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​Los 7 motivos por los que aparecen los celos de pareja


Los celos suponen uno de los problemas más destacables en las relaciones de pareja de casi todo tipo de perfiles psicológicos. Se trata de un fenómeno que aflora a partir de creencias poco acertadas sobre la realidad y que no sólo afecta negativamente a quien experimenta en primera persona estos celos, sino también a la persona hacia la que se dirigen los pensamientos obsesivos, y que con el paso del tiempo puede llegar a enquistarse formando un escollo difícil de superar.

Sin embargo, los celos no tienen por qué deberse siempre a los mismos desencadenantes, y pueden aparecer en gran variedad de situaciones, incluso en los casos en los que no existe ni una relación de pareja ni siquiera una relación íntima. La existencia de esta gran variabilidad de "fuentes" de celos no significa que, en general y grosso modo, no puedan encontrarse unos patrones básicos en la aparición de los celos.

A continuación puedes saber más acerca de los principales motivos por los que se dan los celos en el ámbito de la pareja para, a partir de ahí, llegar a comprender mejor cómo afrontarlos.

Las 7 principales causas por los que surgen los celos en las relaciones de pareja

1. Confundir el "nosotros" con el "yo"

Una parte importante de los celos suelen deberse a una mala gestión de la incertidumbre sobre lo que hace y piensa la pareja. En los casos más extremos de celos, el simple hecho de no saber tanto sobre la pareja como lo que se sabe de uno mismo es algo que irrita y produce angustia, pero también existen muchos casos de celos moderada que se alimentan de este mismo miedo a la ambigüedad. La creencia de que en una pareja debe existir una especie de comunicación telepática a través de la cual dos mentes se fundan en una sola sólo puede conducir a la frustración y a los intentos desesperados por eliminar la individualidad de la otra persona.

Existe la hipótesis de que el amor romántico tradicional promueve la aparición de este tipo de creencias, si bien no está demostrado que otros modelos de amor (como por ejemplo el poliamor) reduzcan la propensión a que aparezca esta fuente de celos.

2. Las inseguridades y problemas de autoestima

La inseguridad acostumbra a ser uno de los motivos principales por los que se da el fenómeno de los celos en todo tipo de relaciones de pareja. Las personas inseguras tienden a creer que en ciertos aspectos de su día a día están en desventaja con respecto al resto de personas, y eso las mueve a estar constantemente buscando estrategias para intentar compensar esta supuesta situación desfavorecida.

En lo relativo a la relación con la pareja y los celos, alguien inseguro puede llegar a pensar que no es lo suficientemente valioso o atractivo como para "conservar" a la otra persona durante mucho tiempo sin hacer grandes sacrificios y sin someterla a una cierta vigilancia. Por supuesto, esto es un grave problema que debe ser abordado tratando la autoimagen y autoestima de esta persona.

3. Cierta tendencia a la personalidad paranoide

Es posible mostrar ciertas características relacionadas con la personalidad paranoide sin llegar a tener estrictamente un Trastorno paranoide de la personalidad ni mucho menos tener esquizofrenia paranoide. Eso significa que existe una gran cantidad de personas con cierta propensión a los pensamientos paranoicos y que por ello muestran ciertas dificultades a la hora de confiar en los demás.

Como resultado de esto, pueden llegar a otorgarles intenciones maliciosas a sus amigos, parejas y familiares, y estar por ello a la defensiva. En este caso, los celos serían un síntoma de una problemática algo más amplia y que afecta a otras áreas de la vida social de la persona.

4. La atención selectiva

Los celos también pueden formar parte de una visión pesimista sobre las relaciones de pareja. Es decir, que es posible que alguien celoso esté focalizando su atención sólo en aquellos casos en los que recuerda que los celos han terminando pareciendo intuiciones acertadas acerca de la realidad, sea porque han anticipado situaciones de infidelidad o porque han sido un signo de que la relación estaba llegando a su fin.

Esto puede deberse a que estos casos son más destacables por su singularidad que los casos ordinarios en los que los celos están totalmente alejados de lo que ocurre objetivamente.

5. La reacción de la pareja ante nuestros propios celos

Los celos suelen expresarse a través de crisis de pareja o pequeños conflictos. Además, los celos suelen ser más expresados que comunicados, o dicho de otra forma, la persona involucrada sólo llega a través de ellos a partir de la interpretación de nuestros propios actos, no porque hablemos de estos celos de manera sincera y abierta.

Esto hace que la otra persona cambie su actitud hacia nosotros, mostrándose normalmente más a la defensiva y reivindicando su indivindualidad, haciendo a propósito cosas que "nos molestan" incluso sin darse cuenta.

Más allá de consideraciones morales sobre si este tipo de reacciones son acertadas o no, el efecto conjunto de este cambio de actitud sumado a nuestro ataque de celos genera un bucle de expectativas y de intereses contrapuestos que suele agravar el problema.

6. Las asimetrías en lo sexual que se dan en la relación de pareja

Detectar que tenemos preferencias sexuales que no encajan del todo con lo que sucede en las relaciones íntimas con la otra persona puede llevar a asumir que no podemos satisfacerla sexualmente, por lo que es probable que surjan miedos que nos predispongan a los celos. En casos así, es necesario asistir a terapia sexual y de pareja.

7. El miedo a no encajar en los roles de género

Los roles de género han generado una cultura en la que, durante siglos, se ha ensalzado un modelo de amor romántico en el que se trata al otro como a una posesión. Por eso, incluso quienes no sienten el amor de esa manera, pueden creer que se espera de ellos esa clase de comportamientos: expresión de celos, actitud controladora, etc.

Concluyendo

Estos son algunos de los motivos que resultan útiles para explicar la aparición de los celos, pero nunca está de más recordar que cada caso es único. Pueden tomarse como pautas para la autorreflexión y comprobar hasta qué punto los celos que se sienten siguen las lógicas descritas aquí, pero no son descripciones rígidas de la realidad.

Referencias bibliográficas:

  • Burton, N. (2015). Heaven and Hell: The Psychology of the Emotions. United Kingdom: Acheron Press.
  • Mathes, E. (1991). A Cognitive Theory of Jealousy. The Psychology of Jealousy and Envy. New York: Guilford Press.