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Las 60 Mejores Frases de Salta la Banca


Te dejo las mejores frases de Salta la Banca (SLB), grupo de rock argentino del estilo Barrial, formada en 2007 por  Alberto Grammatico (guitarra), Santiago Aysine (voz), Santiago “El Pili” Maggi (tecladista) y Marcelo Scola (saxo).

Entre sus canciones están Tren al Edén, Hay que saber, Solsticio, Labios de café, Mi elegida, Quién dice, Aventura diurna, Que salte la banca, Desnudando un ángel, Unos versos, Tu entrega, Ilusión ilusión, entre otras.

Las mejores frases de Salta la Banca

-Muero en tu cuerpo; revivo en él. Siento fervientes mis ganas de ser. Te invito a transpirar la magia que inventamos. Siento en mis manos la felicidad. –Salta la Banca, Aventura Diurna.

-Aquella ingenuidad sonroja su vergüenza. Presumí ser domador, mas preferí ser el león, ante esa hermosa violencia. –Salta la Banca, Aventura Diurna.

-Sólo tengo de aquel tren al paraíso, un furgón impenetrable sin sus puertas. Y una sábana impermeable de granizo, de una cama que solía ser caldera. –Salta la Banca, Ilusa Ilusión.

-Si no tengo esos ojitos que ostentaban, cielo eterno para aquella alma menguada. Ni ese beso que, pequeño, me colmaba. ¿Qué voy a hacer con esta fábula acabada? –Salta la Banca, Ilusa Ilusión.

-Me someto, así, a tu entrega. Me rescata, me enloquece y me sosiega. Ya no somos dos ahora, se fundieron nuestros fuegos en tu alcoba. –Salta la Banca, Tu entrega.

-Bebo el whisky de tu lengua, y ahí nomás, con el alma copeteada te sostengo. Vaya a ser que en un segundo de ebriedad, me secuestren los agentes del infierno.

-Una ráfaga de balas seductoras, no lograban vulnerar una coraza idiota. Y con mi seguridad ya en la miseria, fuimos por un café, juntos, los 3: vos, yo y tu histeria. –Salta la Banca, ¿Quién dice?.

-Me regalaste vacaciones en tu alcoba. Atrás quedó esa idiotez de dormir cola con cola. Conocí los pechos más lindos del mundo. Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre bustos: ¿Quién dijo que no se puede? –Salta la Banca, ¿Quién dice?

-Porque la noche ha de ser el alba, de los espectros y los fantasmas. Y sólo hay alguien por estas tierras, que sabe cómo aguarles la fiesta. Mientras tu duermes, él está en vela. Yo lo conozco, es el Centinela. –Salta la Banca, El centinela.

-Poder volar más alto es imposible de verdad. No existe quien pudiera emprenderme a un viaje astral, como hace mi negrita desvistiendo un corazón, que me ubica en los adentros del vestíbulo del Sol. –Salta la Banca, Labios de café.

-Mi vida, un poco muerta, ha revivido por su afán, de dar con mí desgracia arremetiendo su crueldad. La cama que abriguemos, y no importa sea cual, será el sitio donde siempre habremos de despegar. –Salta la Banca, Labios de café.

-El amor fue tan bien hecho, que infinitas son las gracias que nos concederá. Desnudé, por fin, al ángel que erotiza, con caricias de la más bella suavidad. –Salta la Banca, Desnudando un ángel.

-Porque juro que aprendí algo de la vida. Y es que no hay peor error que idealizar. Hoy disfruto de saber que sos real. Y de todo lo real, sos mi elegida. –Salta la Banca, Mi elegida.

-Me enseñaste entre otras cosas, a no omitir la verdad. Y es por eso que te escribo. –Salta la Banca, Mi elegida.

-No omitamos que esa noche de Diciembre. Almas púberes en busca de la gloria, se encontraban cara a cara con la muerte, a raíz de una vorágine traidora. –Salta la Banca, Que nunca se repita (30-12-04).

-Tengo el placer de compartir mis andanzas con una guerrera, que con su corazón, da batalla. Y en un gesto de alabanza, le muestro lo que siento en forma de canción. –Salta la Banca, Hay que saber.

-Una histeria innecesaria, así como descabellada, abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho, del más loco frenesí. Abundancia de promesas, y una súplica de ayuda, para ir juntos a la luna. –Salta la Banca, Tren al Edén.

-Mis pestañas para usarlas, de transporte a nuestro cielo. Donde no podrán hallarnos, ni los miedos ni el flagelo. –Salta la Banca, Estigma

-Y nuestro sueño arruinado por nosotros mismos, que te ha empujado a vivir a un inhóspito abismo. Voy a tratar de lograr que me tenga clemencia, los pobres tipos se miran con cierta indulgencia. –Salta la Banca, Duelen.

-De ávido pavote no hay causa que me azote, y hurgué en su ventanal dándome cuenta que al final. Merced es contemplarla a Mercedes en su salsa, hippeando hasta el ardor, haciendo a las veces de sol. –Salta la Banca, Mercedes.

-Y es difícil sostener que son mi paz, si a la guerra me he entregado en el afán. De pintar de otro color lo que vendrá, yo les juro que ese día llegara, y lo venidos será de todos por igual. –Salta la Banca, Fuimos.

-Fuimos equipo de noble talante, siempre saqueando las risas ajenas. Cuatro soldado de altura pequeña, pero con temple y valor de gigante. –Salta la Banca, Fuimos.

-Hoy lamento no confiar en un presagio sideral, que gritaba con empeño que elimine aquel mal. Los cobardes pagan cara la desgracia de desearse idealizados, aun cuando se acaba la magia. –Salta la Banca, Sueño.

-Se ve venir el albor, vísperas de caravana. Vas a putear sin tapujos, al que te enturbia las mañanas, que ha de creerse supremo y es el lacayo de la mentira. –Salta la Banca, Que salte la banca.

-Súmate a meterle el dedito en el culo, al canalla que quiere joder tu futuro. Manchemos su saco, clavemos el ancla. Que triunfe el harapo que salte la banca. –Salta la Banca, Que salte la banca.

-Que promueve entre sus líneas, el rechazo a mi cultivo. Pero ignoro su desidia, que me encuentra reflexivo. Y a una lora le hará nido, bien debajo de su ombligo. –Salta la Banca, Falto de asfalto.

-Considero ignorante a quien no ve la realidad, y quien calla cuando sabe considero un criminal, que ignorara que el artista que se inspira en tu figura, es más ruin que el periodista que explota su envestidura. –Salta la Banca, Considero

– Carente de límpido tiempo el reloj, el que en mi muñeca se acuesta irascible hasta que ostensible se hace mi muñeca. Y el tiempo es el Diablo, que juega a ser Dios. –Salta la Banca, Solsticio.

-Un viernes de invierno, mostró displicencia. La joven mujer divisó sus cortezas. Notó que con ellas, podía escalarlo. Y subió donde pocas pudieron lograrlo. –Salta la Banca, Del árbol.

-Existen millones de fábulas grises. No todas culminan con vino y perdices. Se puede jurar que no hay nada más triste. Que un ángel dejando la magia pudrirse. –Salta la Banca, Del árbol.

-Chivos expiatorios del fracaso, de fantoches sin esquina, sin la luna y su verdad. Somos el cuco de unos cuantos, que se llenan la barriga manoseando a la bondad. –Salta la Banca, Somos.

-Somos chabacanos despiadados, mequetrefes desaseados, Máxima expresión vulgar. Pero representa un buen augurio, bien de mi habla el exabrupto, que me arroja tu moral. –Salta la banca, Somos.

-Saboreaste el regocijo de esa incipiente incursión. Le sogueabas la sortija, y con ese galardón, fuiste instando a los muñequitos de su restringido film, a alinearlo con protegerte fue el principio de tu fin. –Salta la Banca, Mea culpa.

-Le saco punta a tu cintura, le hago de corta tu ricura. Si estamos juntos que sea profundo, contagio yo como un bostezo. Por tu licor pierdo los sesos, si estamos juntos no existen surcos. –Salta la Banca, Seremos.

-Seremos eternos, seremos infierno. Seremos el fuego, seremos sosiego. Seremos la bronca del gil que rezonga. Por ser emoción el amor por canción. –Salta la Banca, Seremos.

-Acá el problema es que te descuidas, y la más Heidi parece Satanás. Se afila los colmillos, dulces, de cotillón y exhibe sus nudillos, dureza, tiesa de cartón. –Salta la Banca, Heidi.

-Cuando se extravió la brújula, él supo tallarme un norte. Osó tirarle un caño al destino, y no hubo pena que no lo absorte. –Salta la Banca, Brújula.

-Por prosapia obtuvo la ansiedad, que padece el entusiasta. En la verdad pulula el martirio, y aún desangrado no dice basta. –Salta la Banca, Brújula.

-Me llevé su maravilla en las arterias, y el capricho de cobrarle mi ansiedad. El destino levantó allí mi bandera, es un acto de empatía desigual. –Salta la Banca, Luna del luna

-Pervertido. Un paladín sin disimulo de la grela que se limpian en el culo. Los que pretenden dominar la efervescencia de este cuartel, que se ha fundado con el fin de detener tu voluntad de segregar. –Salta la Banca, Paladín.

-Ella no quiso ser Julieta, él nunca supo ser Romeo. Y se entregaron sin rodeos, al frondoso cosquilleo de lo incipiente y febril. –Salta la Banca, Tan blanca, tan azul.

-Vos tan blanca y tan azul, yo tan gandul, yo tan escueto. Con tu séquito de locos, apuntándome al pescuezo. –Salta la Banca, Tan blanca, tan azul.

-Fina fémina por tu fastuosa frambuesa, libero a la luna del acoso solar. Quiero la noche a merced de tu estrella, que se encandile de ti la puta ciudad. –Salta la Banca, tus iniciales.

-Pero hay un lúgubre banco de plaza, que espera ansioso por darte hospedaje. Sueña con verte bajar del carruaje, verte doncella de fuego en sus fauces. –Salta la Banca, tus iniciales.

-Hoy fallezco en la incongruencia, de contiendas sin violencia. Sin la vida entregándose a amar, perdí las nociones, sin tu voraz libertad. –Salta la Banca, Sin tu voraz libertad.

-Yo te culpo por el llanto de mi cuello, por tus alas de bengala en su destello. Y porque caí en la cuenta de que el desvelo, se produce con la ausencia de tu vuelo. –Salta la Banca, Yo te culpo.

-Yo te culpo, en el desquicio de cuidarte. Yo te culpo por el alma que incendiaste, con la brisa de caricias que no irritan. –Salta la Banca, Yo te culpo.

-Hay mejillas de amapola, coloreando a un ala rota. Voces, vivas de algodones, que curan los corazones. –Salta la Banca, Mejillas de amapola.

-Quise dar con las estrellas, y subí al más loco tren. En el norte balbuceé, la más linda está en la tierra. – Salta la Banca, Mejillas de amapola.

-Y al final me asa a fuego lento. Sin piedad; pestañando ungüentos. Y me arranca la verdad antes que la ropa. Y me instiga a revelar que merece el cielo un cuento, de la libertad, que me imprime en los huesos. –Salta la banca, Invierno tibio.

-Anidado en tu recuerdo, comprendí que no pudo pasarme algo mejor. Sin embargo, al gran milagro de tu perfección, lo amordazaste en el terror.  –Salta la Banca, Unos versos.

-Eras un cisne azul en el pantano. Cómo es posible que tus alas no pudieran navegar por otros cielos. Y aunque te ahogaste en tu moral, yo prometí darte unos versos. –Salta la Banca, Unos versos.

-Es tan difícil asumir, que hay una vida que sumir en el dolor, y la tristeza, de un mundo que no se endereza. Y hay que buscar satisfacción, creando una revolución de amor y de alegría. –Salta la Banca, El jardín de mis agonías.

-Tomó su abismo hostil, y un lápiz su fusil, le supo dar exilio. A cada noche está, más cerca de asfixiar, su martirio. –Salta la Banca, Faquir.

-Anoche te vi, y mi cuerpo volaba, con la díscola idea de amar lo que guarda. Detrás de la furia, el fulgor de tu aura. Rompí, en el silencio, con todo lo que espanta. –Salta la Banca, Lirio boreal.

-Cualquier lunes siniestro será más compasivo que esta tarde en soledad. Voy a volver el cuerpo a las almohadas, hasta que el final me venga a rescatar. –Salta la Banca, Otro domingo.

-Descontrol en el corazón, esa sensación fue sonrisa eterna. Se brindó por la aparición, de la risa ajena y su transmisión. –Salta la Banca, Bautismo.

-Al filo de la vida es tan fácil caer, que te acostumbras a temer. Reclamo el trono que el destino me preparó, aunque sé que no soy el rey de esta vida que amo. Nada gano si no se perder. –Salta la Banca, Quebrado.

-Pasa a contarme de la hazaña, la de su cara en el cartel, pues le envanece las entrañas, no haber consentido al poder. –Salta la Banca, Él.

-Puedo vivir buscando la belleza, en las palabras con que se expresa mi alma. No resignarme y seguir soñando, aunque mis sueños sólo sean pesadillas. Podré morir sin encontrar jamás, eso que eclipse mis ganas de seguir buscando. Porque en la lucha se refleja el alma, y en el alma, la integridad. –Salta la Banca, Búsqueda.

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