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¿Qué hacer para prevenir los mareos por ansiedad?


Los mareos están entre los síntomas habituales de los problemas vinculados a la ansiedad. Si bien es cierto que son muchas las personas que suelen sentirse ansiosas y que no se marean al sufrir esta forma de malestar, en las consultas de psicoterapia no es raro encontrarse con pacientes para los que una cosa va ligada a la otra en muchos casos.

En este artículo veremos una serie de pautas y hábitos a aplicar al día a día para prevenir los mareos generados por la ansiedad excesiva.

¿Por qué aparecen los mareos por ansiedad?

El mecanismo exacto por el que la ansiedad da lugar a los mareos no se conoce al detalle; existen hipótesis para entender la relación entre ambos fenómenos, pero hay que tener en cuenta que en los dos intervienen una gran cantidad de procesos psicológicos y fisiológicos, además de diferencias individuales.

Por un lado, se sabe que la ansiedad va de la mano de variaciones relativamente rápidas en la presión sanguínea (lo cual es lógico, porque es una emoción que nos orienta a adaptarnos rápidamente a posibles peligros o ventanas de oportunidad que no debemos dejar pasar, reaccionando cuento antes); estos cambios pueden llegar a afectar a los órganos responsables del sentido del equilibrio, ubicados en el vestíbulo del oído, y también en las partes del cerebro que trabajan en coordinación con los primeros.

Por el otro, los cambios repentinos en la demanda energética del sistema nervioso en situaciones de estrés o ansiedad pueden llevar a que se produzca un desfase entre los recursos que el cuerpo manda al encéfalo y aquellos que este necesita para funcionar.

Además, se sabe que el exceso de estrés hace que nuestras neuronas pierdan capacidad de adaptarse a las exigencias del entorno modificando sus patrones de interconexión con el resto de células nerviosas, tanto en el encéfalo como en la zona del vestíbulo; esto también puede llevar a una descompensación en momentos de ansiedad, que dé lugar a los mareos.

Como hemos visto, la cadena de eventos que lleva a la ansiedad a producir el síntoma del mareo no está muy clara, pero eso no significa que no se pueda hacer nada para tratar este problema cuando llega a dañar significativamente la calidad de vida de las personas, o incluso aplicar medidas para prevenir su aparición.

¿Cómo prevenir estos problemas?

Mucha gente se siente asustada cada vez que la ansiedad se junta con los mareos; sin embargo, hay que tener en cuenta que este fenómeno no constituye un peligro significativo para la salud. En cualquier caso, se puede tomar medidas para impedir que desgaste tu calidad de vida.

Este es un resumen de varias claves psicológicas que puedes aplicar a tu vida para prevenir los mareos por ansiedad. Sin embargo, no olvides que la medida más eficaz de todas es acudir a terapia, dado que de esta manera tendrás atención personalizada y adaptada a tu caso.

1. Come bien

La aparición de mareos queda facilitada por la falta de nutrientes disponibles en sangre. Para hacer que disminuyan las probabilidades de sufrir esta forma de malestar, empieza por comer bien.

Eso no significa simplemente no pasar hambre, sino que incorpores a tu dieta alimentos en los que tengas todas las vitaminas, macronutrientes y minerales necesarios.

2. Acostúmbrate a tolerar la ansiedad

Un cierto nivel de estrés o ansiedad es normal, y en muchos casos, incluso resulta beneficioso. Recuerda que el problema es el exceso de ansiedad y los síntomas intensos que aparecen cuando se acumula y no se gestiona bien, no la ansiedad en sí misma, que nos ayuda a adaptarnos a los retos del día a día y facilita que aprendamos.

Por eso, cuando empieces a notar ansioso o ansiosa, no intentes bloquear esa emoción; eso tan solo le dará más fuerza y hará que crezca, porque le estarás prestando demasiada atención. Limítate a aceptar y tolerar su presencia, y eso dejará abierta la puerta a que tu atención pueda dirigirse hacia otras sensaciones más satisfactorias o estimulantes.

3. Aprende técnicas de relajación

Existe una importante variedad de técnicas de relajación sencillas de aprender; algunas de ellas están pensadas para momentos puntuales y duran unos pocos minutos, y otras duran un poco más (alrededor de 20 o 25 minutos) y pueden ser incorporadas a tu horario para ayudarte a regular la ansiedad periódicamente. Los ejercicios de Mindfulness, por ejemplo, son muy útiles en este sentido, así como la relajación muscular progresiva de Jacobson (esta última forma parte de las largas).

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Fernando Azor

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Mi nombre es Fernando Azor, y llevo más de 20 años atendiendo pacientes ante todo tipo de problemas emocionales, comportamentales y cognitivos. Además, mi trabajo se fundamenta en la terapia cognitivo-conductual, muy eficaz ante los trastornos de ansiedad y los problemas vinculados al estrés. En la actualidad atiendo tanto de manera presencial en Madrid y Tres Cantos, como de manera online a través de sesiones de videollamada. En esta página están disponibles mis datos de contacto.

Referencias bibliográficas:

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  • Saman, Y.; Bamiou, D.E.; Gleeson, M.; Dutia, M.B. (2012). Interactions between Stress and Vestibular Compensation – A Review. Frontiers in Neurology, 3: 116.