Historia

Absolutismo: concepto, origen, características, representantes


¿Qué es el absolutismo?

El absolutismo o estado absolutista es una forma de gobierno en la que todos los poderes del estado se concentran en una sola persona, como ejemplariza una famosa frase atribuida al rey Luis XIV de Francia: “El estado soy yo”.

A manera de comparación: en las repúblicas y estados modernos el estado reparte su poder en tres instancias: el ejecutivo (presidentes, ministros, gobernadores), el legislativo (parlamento, congreso) y el judicial. En el absolutismo un monarca concentraba estos tres poderes, y en algunos casos puede ser también cabeza de la iglesia nacional.

Como forma de gobierno el absolutismo prosperó en la Europa de la Edad Moderna, entre los siglos XVI y XIX. Hubo manifestaciones de absolutismo en España, Inglaterra, Suecia y Austria, entre otros países, pero tuvo especial relevancia en la monarquía francesa y en la figura de Luis XIV, el Rey Sol, su principal representante.

Origen del absolutismo

Durante la Edad Media el poder político, militar y económico, se encontraba atomizado, diluido entre ciudades estados, pequeños reinos o principados y numerosos feudos que, en teoría, respondían a un monarca.

Reyes como el de Francia o Inglaterra tenían un poder relativo, ya que el poder militar y económico se encontraba en manos de señores feudales, y entre comerciantes y burgueses que comenzaban a prosperar en las nuevas ciudades.

Esta situación cambia en los siglos XV y XVI, con el fortalecimiento de los estados nacionales, gracias a conquistas y a una mayor estabilidad política: fin de la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia, conquistas de los reinos de Castilla y Aragón y surgimiento del reino de España.

Las monarquías se hacen más fuertes respecto a otros poderes, como los de los señores feudales o los de la iglesia católica, al contar con un ejército regular y una burocracia más eficiente (en la recaudación de impuestos y en otras actividades del estado).

Surgen así las llamadas monarquías autoritarias, como la de los Reyes Católicos en España, Enrique VIII en Inglaterra, Maximiliano I en Austria o Luis XI en Francia.

Estas circunstancias permiten el surgimiento de la monarquía absolutista; de un rey que concentra todos los poderes y solo rinde cuentas a Dios.

Causas del absolutismo

Los historiadores consideran varias posibles causas en el surgimiento del absolutismo: la consolidación de estados nacionales, el descubrimiento del Nuevo Mundo, el conflicto entre la burguesía y la nobleza o el debilitamiento de la iglesia católica.

Consolidación de los estados nacionales

Entre los siglos XV y XVI se consolidan los principales reinos de Europa: concluye la larga guerra entre Francia e Inglaterra, en España los árabes son expulsados y Castilla y Aragón controlan casi todos los reinos. Estos grandes reinos favorecen una mayor concentración de poder en sus monarquías.

Descubrimiento del Nuevo Mundo y nuevas rutas comerciales a Asia

El descubrimiento de América, sumado a las nuevas rutas comerciales alrededor de África, generó un mayor flujo de riquezas a Europa, fortaleciendo los estados nacionales y dando pie al surgimiento de los imperialismos europeos.

Conflicto entre clases y estamento

La monarquía, al mediar entre la ascendente burguesía surgida en las ciudades y la nobleza feudal, adquirió mayor poder, contando con un ejército y una burocracia propia, que servía además para lidiar con el descontento de las clases sociales de menores recursos, que empezaban a romper con el rígido sistema de estamentos de la Edad Media.

Debilitamiento del poder de la iglesia católica

En el siglo XVI la Iglesia católica se ve estremecida por la mayor sacudida de su historia: la Reforma protestante, que se inicia en Alemania y pronto se extiende a otras naciones europeas debilitando el poder del papado, que se ve obligado a apoyarse en monarcas leales de España y Francia.

Características del absolutismo

Concentración de poderes

La principal característica del absolutismo es la concentración de todos los poderes del estado en la figura del rey. En palabras del rey francés Luis XV:

“Es solo en mi persona donde reside el poder soberano, cuyo carácter propio es el espíritu de consejo, de justicia y de razón; es a mí a quien deben mis cortesanos su existencia y su autoridad; la autoridad que ellos no ejercen más que en mi nombre reside siempre en mí y no puede volverse nunca contra mí”.

El poder como derecho divino

El poder del rey le ha sido otorgado por Dios, del cual es representante en la Tierra, casi tanto como el papa. El rey no rinde cuentas al pueblo, sino a Dios.

Derechos y deberes

En la monarquía absoluta el pueblo solo tiene deberes, mientras el rey goza de todos los derechos. El rey actúa como un padre para sus súbditos.

Ejército, burocracia y hacienda

El rey absolutista basa su poder en un ejército permanente, la existencia de una corte que es parte de su burocracia, que a su vez se encarga de recoger los impuestos para mantener las necesidades del estado y los lujos de la monarquía.

Un poder absoluto pero limitado

Aunque las monarquías absolutas ostentan muchísimo poder, había limitaciones: cortes, parlamentos, derechos de gente y derechos feudales no escritos, pero respetados por los reyes, que de vez en cuando debían enfrentar levantamientos populares causados por la pobreza y los impuestos.

Representantes del absolutismo

Luis XIV (Francia)

Llamado también el Rey Sol y Luis el Grande, gobernó Francia y Navarra desde 1643 hasta 1715. Trasladó la corte de París a Versalles y creó un régimen absolutista y centralizado. Se le atribuye la frase “el estado soy yo”.

Felipe V (España)

Conocido también como el Animoso, fue rey de España desde 1700 hasta 1746. Reformó y modernizó el estado español.

Carlos I (Inglaterra)

Rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda, gobernó desde 1625 hasta 1649. Disolvió el parlamento y gobernó tiránicamente, provocando una guerra civil que concluyó con su ejecución en 1649. Fue representante de la familia Estuardo.

Pedro I (Rusia)

Mejor conocido como Pedro el Grande, gobernó desde 1682 hasta 1725, y es considerado como uno de los gobernantes más importantes de la historia rusa.

Otros representantes del absolutismo

Luis XV y Luis XVI (Francia), Carlos XII y Gustavo III (Suecia), Federico Guillermo I (Prusia), Fernando VII (España), y Carlos VI (Austria), entre otros.

Fin del absolutismo

Para algunos historiadores el papel del absolutismo fue en gran medida mantener los rígidos estamentos sociales de la Edad Media, pero esto se hizo cada vez más difícil, a medida que la burguesía iba acumulando poder político y los campesinos y siervos buscaban otra vida en las ciudades en crecimiento.

En Inglaterra el absolutismo recibe un golpe mortal con la Revolución inglesa (1642-1646). Por otro lado, la Revolución americana (1783) y la Revolución francesa (1789), sacuden a todas las monarquías europeas, obligándolas a renovar sus estructuras políticas y delegar parte del poder en parlamentos y otras instituciones.

Algunos absolutismos, como el español y el ruso, sobreviven un poco más, el primero hasta el siglo XIX, y el segundo hasta la Revolución rusa (1917).