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Psicopatologías de la memoria: características, tipos y síntomas


El ser humano está formado por recuerdos. Lo que somos no es más que aquello que somos capaces de recordar y de integrar, las experiencias que se vivieron en el pasado y nos definieron. Es por ello que la memoria es una función cognitiva tan importante y valiosa.

Algunas circunstancias de la vida, desde el irrefrenable paso del tiempo hasta la aparición de enfermedades o la irrupción de accidentes de diverso tipo, pueden comprometer el modo en que esta se expresa de manera temporal o permanente.

En este artículo abordaremos el fenómeno de las psicopatologías de la memoria, esto es, las formas en que esta puede mostrarse alterada (tanto en su capacidad para recuperar piezas de información como en cualquier otra de sus propiedades).

Reservaremos también un espacio para otros fenómenos mnésicos que pueden ocurrir en la población general, y que no sugieren ningún trastorno subyacente.

Psicopatologías de la memoria

Son muchas las enfermedades y situaciones que pueden condicionar el funcionamiento de la memoria, ya que se trata de una dimensión ampliamente distribuida en el parénquima cerebral. En el presente artículo ahondaremos en las distintas formas de amnesia y en las anomalías del recuerdo o del reconocimiento, esto es, en las psicopatologías de la memoria.

1. Amnesias

El término "amnesia", de origen griego (y que podría traducirse como "olvido"), subsume un grupo extenso de alteraciones de la memoria; heterogéneo en lo que concierne a su origen, pronóstico y expresión clínica. Seguidamente se ahondará en cada una de ellas.

1.1. Amnesia retrógrada

La amnesia retrógrada es, quizá, el problema de memoria más conocido. Se describe como una dificultad específica para evocar sucesos del pasado, pero manteniéndose inalterada la capacidad de crear nuevos recuerdos.

Afecta sobre todo a la información episódica, o lo que es lo mismo, a los hechos vividos (mientras se mantiene la semántica, la procedimental, etc.). Suele ser una de las múltiples consecuencias derivadas de los traumatismos cerebrales, o de enfermedades demenciales que afectan a amplias regiones del sistema nervioso.

1.2. Amnesia anterógrada

La amnesia anterógrada es un compromiso de la memoria que se caracteriza por la dificultad o imposibilidad de generar nuevos recuerdos a partir de un momento concreto. Así pues, lo que se altera es la consolidación, o el proceso que transfiere información del almacén a corto plazo hasta el almacén a largo plazo (dónde queda fijada durante más tiempo). El recuerdo del pasado se mantiene intacto.

Las lesiones cerebrales en las estructuras hipocampales se han asociado consistentemente a este tipo de problemas, así como el abuso de drogas o de fármacos (alcohol, benzodiacepinas, etc.).

1.3. Amnesia global transitoria

Se trata de episodios agudos en los que quien padece este problema expresa la dificultad de recordar sucesos más allá de los últimos que acaecieron en su vida; aunque se mantiene la percepción, la atención y el resto de procesos cognitivos a su nivel basal de funcionamiento.

El acceso a los recuerdos más distantes suele estar también afectado; pero no así el nombre, la identidad, la procedencia u otra información básica y consolidada en estratos profundos de la autodefinición (al igual que la habilidad para llevar a cabo acciones sobre las que disponía de dominio).

La persona puede mostrarse emocionalmente afectada, pues es consciente del déficit que le atenaza. Es particularmente sugerente de este problema la perseveración en los actos y las preguntas que se formulan a las personas que se encuentran alrededor, pues la respuesta se olvida casi inmediatamente. El episodio suele resolverse en pocas horas (menos de 24), y la causa subyacente sigue siendo en gran parte desconocida.

1.4. Amnesia lacunar

La amnesia lacunar describe la imposibilidad de acceder a la información sobre sucesos o períodos específicos, con unas coordenadas temporales muy concretas. La persona podría recordar todo aquello que sucedió tanto antes como después de los hechos, pero nunca lo que ocurrió durante los mismos. Se relaciona con la laxitud puntual del nivel de atención o con estados alterados de conciencia (como el coma), pero también es común en accidentes cerebrovasculares y traumatismos.

1.5. Amnesia postraumática

La amnesia postraumática tiene una etiología evidente: un golpe en la cabeza. Aunque se puede manifestar de formas diversas, y tener una presentación clínica similar a la que se ha descrito en las anterógradas/retrógradas, tiene la particularidad de ser un indicador fiable de la gravedad del traumatismo sufrido. En casos leves puede prolongarse durante apenas unos minutos, mientras que en los severos (más de un día) puede llegar a ser permanente.

1.6. Amnesia funcional

La amnesia funcional describe toda alteración de la memoria para la que no puede filiarse causa orgánica después de llevar a cabo todo tipo de exploraciones, entre las que destacan las pruebas de neuroimagen. En cambio, una valoración minuciosa de las circunstancias en las que se desarrolla sí permite asociarla con acontecimientos de alta carga emocional, que se erigirían como su causa más probable. Uno de los casos más comunes es el del estrés de tipo postraumático, aunque también se puede observar en los trastornos disociativos (desde la fuga hasta la identidad disociativa).

1.7. Amnesia infantil

La amnesia infantil es aquella cuya presencia es natural durante la infancia, como resultado de un desarrollo neurológico incompleto. En el fenómeno se encuentra implicada la deficiente maduración del hipocampo, la cual impide una formación de recuerdos declarativos.

A pesar de esta circunstancia, el desarrollo temprano de la amígdala sí facilita la articulación de una impronta emocional para estos hechos, pese a que durante la adultez no se puedan describir usando palabras exactas. Es por este motivo que, a pesar de que no se pueda recordar lo sucedido durante los primeros años, sí puede afectarnos a nivel emocional.

2. Anomalías del recuerdo

Las anomalías del recuerdo son habituales en la población general, aunque algunas de ellas se manifiestan preferentemente bajo el influjo del consumo de ciertas sustancias o de una patología del sistema nervioso central. En las líneas sucesivas exploraremos cuáles son y a qué pueden deberse.

2.1. Recuerdo personal incompleto

Este fenómeno se presenta en el momento en que coincidimos con una persona con la que ya lo hicimos en el pasado, y a pesar de que somos conscientes de tal matiz, no podemos identificar de qué la conocemos (o de dónde). En este caso se produce un recuerdo, aunque atenuado e incompleto, puesto que una parte de la información no está disponible. Se trata de una experiencia común que se asocia a la ausencia de claves contextuales que faciliten el proceso, esto es, al hecho de encontrarnos a la persona en un espacio desacostumbrado (diferente a aquel en el que habitualmente solemos ubicarla).

2.2. Sensación de conocer

Se trata de una sensación (roza la certeza) de que disponemos de conocimientos sobre un suceso concreto, o sobre un término, aunque finalmente fallamos al tratar de demostrarlos. Sucede especialmente con palabras o con conceptos, que pese a que resultan familiares cuando los leemos o escuchamos sobre ellos, no podemos evocar su significado exacto. Se produce con ello un reconocimiento impreciso, motivado por el parentesco morfológico de dos términos: uno realmente conocido y otro que se cree conocer.

2.3. Punta de la lengua

El fenómeno de la punta de la lengua (también conocido como Top of Tongue o simplemente TOT) describe la incomodísima sensación que surge al vernos incapaces de pronunciar una palabra concreta, pese a conocerla y desear usarla en el contexto de alguna conversación. Este fenómeno es más frecuente en términos de uso raro, pese a que también ocurre en los más cotidianos, y tiende a exacerbarse bajo condiciones de fatiga o estrés. Puede ser más común, también, a medida que transcurren los años.

A menudo la persona llega a recordar algunas de las propiedades de la palabra que pretende usar, como el inicio o el final, y trata de llevar a cabo una subvocalización con el propósito de "dar con ella". Paradójicamente, este esfuerzo a menudo inhibe la irrupción de tan anhelado vocablo, pues se trata de una realidad que con mucha frecuencia se desvela únicamente al dejar de pensar en ella.

2.4. Laguna temporal

Las lagunas temporales son momentos de la vida en los que, por una relevante ausencia de atención, no hemos sido capaces de elaborar un recuerdo evocable de lo acontecido. Puede suceder mientras se está desempeñando una actividad automatizada por el hábito (conducir, cocinar, etc.), de modo tal que su desarrollo se llevaría a cabo mientras estamos pensando en otras cosas, y no llegamos a formar recuerdos sobre qué ocurrió "mientras tanto". Se trata de una especie de ensimismamiento o incluso de distraibilidad, en la que se pierde la conciencia del tiempo.

2.5. Verificación de tareas

Algunas tareas se llevan a cabo de una forma tan rutinaria que, pese a que se haya prestado atención mientras se hacían, puede ser difícil discriminar si realmente se llevaron a cabo o no. Esto es así porque su repetición ejerce un efecto de interferencia, y la persona manifiesta dificultad para identificar si el recuerdo que se encuentra en su "cabeza" corresponde a esta última ocasión o si en realidad es la huella de un día precedente. El "problema" conduce a la comprobación constante de la acción (cerrar una puerta, apagar los fogones, etc.).

2.6. Pseudomemoria

La pseudomemoria es una categoría genérica en la que se incluyen todos aquellos procesos en los que se evoca un recuerdo falso o del todo inexacto. El más frecuente de ellos es la confabulación, que consiste en la "fabricación" de falsos recuerdos para rellenar los espacios vacíos de quienes (por causas variadas) no pueden evocar la totalidad de algún episodio vivido. El propósito aquí es, por tanto, dotar de significado a una experiencia que carece de él por su incompletud, como un rompecabezas al que le faltan piezas clave para resolverlo.

Otro ejemplo es la pseudología fantástica. En este caso se crean falsos recuerdos de forma deliberada, pero que no pueden explicarse por huecos mnésicos, sino que por una necesidad afectiva no resuelta. Se buscaría generar unos "sucesos" coherentes con el deseo de sentirse de uno u otro modo, que tenderían a acentuar su intensidad en el caso de que el interlocutor mostrara interés por ellos (hasta devenir actos del todo imposibles y realmente fantasiosos).

Por último, muchos autores incluyen en esta categoría los recuerdos delirantes, a través de los cuales la persona forma reminiscencias de un pasado que nunca tuvo lugar. No obstante, tal construcción tiene sentido porque enlaza la experiencia del presente (distorsionada por el delirio) con la pasada, trazando así una línea temporal congruente con el contenido de los pensamientos y percepciones actuales.

3. Anomalías del reconocimiento

Las anomalías del reconocimiento son errores en la forma en que se procesa un recuerdo o un estímulo ubicado en el presente, y que se podrían resumir como falsos reconocimientos positivos (sensación de que se "recuerda" un hecho que se está viviendo por primera vez) o falsos reconocimientos negativos (percepción de que algo vivido con anterioridad surge ante nuestros ojos como totalmente nuevo).

3.1. Dejà vu

El dejà vu es una sensación conocidísima, ya que prácticamente todos hemos podido vivirla en alguna ocasión. Se trata de la percepción de que una situación realmente novedosa está bruñida de una gran familiaridad, como si no fuera la primera vez que se transita por ella. En un lenguaje coloquial, tiende a expresarse como "esto me suena" o "yo he estado aquí". Con los años se han postulado numerosas hipótesis para explicarlo, desde espirituales a propiamente científicas, aunque el motivo por el que ocurre no está claro todavía.

En los últimos tiempos se ha destacado su concurrencia junto a trastornos psiquiátricos, fundamentalmente la despersonalización, así como en el contexto de epilepsias o lesiones de la corteza temporal. En el supuesto de las personas sin patología, reviste mucha mayor brevedad y una menor intensidad.

Por último, son numerosas las personas que creen en la posibilidad de que la experiencia de dejà vu les permitiría predecir hechos particulares que pudieran tener lugar mientras se despliega, una creencia distorsionada que se ha acuñado bajo el epígrafe de "pseudopresentimiento".

3.2. Jamais vu

El jamais vu es el espejo del dejà vu, de forma que podrían entenderse como opuestos. En el caso que nos ocupa, la persona se enfrenta a una situación que ya había vivido al menos en una ocasión, pero no percibe familiaridad en absoluto. Así, pese a que es consciente de una experiencia previa idéntica o muy similar, valora el hecho como si fuera completamente novedoso. Es menos común que el dejà vu, y puede ocurrirle a personas que son sensibles a ligeras modificaciones espaciales que tienen lugar en entornos conocidos (diluyéndose tan rápido como tarda en identificarse el cambio).

3.3. Criptomnesia

La criptomnesia consiste en la firme creencia de que un recuerdo no es tal, sino que se trata de una producción original. De esta forma, se corre el riesgo de adoptar como propias ideas o reflexiones de otras personas, puesto que su acceso a la memoria carece de familiaridad y/o de reconocimiento. Es común en ámbitos científicos y artísticos, y ha motivado a lo largo de los años innumerables pleitos por plagio o por uso indebido de la propiedad intelectual.