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Desconfianza en la relación de pareja: 11 maneras en las que nos daña


Las relaciones de pareja son un vínculo que se basa en varios aspectos claves para conseguir una adecuada convivencia entre los miembros. Dentro de este abanico de factores se encuentra la confianza, la cual tiene una importancia determinante en este lazo afectivo.

En este artículo veremos cómo nos afecta la desconfianza en la relación de pareja, y además revisaremos cuáles son las principales señales de que se encuentra presente dentro del vínculo amoroso.

¿Cómo afecta a la pareja la desconfianza en el otro?

Como hemos visto anteriormente, la confianza en la pareja juega un papel determinante dentro de la relación. Y es que cuando nos involucramos con alguien de manera sentimental, necesitamos sentirnos seguros con esa persona, contar con garantías de que esa relación tiene un futuro estable. Cuando no conseguimos dicha estabilidad emocional, somos presas de la ansiedad.

La desconfianza en la relación de pareja es un enemigo silencioso, ya que no implica una ruptura inminente, pero sí se encarga de ir desgastando el vínculo afectivo hasta el punto de dañar la convivencia, a veces de manera permanente.

No tiene sentido estar en una relación donde la mayor parte del tiempo tienes dudas sobre el compromiso de tu pareja contigo.

A medida que la inseguridad y la desconfianza van ganando terreno, el desgaste mental y emocional también comienzan a hacerse mucho mayores, lo cual afecta inevitablemente a la calidad de vida de las personas afectadas por estos sentimientos negativos.

Pensamientos intrusivos que no nos dejan concentrarnos adecuadamente en las cosas más cotidianas de nuestro día a día, falta de ganas de hacer nuestras actividades, necesidad de estar comprobando que todo está bien en la relación... Son solo algunas de las maneras en las que la desconfianza merma las relaciones de pareja y la calidad de vida individual de las personas.

Señales de que hay desconfianza en la relación de pareja

Veamos ahora algunas de las complicaciones más puntuales que suelen ocurrir cuando los sentimientos inadecuados de desconfianza e inseguridad afectan a las personas en su vida de pareja.

1. Problemas de sueño

La desconfianza genera en la persona que la sufre una alteración en el contenido de sus pensamientos recurrentes, los cuales toman una tendencia catastrófica y generadora de ansiedad. Por lo general, al sujeto se le hace difícil conciliar el sueño debido a estos pensamientos negativos, los cuales se intensifican por la noche.

2. Falta de atención

Cuando la desconfianza aparece en la pareja, esta suele ocupar gran parte del tiempo de las personas, e implica el uso de los recursos cognitivos; pensamiento, análisis, y por supuesto la atención, la cual se ve comprometida. Al sujeto se le complica la labor de enfocarse en sus actividades diarias a causa de la ansiedad.

3. Cambios de humor

Los cambios de humor (labilidad afectiva) son frecuentes durante los estados de ansiedad característicos de la desconfianza en la pareja. Estos consisten en pasar de estar tranquilo a estar preocupado, de estar feliz a estar triste; por lo general estas transiciones son bruscas, afectando al sujeto y a su entorno más cercano.

4. Irritabilidad

La irritabilidad se vuelve una constante cuando la desconfianza en la pareja se hace presente. Las personas tienden a ser poco tolerantes ante algunos comentarios o situaciones, sobre todo si tienen que ver con su vida amorosa, o si son vistas como un ataque (directo o indirecto). El sujeto se vuelve colérico al lidiar con una realidad que para él es incómoda.

5. Discusiones frecuentes con la pareja

Los estilos comunicativos se vuelven disfuncionales cuando los miembros del matrimonio o de la relación de noviazgo no confían el uno en el otro. Por lo general se encuentran predispuestos a tener discusiones acaloradas que únicamente van desgastando poco a poco la relación hasta, en muchos casos, ocasionar la ruptura.

6. Tensión en los músculos

Muchasde las consecuencias psicológicas y emocionales que genera la desconfianza de pareja se ven reflejadas también a nivel físico. **La tensión muscular es una de las formas somáticas más comunes **de notar que algo no anda bien con nuestro estado emocional.

7. Cefaleas por tensión

La cefalea por tensión es un dolor de cabeza ocasionado por un nivel elevado e intenso de tensión en ciertos grupos musculares, sobre todo los que se encuentran en la cabeza y el cuello.

8. Tendencia al aislamiento

Cuando las personas tienen dudas referentes a su pareja sentimental, no les gusta que otras personas les puedan recordar este tema, y es por ese motivo que en algunos casos deciden limitar más sus encuentros sociales.

9. Consumo de sustancias

La desconfianza aplicada a la vida amorosa es una situación complicada, la cual puede llevar a la persona a buscar soluciones desesperadas ante sentimiento de incertidumbre que presenta. Una de las supuestas alternativas puede pasar por el consumo de algunas sustancias que brindan un aparente alivio a esta carga a corto plazo, como lo son el alcohol u otras drogas.

10. Propensión a la infidelidad

El dicho de que un clavo saca otro clavo toma una relevancia especial en estas situaciones, donde la pareja se encuentra inmersa en las dudas. Alguna de las dos partes podrían buscar sentir una sensación de seguridad en otra persona, y esto propicia que la infidelidad ocurra.

11. Atracones de comida

Los atracones de comida son una reacción común ante el estrés de no saber lo que puede estar pasando en la relación, al no atrevernos a confrontar a nuestra pareja sobre cuáles son sus sentimientos, puede sobrevenir un apetito irracional y constante como forma de desahogo ante la duda.

¿Qué hacer?

La terapia de pareja es una forma de intervención psicológica cada vez más demandada y popular, y resulta eficaz para abordar este tipo de problemas.

En estas sesiones es posible superar dinámicas disfuncionales como la mala gestión de las discusiones, la convivencia conflictiva, las crisis por infidelidades, y más. En este proceso deben estar implicadas ambos miembros de la relación de pareja y acudir a las sesiones con frecuencia semanal; la duración de la terapia es de pocos meses. En la actualidad, una gran cantidad de psicólogos están formados para ofrecer este servicio.

Referencias bibliográficas:

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