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Las 57 Mejores Frases de Callejeros (CJS)


Te dejo las mejores frases de Callejeros (CJS), banda argentina de rock fundada en 1995 y conformada por Patricio Santos Fontanet, Christián «Dios» Torrejón, Eduardo Vázquez, Elio Delgado, Maximiliano Djerfy y Juancho Carbone.

Entre sus canciones destacan Una nueva noche fría, Rocanroles sin destino, Prohibido, Creo, Tan perfecto que asusta, Imposible, Callejero de Boedo, Sería una pena, Señáles, Jugando, Si me cansé, El nudo, entre otras.

-Cuando se quiebran todos los sentidos Con una canción, con un rocanrol. Fue el que jugo todo el tiempo en mi mente, como abogado y libero para siempre. –Callejeros, Rocanroles sin destino.

-Siempre te está subiendo la fiebre porque no ves la puerta, la salsa de los que tienen poco, pero bailan igual. –Callejeros, Sonando.

-Y todo el carnaval, gritando pisoteó, la mano fraternal, que dios te dio, ¡qué desencuentro! Si hasta dios está lejano, llorás por dentro, todo es cuento, todo es vil. –Callejeros, Desencuentro.

-Ciego, sordo y con la sangre gris, siempre estoy pidiéndole a la luna que salga para andar más inocente. Siempre voy pidiendo a tus ojos que hablen, para oír que no mienten, y cerca de la tierra flotar. –Callejeros, Sed.

-El nudo aprieta mal, bloqueando al ideal. Todos los sueños se escapan en un grito. ¿Qué cielo hay que mirar? ¿Dónde está la verdad? ¿Cuándo la muerte se hará humanidad? –Callejeros, El nudo.

-Todo eso es el peso, que tendrá mi alma. Cuando el diablo me reserve, ¿algún lugar? No. Y mis problemas, no serán problemas nunca más. –Callejeros, Todo eso.

-Hoy vine hasta acá. A tapar mi ingenuidad con un poco más que sal me quiero quedar. A tocar, a manosear, a querer más que un nada más. –Callejeros, Distinto.

-Aguanto día a día lo que me toca, acuesto a mi alma en un rincón. Descubro que la vida es otra cosa, sin ella mi alegría se escapó. –Callejeros, Día a día.

-El negro es muy blanco en mi ciego destino, vomito mil frases y ni una canción. Me aferraré a la muerte sólo si es el mejor pasaje. –Callejeros, Morir.

-Así fue que al duende del árbol, tuvimos que asesinar, matar y cortar y cortar. Su cuchillo había destripado a dos duendes ya, pero en estas historias, nunca nadie puede celebrar. –Callejeros, El duende del árbol.

-¿Puede mi infierno ser mucho más fiel que tu cielo? ¿Puede un momento amargo ser tan dulce consuelo? ¿Puede un silencio ser mucho más duro que el cemento? –Callejeros, Puede.

-Uno busca en el cielo espejos nuevos, cristal tan frágil como mi destino, cristal tan duro como este camino. Como este camino. –Callejeros, Cristal.

-Sin tu voz caeré, no podre ilusionarme otra vez porque el fuego que une nuestras almas, morirá cuando deje de ver. Y cuando un día ese fuego se apague, quedara el recuerdo, en tu pecho, de haber sentido calor. –Callejeros, Ilusión.

-Me escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir. No me persigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace feliz. Lo reprimido, cuando estas cautivo, te impide salir. –Callejeros, Prohibido.

-El silencio del campo el ruido de la ciudad no van a bastar para que encuentres todo aquello que necesitas. Hay muchos limites allá afuera. Y hay otros mucho peores en lo más hondo de tu verdad. –Callejeros, Límites.

-Las nubes no son de algodones y las depresiones son maldiciones. Te va distrayendo, te enrosca, te lleva y te come. Te lastima y no perdona y en algún lugar te roba la cara, la sonrisa, la esperanza, la fe en las personas. –Callejeros, Una nueva noche fría en el barrio.

-Los reyes y papá Noel no existen, y a la gente sólo la ayuda la gente. No existe más iluso que el iluso, que aún espere que la mano se la de él que lo gobierne. –Callejeros, Fantasía y realidad.

-Callejeros va a tocar la milonga que te trajo acá. En silencio llorarás, no hay donde puedas escapar. San Lorenzo va a jugar y vos no vas a poder estar, en silencio llorarás, no hay donde puedas escapar. –Callejeros, Callejero de boedo.

-Estoy tan lejos, tratando de olvidar. Tomando vino, y fumando frente al mar. No tiene cura esta gran enfermedad. –Callejeros, Tratando de olvidar.

-Pero hoy ficho igual. Igual, como lo hice ayer, con la vena de ser parte menor. De este todo que no me cierra, y que me encierra mal. –Callejeros, Parte menor.

-Fue ahí que comprobé que siempre puede haber algo mejor. Fue así que comprobé que la angustia es prima de la desolación. –Callejeros, Algo peor, algo mejor.

-Con frío, pero abrazados, inoxidable oración, aunque sin escuela y sin muelas los dejaron hoy. Luchando sin atajos los invisibles, agitan rocanroles irresistibles. – Callejeros, Los invisibles.

-Los cristales y puñales, son señales, son caminos que tal vez hay que pasar. Cuando todo se atropelle, cuando la vida se calle, y la muerte juegue al juego del disfraz. –Callejeros, Señales.

-El viaje, el primer paso, el destino. Subir, bajar o reaccionar: buscar salidas. Poder encerrar a la libertad y sacarle un poco de verdad. Y robarle un poco de verdad. –Callejeros, Tres.

-Hoy solo lleno renglones, hoy la suerte no te pide perdón. Hoy son enormes los escalones, hoy las canciones quedan en un rincón. Hoy todo está en duda, y la muerte te saluda, y la memoria no te mira y se olvida. –Callejeros, Hoy.

-Porque tus sueños como el viento vuelven desde tu ciudad para darle a lo que siento en algún lugar en tu eternidad. Las estrellas se apagaron en el sur, subiste y solo brilla tu luz. –Callejeros, Frente al río.

-El trabajo será un abismo, si entrás en el juego de cualquiera, de cualquier idiota. ¿Quién no ha sido blanco fácil por ser inocente y creer en la gente? Desesperación, desesperanza, ya nada te alcanza, y encima te hicieron caer en sus tranzas. –Callejeros, Presión.

-Por fin el gobierno va a ser de una mujer. Y no habrá juicio por fumar sin joder. Y no va a haber jueces cumpliendo la ley. –Callejeros, Imposible.

-No quiero más engaños, no quiero daños nunca más. Quiero viajar buscando algo de amor. Quiero saber si tengo algún valor. –Callejeros, Daños,

-Soy vicioso, jugador y mujeriego, soy peor que lo peor y no lo niego. Soy vicioso, jugador y mujeriego, mi único problema es mi trabajo que no me deja en paz. –Callejeros, Jugando

-Que decir aborto suene a legal y que no sea un pecado mortal, que no se quede mi pueblo dormido, que ya no me engañen más ni jueguen conmigo. –Callejeros, Imposible.

-Ni un millón de giras dan el dolor que te queda por no poder actuar. Yo sé que algún día vas a ser vos, el que diga paro para empezar. –Callejeros, Tiempo de estar.

-Si tenés conciencia, mediando la inconciencia, tu diablo de la guarda no falló. Seguir jugando a caminar, con la brea de algún callejón, ir mirando fijo bien al piso, para rescatarse en la ocasión. –Callejeros, Palo borracho.

-Y en el medio no te encuentro, me hundo en la ciudad. Por 9 la de julio voy con el miedo de no verte nunca más. –Callejeros, 9 de julio.

-No hay tiempo ni espacio, no hay mundo ni fe, ni fe, porque lo que empieza acaba al fin. La riqueza de este viaje, es el cambio a esta realidad, porque si muero es por luchar, y no por mirar. –Callejeros, El nudo.

-Y salgo a caminar, vuelo en mi confusión, deliro como un loco en mi teatro de insatisfacción. Por eso miento, por eso sufro. –Callejeros, Teatro.

-Quién puede negarse a perder, si estoy perdiendo con tus piernas hoy, mi verso flota en una canción que ya no va escrita para los dos. –Callejeros, Rompiendo espejos.

-Tu cuerpo es el lugar perfecto para que yo sepa lo que quiero hacer. Como noches de magia, como noches de sal. Las verdades son tan irreales como la realidad. Aquel tesoro con dueño hoy es mi perdición. –Callejeros, Un lugar perfecto.

-Me acerqué al perdón, y salí a enfrentar a mi propia voz. A seguir los rastros de un dios mejor. A viajar, sin tiempo al sueño más profundo. Del mundo a la imaginación el mundo gira, y en un sueño, se detiene el tiempo y la razón. –Callejeros, Sueño.

-Se perdió la llave de otro paraíso. Se pudieron escapar los prisioneros de la razón. Se convirtieron en demonios los ángeles que nadie quiso. Se regalaron los besos que nadie vendió. –Callejeros, Sé que no sé.

-Sin darme cuenta, ya me está abrazando esta locura. La que me hace ver todo distinto, la que me hace encontrar los caminos. –Callejeros, La llave.

-Es tan perfecto que asusta, porque nunca es justa la felicidad. Saber elegir lo que cuesta más. No, no cualquiera suma sin restar. –Callejeros, Tan perfecto que asusta.

-Hace mucho tiempo escucho voces y ni una palabra, y mis ojos maltratados se refugian en la nada. Y se cansan de ver un montón de caras y ni una mirada, una nueva noche fría en el barrio. Callejeros, Una nueva noche fría en el barrio.

-Vos sos el que se escapa de las fauces del león, ese que te hace caminar mirando atrás bañado en sudor. Vas buscando la magia y ya corres contra el reloj, ya te persiguen sirenas la fiera va más dura que vos. –Callejeros, Milonga del Rocanroll.

-Creo en la vida, en la noche, en tu alma, y no creo en todo lo demás. Creo en tu estrella, en aquella que busco, en mi sueño mejor para poder luchar. –Callejeros, Creo.

-Y ahí nomás, te hundieron con rencor todo el arpón. Amargo desencuentro, porque ves que es al revés. Creíste en la honradez y en la moral, ¡qué estupidez! –Callejeros, Desencuentro.

-Si me canse de esperar, fue porque el tiempo no curó ni una herida, Si me cansé de olvidar, fue porque el olvido es la pastilla suicida. Si me cansé de perdonar, fue porque cuando duele nunca, nunca, nunca se olvida. –Callejeros, Si me cansé.

-Sería una pena que un día me dieras por muerto y te helaras las venas, y me dejaras un tajo en la cara, y un viaje al dolor por condena. –Callejeros, Sería una pena.

-Porque jugando al olvido no me quedan inventos, yo sé que me lleve mucho pero quiero volver por el resto. Si un cruel destino no dejo más, no me resigno a morir igual. Si creo que todo puede cambiar, como no voy a esperarte. –Callejeros, Jugando.

-Hay cuanta gloria, cuanto triunfo de impostores, en nuestra cara cuanto necio, en su derrota espiando, por la mirilla de vanguardia. –Callejeros, Sonando.

-Otra gran duda se desnuda en la noche, que me encuentra al final. Otra vez sin paz y en el medio no te encuentro, me hundo en la cuidad. –Callejeros, 9 de julio.

-Tanta hiena riendo a carcajadas, redando nuestra gran felicidad. Tanta trampa, tanto golpe mal dado. Tantos miedos, ni una oportunidad. –Callejeros, Tiempo de estar.

-Me acusan de rebelde, agitador y revolucionario, por no pensar lo mismo y decirlo que los que abusan de mi gente a diario. Cae el agua desde el cielo, solo un mar de desconsuelo. Se hace eterno este silencio lleno de real desolación. –Callejeros, Rebelde, agitador y revolucionario.

-Tener que seguir, tener que alimentar, sin correr a chetearla. Siguen dando vueltas y poniendo, y nunca sacan sortija, con frío, pero abrazados. Inoxidable oración, aunque sin escuela y sin muelas los dejaron hoy. –Callejeros, Ojalá se los lleve.

-Hay víboras que curan, hay frases que te matan, y está la telaraña de lo que quedó. Pero en la punta del árbol más alto, haremos nidos y buscaremos otro viento mejor. Uno que nos devuelva la voz. Y habrá estrellas como huellas del destino. –Callejeros, Otro viento mejor.

-La intranquilidad de los que sufren un volcán a punto de estallar. Da terror el terrorismo del que ahorca al que no da más. Infernales noches gritan abajo, un diablillo enfermo solo enferma más. –Callejeros, Sin paciencia.

-Si todo crece crecerá lo bueno y lo malo de la mano, y en esta hoguera de canciones y almas nos iremos quemando. Es que la gente que nos crea sueños, no creerá lo que hago, porque este sueño es la razón de mi vida para seguir soñando. –Callejeros, Canciones y almas.

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