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Las 61 Mejores Frases de Extremoduro


Extremoduro es un grupo español cuyos miembros son Roberto Iniesta, Iñaki Antón, Miguel Colino y José Ignacio Cantera. Fundada en 1987, es considerada una de las bandas de rock español más influyentes. 

Influidos por la literatura española, sus letras hacen alusiones frecuentes a las drogas, el sexo y la autodestrucción. Algunas de sus canciones más conocidas son “So payaso”, “Golfa”, “Salir”, “Extremaydura”, “Puta” y “Jesucristo García”. Probablemente el punto álgido de la banda se alcanzó con la publicación del álbum Agila.

Robe publicó su primer álbum en solitario y en 2020 comunicaron que se disolvían, y que harían una gira de despedida, que finalmente se aplazó por la pandemia del coronavirus.

Las mejores frases de Extremoduro

En estas frases de Extremoduro podrás recordar sus letras, su estilo atrevido, los temas que trataban y sus canciones, entre ellas Desarraigo, Otra inútil canción para la paz, Salir, Tango suicida, Enemigo, Site vas y muchas otras.

-Arranqué un ramo de flores, se lo regalé a mi amante. Dijo que no las quería, que estaba mejor antes. –Extremoduro, Desarraigo.

– Sueña que sueña la estrella, siempre en estado de espera; vuelve a coger la botella, y pasa las noches en vela… siempre en estado de espera. –Extremoduro, Stand by.

-Y yo para que la quiero las cuatro estaciones. Si todo lo que sueño, esta entre interiores. –Extremoduro, Entre interiores.

-Doy mi palabra de honor que ya no me importa vivir. Anda dime, escarabajo: ¿cómo hay que tocar el bajo? Venga dime, tontería ¿y pa’ tocá’ la batería? Anda dime, tío listillo ¿y pa’ cantá’ como los grillos? Venga dime, ojo de pato, ¿qué tal toco el aparato? –Extremoduro, Esclarecido.

-¿Quién va a meterse por el culo mi libertad de expresión, cuando diga que me cago en la constitución? Nadie puede escaparse si todo es una prisión. ¿Por qué coño hay tantos maderos a mi alrededor? –Extremoduro, Luce la oscuridad.

-Anda calla, anda, y pide un deseo. Quiero que caiga una droga del cielo, puro veneno, que haga del mundo un lugar más ameno. –Extremoduro, Otra inútil canción para la paz.

-Ya no queda una piedra en pie, porque el viento lo derribó, ya no queda nada de ayer, porque el viento se lo llevó. –Extremoduro, Dulce introducción al caos.

-En salir, beber, el rollo de siempre, meterme mil rayas, hablar con la gente, llegar a la cama y… ¡joder, que guarrada! sin ti. Voy que ni toco el suelo y espanto hasta las nubes, no sé si son tus besos o este tripi que me sube. –Extremoduro, Salir.

-Luce la oscuridad, luz de las velas. Luce la oscuridad, luz de sirenas. ? –Extremoduro, Luce la oscuridad.

-Sin ser, me vuelvo duro como una roca, si no puedo acercarme ni oír los versos que me dicta esa boca. Y ahora que ya no hay nada, ni dar, la parte de dar que a mí me toca, por eso no he dejado de andar. –Extremoduro, Cuarto movimiento: la realidad.

-So payaso, y me tiemblan los pies. A su lado, me dice que estoy descolorido. Empiezo a besar, a ver qué me dice después. –Extremoduro, So payaso.

-Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que me canso de mi piel y de mi cara. Y sucede que se me ha alegrado el día ¡coño!, al ver al sol secándose en tu ventana tus bragas. -Extremoduro, Sucede.

-Buscando mi destino, viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar. Y a cobro revertido, quisiera hablar contigo, y así sintonizar. –Extremoduro, Primer movimiento: el sueño.

-Bebo de la fuente, a ver qué pasa, si ella me traspasa su poder. Sabes que cuando te vas, me quedo aquí sin saber. Ya ves. –Extremoduro, Mama.

-Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás, por donde te vi marchar, como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar, y ahora es todo campo ya. –Extremoduro, la vereda de la puerta de atrás.

-Dice que si no se droga, dice que no siente nada. Si hace sol, se tira de la cama, y por el ascensor, las nubes se levantan. Y ahí voy yo, a romper telarañas de tu corazón, verás cómo se escampa, ¡golfa! –Extremoduro, Golfa.

-Deja que te diga, nena, que lo nuestro no es equitativo, todas las noches que estoy contigo, tu eres quien come, yo soy comido. –Extremoduro, Tango suicida.

-Soy, por fin me he dado cuenta, un enemigo de la humanidad, gente que no entiende nada… yo a mi corazón dejo mandar. Cada minuto marco un punto al que debo llegar, y noto que me vuelvo a sublevar. –Extremoduro, Enemigo.

-Que nada me interesa de alrededor, y me subo a lo más alto de la locura, me encuentro a mi princesa hablando con la luna, echándose carreras a ver quién es más puta. –Extemoduro, Puta.

-Quédate muy cerca de mí, así los dos, dulce madrugada. Mírame y vuelve a sonreír, que sino, yo no comprendo nada. –Extremoduro, Si te vas.

-Pero ¿dónde están los besos que te debo? En una cajita, que nunca llevo el corazón encima por si me lo quitan. Pero ¿dónde están los besos que me debes? En cualquier esquina, cansados de vivir en tu boquita, siempre a la deriva –Extermoduro, A fuego.

-Vuelve, que tengo, vida, las luces encendidas, para así comprender, para ver. Vuelve, que me he encontrado un tesoro enterrado, que llevo a flor de piel, cuéntame… –Extremoduro, Calle Esperanza s/n.

-El fuego del infierno ya es solo humo, y ahora el fuego ya es solo humo. Después de arder el fuego ya es solo humo, el infierno ya es solo humo. –Extremoduro, Coda flamenca (otra realidad).

-Quedamos cerca del suelo, a la altura de tu cintura, o quedamos cerca del suelo, donde se refleje la luna. –Extremoduro, Cerca del suelo.

-Si no te vuelvo a ver, no quiero despertar, la realidad no me abandona. Busco un mundo mejor, y escarbo en un cajón, por si aparece entre mis cosas. –Extremoduro, Primer movimiento: el sueño.

-Me ha cagado en la calle una paloma, que llaman, de la paz, la mensajera. Me calienta el calor de las personas, y hace un frío que pela por la acera. –Extremoduro, Otra inútil canción para la paz.

-Regalé mi alma imperecedera. ¿Para qué?, para que nunca más me duela. ¿Y ahora qué?, ahora coloco las aceras. Ahí al fondo de la calle, jefe, queda un sitio. –Extremoduro, Mi espíritu imperecedero.

– Vive mirando una estrella, siempre en estado de espera. Bebe a la noche ginebra, para encontrarse con ella. –Extremoduro, Stand by.

-El tiempo pasa despacito, cuando no te tengo a mi lado. Necesito para estar sentado, un arbolito en este descampado. –Extremoduro, Desarraigo.

-Si la suerte me abandona, y dice que no quiere verme, le llamaré estafadora, me ha robado mientras duerme. –Extremoduro, Buitre no come alpiste.

-Caí preso dentro de mí, dentro, muy dentro de mí. Si escapo, ve a buscarme cualquier día, donde quede alguna flor, donde no haya policía. –Extremoduro, Autorretrato.

-Y hago colas sin parar, en la puerta de algún bar, yo to’ borracho consumo las horas, mientras encuentro alguna luna que ande sola. –Extremoduro, Buscando una luna.

-Pasa por mi lado, y ya no sé qué viene. Ahora ya solo soy tu esclavo. Dime que he de hacer. –Extremoduro, Mama.

-No se atreve la luz si no estás tú, a pasar por aquí si oye mi voz. Desde que no estás tú en este rincón, no se atreve a pasar la luz del Sol. Si oye mi voz, se queda fuera. –Extremoduro, Tercer movimiento: lo de dentro.

-Abre la puerta que soy el diablo y vengo con perras, abre chiquilla las piernas que vengo a clavarte semillas. Como cada día en el infierno me aburría y me fui de bar en bar, vi a la virgen maría, cansada de ser virgen, metida en un portal. –Extremoduro, El día de la bestia.

-En el hueco del eco de su voz, vive el eje que desapareció. Agarrados del aire viviremos, no me importa a dónde vamos. Apriétame bien la mano, que un lucero se me escapa entre los dedos. –Extremoduro, Coda flamenca (otra realidad).

-Me dejó en lo más apartado, de un planeta deshabitado. Me regaña el viento al oído: “Venga, arriba y arriba y arriba”. Me pregunta el sol, si me mira, por qué estoy tan desconocido. –Extremoduro, Pequeño rocanrol endémico.

-Y se desarma la luna sólo con tocarla, y se enciende la luz que hay dentro de la charca. Como dos gotas de agua de distinta nube, que bajan y que suben. –Extremoduro, Cerca del suelo.

-Érase una vez dentro de un mundo gris, luchando por salir, una mijita de color. Érase una vez la dueña de una flor, hozando en su jardín hacemos surco entre los dos. –Extremoduro, Érase una vez.

-Había una calleja, y pasaba una vieja con un monedero, y hablando del cielo… cayó Dios del cielo. ¡Corre! –Extremoduro, La vieja (canción sórdida).

-Maestro de la contradicción, y experto de romper lo prohibido. Por eso los chiquillos ya se acercan a mí, que intento ser feliz. Desde entonces de esta cárcel no me dejan salir, no tengo a donde huir. Voy a hacer un… que saque la cabeza fuera. –Extremoduro, Segundo movimiento: lo de fuera.

-Pregúntale del tiempo, y a ver si se acuerda de mí. Pregúntale si es cierto, que nadie la ve sonreír. –Extremoduro, Mi espíritu imperecedero.

-Llanuras bélicas y páramos de asceta, no fue por estos campos el bíblico jardín. Son tierras para el águila, un trozo de planeta, por donde cruza errante la sombra de Caín. –Extremoduro, Buscando una luna.

-Sus ojos son un ventanal de par en par, su culo no… su culo es miel. Sus ojos son lo que me manda enderezar, su culo no… su culo es miel. Para otra vez recuérdame que vuelva a hablar, si acaso ves que me paso tres pueblos o más. –Extremoduro, Su culo es miel.

-Quiero decirte en silencio, que sobran palabras, que faltan momentos, que no siento nada, que vengo a buscarte, que nunca te encuentro. –Extremoduro, Entre interiores.

-¡Hoy te la meto de mil maneras! Y ya anda con la lengua fuera. ¡Hoy te la meto hasta las orejas!, solito con mover las cejas! – Extremoduro, Hoy te la meto.

-Planeo el atraco a mano armada de su corazón, cada palabra he calculado, ahora falta el valor. Planeo decirle que la vida era su boca y no. Pasa a mi lado su olor, y contengo la respiración. –Extremoduro, Hoy te la meto.

-Ardo. Te veo pasar y, ahí, me caliento y ardo, y entro a hacer, en tus caderas, prospección. Si me pierdo, dime a dónde sale, qué motivos son los principales, que sólo el viento me sirve de guía, por los caminos de las utopías. –Extremoduro, El camino de las utopías.

-Bebo de una fuente caliente, caliente, y vuelvo a ver al hada que nunca me abandona. Cuando no estoy contigo domestico las horas, y hago que den brincos y hago que corran. –Extemoduro, Puta.

-Mientras tanto pasan las horas, sueño que despierto a su vera, me pregunto si estará sola, y ardo dentro de una hoguera. –Extremoduro, Dulce introducción al caos.

-Ojalá que me la encuentre ya entre tantas flores. Ojalá que se llame amapola, que me coja la mano y me diga que sola… No comprende la vida, no. Y que me pida más más más más, dame más. Y que me pida. –Extremoduro, Si te vas.

-Vamos a robar cerezas, de las del valle de enfrente,  soy capaz de cualquier cosa por volver a verte. He perdido la cabeza, la he perdido por perderte, soy capaz de cualquier cosa por volver a verte. –Extremoduro, Qué borde era mi valle.

-Sin nada mejor, que andar por dentro hurgándome, sin nada mejor que hacer, tostándome al sol, hurgando en el recuerdo y no lo entiendo mejor que ayer. –Extremoduro, Tango suicida.

-Sufro locura transitoria. Bajo a la Tierra y cruzo la línea divisoria que separa en esta historia, la locura y la razón. –Extremoduro, Locura transitoria.

-Me regaló una herida, cierra de noche, abre de día. “No sufras Prometeo”, me dice siempre que la veo. Me revuelco por el suelo y me revienta la polla de pensar en ti: me desangro y riego tu jardín. –Extremoduro, Prometeo.

-Y rebusco en la memoria el rincón, donde perdí la razón, y la encuentro donde se me perdió, cuando dijiste que no. –Extremoduro, Cuarto movimiento: la realidad.

-Me estoy haciendo de vientre, dentro del corazón. Y no me importa que los reyes ya no vengan para mí, con que vengan los camellos soy, bastardos, más feliz. –Extremoduro, Villancico del Rey Extremadura.

-Saco la cuenta de memoria, no se me pierda algún lucero. Mira que en silencio esa euforia. Sale hierba y me crece el pelo. –Extremoduro, Locura transitoria.

-Tiempo, devuélveme el momento. Quiero pasar las horas, nadando mar adentro, y revolcarme por el suelo, para empezar todo de cero. –Extremoduro, Tercer movimiento: lo de dentro.

-Yo del aire me enamoro y hago siempre lo que quiero: vámonos de vuelta al moro, y nos llaman los culeros, que traemos dentro del culo, un pedacito del cielo. –Extremoduro, Menamoro.

-Tírate en suelo; vete colocando. De tu entrepierna quiero beber caldo, y como ratas de basura: desorden y soledad, se fueron viéndote llegar. –Extremoduro, Buitre no come alpiste.

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