situación y otras que, en cambio, sí son más frecuentes. Con los nombres de cada una se conoce el origen específico de ese miedo. Veamos algunas:

  • ailurofóbico. Es quien le teme a los gatos.
  • acrofobia. Es el miedo a las alturas.
  • androfobia. Es el temor a los hombres (este tipo es de los menos conocidos).
  • astrafobia. Es el miedo irracional a las tormentas.
  • cinofobia. Es el miedo a un animal doméstico que la mayoría amamos: los perros.
  • nictofobia. Es un miedo que todos tenemos siendo pequeños, es el pánico a la oscuridad.
  • agorafobia. Es el miedo a salir de casa, a los lugares públicos.
  • aporofobia. Es un pánico irracional a la gente en situación de calle o extrema pobreza.
  • paraskavedekatriafobia. (Sí, muy difícil de leer) es la fobia que una persona siente hacia el día viernes 13.

El Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) define a las fobias como “temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos”, esta última oración se refiere a que una persona puede sentir fobia aunque no esté en presencia de eso que tanto le asusta. Por ejemplo, una persona que tiene fobia a volar podría comenzar a experimentar síntomas desde un día antes de tomar su vuelo.

Fobias crónicas

Las fobias podrían volverse crónicas si no se tratan a tiempo y/o de forma adecuada. Una solución no permanente a las fobias es evitar enfrentarse a estas situaciones, pero éstas, siendo momentáneas, sólo entorpecerán nuestra vida social y afectarán a quienes nos rodean, por lo tanto es necesario que esos miedos se enfrenten buscando la causa, la raíz de los mismos. Esto será posible con sesiones de terapia con un psicólogo o un psiquiatra, dependiendo de la gravedad del asunto.

Tratamiento para las fobias

Claramente esto dependerá de la evaluación de un médico profesional, no de las personas de nuestro entorno ni de nuestra opinión sobre el tema. El objetivo principal del tratamiento que recibirá es, además de descubrir la fuente del problema, ayudarle a que lo supere para que así no reincida en ese comportamiento. Se comenzará con el componente de la fobia menos temido hasta llegar a la mayor causa. Una opción es también enfrentarse a las situaciones de la vida real que le producen miedo. También ayuda la ingesta de algunos medicamentos como ansiolíticos o antidepresivos.

Las fobias pueden producir ataques de pánico, por eso es que las terapias se acompañan de medicamentos para esos. También le ayudará al paciente fóbico hacer ejercicio regularmente, para despejar su mente y ocuparla en algo sano, dormir las horas indicadas (8 horas por día), practicar técnicas de relajación para poner en práctica ante una situación así (el yoga es una actividad que le servirá), hay que disminuir las tazas de café por día o, de ser posible, evitarlo totalmente, al igual que otras sustancias estimulantes que nos aceleran.

Todos los tipos de fobias tienen al final del término esta palabra, como agorafobia, pero la palabra fotofobia particularmente se refiere a un problema ocular en donde la luz produce la inflamación y/o dilatación de la pupila.