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Entrenamiento en Autoinstrucciones e Inoculación de Estrés


Las Técnicas de Modificación de Conducta han sido uno de los elementos centrales en los que se ha basado tradicionalmente la intervención de tipo cognitivo-conductual. En su nacimiento, las Teorías del Aprendizaje propuestas por Thorndike, WatsonPavlovSkinner enfatizaban el papel que juega el estímulo que acompaña a la situación de aprendizaje (por asociación o por contingencia).

Posteriormente, tras el auge de las Teorías Cognitivas, parece haberse demostrado que el cambio psicológico en el individuo es más profundo y completo cuando se trabaja también la modificación de cogniciones y creencias profundas, y no solo la parte más conductual. 

Acorde a ello, veamos dos de las técnicas que intentan ilustrar en qué consiste y cómo se efectúa dicho cambio a nivel más interno y mental: el Entrenamiento en Autoinstrucciones y la Inoculación de Estrés.

Entrenamiento en Autoinstrucciones (EA)

El Entrenamiento en Autoinstrucciones pone de relieve el papel que tienen las verbalitzaciones internas que realiza la propia persona sobre su futura ejecución a la hora de llevar a cabo una conducta determinada. 

Una verbalitzación interna (o autoverbalización) se podría definir como un conjunto de órdenes o instrucciones que la persona se da a sí misma para guiar el manejo de su conducta durante su actuación. En función de como sea esta instrucción, la persona se sentirá más o menos capacitada para realizar la conducta de forma eficaz.

Esta técnica puede aplicarse como un elemento terapéutico en sí mismo o también puede considerarse como un componente dentro de la terapia de Inoculación de Estrés, como se expondrá posteriormente.

Componentes del Entrenamiento en Autoinstrucciones

El EA se compone de varios elementos: el modelado, el ensayo de conducta y la reestructuración cognitiva. Detallemos en qué consisten cada uno de ellos:

1. Modelado (M)

El modelado es una técnica conductual que se basa en la idea de que toda conducta puede aprenderse por observación e imitación (Aprendizaje Social). Se utiliza con el fin de adquirir o fortalecer nuevos patrones de respuesta más adaptativos, debilitar aquellos inadecuados o facilitar aquellos que ya posee la persona pero que no ponen en práctica por varias razones (ansiedad en la ejecución, por ejemplo). 

Para llevar a cabo el procedimiento es necesario que un modelo realice la conducta exitosa en presencia de la persona y que esta la practique de forma que vaya aumentando gradualmente su autonomía a medida que va disminuyendo la ayuda recibida por el modelo. Además, este informa a la persona sobre la adecuación de la ejecución de la conducta e indica posibles aspectos a mejorar.

2. Ensayo de conducta (EC)

Esta técnica se asemeja a la anterior, puesto que también sirve para el aprendizaje de nuevas habilidades conductuales, sobre todo las sociales o interpersonales. Consiste en escenificar un repertorio comportamental potencialmente ansiógeno en el contexto de la consulta del profesional, de tal forma que el sujeto puede sentirse más seguro al ser las reproducciones artificiales y fácilmente manipulables. 

Por ello, el EC permite la disminución del nivel de ansiedad del sujeto ante la ejecución y una mayor predisposición para “entrenar” su conducta sin temor a sufrir las consecuencias que tendría si la situación fuera en el contexto real. En un primer momento las representaciones que se proponen están muy guiadas por el profesional y gradualmente pasan a ser más flexibles y naturales.

3. Reestructuración Cognitiva (RC)

Se basa en la idea de que los problemas psicológicos son causados y mantenidos por la forma en que interpreta una persona su ambiente y sus circunstancias. Es decir, que un acontecimiento por sí mismo no tiene valor emocional positivo o negativo, sino que la evaluación que se realiza de este acontecimiento es la que provoca un tipo de emoción u otra. Si el acontecimiento se interpreta conceptualmente como algo positivo, el estado emocional derivado será también agradable. En cambio, si se hace una valoración cognitiva negativa, se derivará un estado de malestar emocional.

La idea de interpretación negativa del acontecimiento, normalmente, va seguida de forma inmediata de una serie de pensamientos que son conocidos como creencias irracionales, puesto que se expresan de manera absolutista y dogmática (del todo o nada) y no tienen en cuenta otras posibles explicaciones alternativas. Cómo, por ejemplo, resaltar en exceso lo negativo, exagerar aquello insoportable o condenar a las personas o al mundo si no proporcionan a la persona lo que esta cree que merece. 

La Reestructuración Cognitiva es el elemento principal de la Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis, la cual posee el objetivo de modificar este sistema de creencias inadecuado y proporcionar al individuo una nueva filosofía de vida más adaptativa y realista.

La práctica central de la RC recae en la realización de un ejercicio (mental o escrito) en que se deben incluir las cogniciones iniciales irracionales derivadas de la situación acontecida, las emociones que estas han generado y finalmente, un conjunto de reflexiones de carácter objetivo y racional que cuestionen los pensamientos negativos mencionados. Este registro se conoce como el Modelo ABC.

Procedimiento

El procedimiento del EA empieza por la autoobservación y el registro de las verbalitzaciones que realiza la persona sobre sí misma con el objetivo de eliminar aquellas que son inadecuadas o irrelevantes y que están interfiriendo en la ejecución exitosa de la conducta (Por ejemplo: todo me sale mal, tengo la culpa de todo lo que ha pasado, etc.). Posteriormente se lleva a cabo la instauración y nuevas autoverbalitzaciones más correctas (Por ejemplo: cometer un error a veces es normal, lo conseguiré, estoy tranquilo, me siento capaz, etc.).

De forma más concreta, el EA se compone de cinco fases:

  1. Modelado: la persona observa como el modelo afronta la situación negativa y aprende la forma en que puede llevarlo a cabo.
  2. Guía externa en voz alta: la persona se enfrenta a la situación negativa siguiendo las instrucciones del terapeuta.
  3. Auto instrucciones en voz alta: la persona se enfrenta a la situación negativa a la vez que se autodirige en voz alta.
  4. Auto instrucciones en voz queda: la persona se enfrenta a la situación aversiva a la vez que se autodirige pero esta vez en voz muy baja.
  5. Auto instrucciones encubiertas: la persona se enfrenta a la situación negativa guiando su comportamiento a través de verbalitzacions internas.

Técnicas de Inoculación de Estrés (IE)

Las Técnicas de Inoculación de Estrés tienen el objetivo de facilitar al sujeto la adquisición de determinadas habilidades que le permitan tanto disminuir o anular la tensión y activación fisiológica como eliminar las cogniciones anteriores (de carácter pesimista y negativo, frecuentemente) por aserciones más optimistas que faciliten un afrontamiento adaptativo de la situación estresante que el sujeto debe efectuar. 

Una de las teorías en las cuales se apoya esta técnica es el Modelo de Afrontamiento de Estrés de Lazarus y Folkman. Este procedimiento ha probado su eficacia sobre todo en Trastornos de Ansiedad Generalizada.

Procedimiento

El desarrollo de la Inoculación de Estrés se divide en tres fases: una educativa, una de entrenamiento y una de aplicación. Esta intervención actúa tanto en el área cognitiva, como en el del autocontrol y la adaptación conductual al medio.

1. Fase educativa

En la fase educativa se proporciona información al paciente sobre la forma en que se generan emociones ansiógenas, enfatizando el papel de las cogniciones. 

Posteriormente se pasa a efectuar una definición operativa del problema concreto de la persona, mediante diferentes instrumentos de recogida de datos como pueda ser una entrevista, un cuestionario o la observación directa. 

Finalmente, se ponen en marcha una serie de estrategias que favorezcan y faciliten la adhesión del sujeto al tratamiento. Por ejemplo, estableciendo una adecuada alianza terapéutica basada en la transmisión de confianza.

2. Fase de entrenamiento

En la fase de entrenamiento se muestran a la persona una serie de procedimientos con el fin de integrar habilidades relativas a cuatro grandes bloques: el cognitivo, el control de la activación emocional, el conductual y el de afrontamiento paliativo. Para trabajar cada uno de estos bloques se ponen en práctica las siguientes técnicas:

  • Habilidades cognitivas: en este bloque se trabajan estrategias de reestructuración cognitiva, técnicas de solución de problemas y práctica de ejercicios de autoinstrucciones acompañadas de refuerzo positivo posterior.
  • Control de activación: este versa sobre el entrenamiento en técnicas de relajación centrada en la sensación de tensión-distensión muscular.
  • Habilidades conductuales: aquí se abordan técnicas como la exposición conductual, el modelado y el ensayo de conducta.
  • Habilidades de afrontamiento: finalmente, este bloque se compone de recursos para potenciar el control atencional, el cambio de expectativa, la expresión adecuada del afecto y las emociones, así como la correcta gestión del apoyo social percibido.

3. Fase de aplicación

En la fase de aplicación se intenta que la persona se exponga a situaciones ansiógenas (reales y/o imaginadas) de forma gradual, poniendo en marcha todo aquello aprendido en la fase de entrenamiento. Además, se comprueba y se valora la eficacia de la aplicación de las técnicas y se resuelven dudas o dificultades durante su ejecución. Los procedimientos que se utilizan son los siguientes:

  • Ensayo imaginado: el individuo realiza un visualización lo más vívida posible del afrontamiento a la situación ansiógena.
  • Ensayo conductual: el individuo escenifica la situación en un ambiente seguro.
  • Exposición in vivo graduada: el individuo se encuentra en la situación real de forma natural.

Finalmente, para acabar de complementar la intervención en Inoculación de Estrés se programan algunas sesiones más con el fin de conseguir un mantenimiento de los logros obtenidos y prevenir posibles recaídas. En este último componente se trabajn aspectos como la diferenciación conceptual entre caída -puntual- y recaída -más mantenida en el tiempo- o la programación de sesiones de seguimiento donde continuándose con una forma de contacto indirecto con el terapeuta, principalmente).

A modo de conclusión

A lo largo del texto se ha podido observar como, tal como se planteaba inicialmente, la intervención psicológica que aborda distintos componentes (cogniciones y comportamientos, en este caso) puede ver aumentada su eficacia para la consecución del cambio psicológico planteado por una persona. Así, tal y como lo demuestran los principios sostenidos por la Psicología del Lenguaje, los mensajes que una persona se realiza a sí misma tienden a configurarle la percepción de la realidad y por ende, la capacidad de raciocinio. 

Por ello, una intervención focalizada también en este componente va a permitir una mayor probabilidad en el mantenimiento del cambio psicológico obtenido en el propio individuo.

Referencias bibliográficas:

  • Labrador, F. J. (2008). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid: Pirámide.
  • Marín, J. (2001) Psicología Social de la Salud. Madrid: Síntesis Psicología.
  • Olivares, J. Y Méndez, F. X. (2008). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid: Biblioteca nueva.