Definición de ruptura

Ruptura es un concepto que procede del vocablo latino ruptūra. Se trata del acto y de la consecuencia de romperse o de romper. Por ejemplo: “La ruptura del glaciar Perito Moreno maravilló, una vez más, a los turistas que se acercaron al lugar para ver el espectáculo natural”, “La crecida del río provocó la ruptura del puente, dejando aislada a la ciudad”, “No voy a hacer referencia a la ruptura ya que no me gusta hablar sobre mi vida privada”.

Las rupturas pueden afectar a elementos materiales. La ruptura de una cañería de agua, por citar una posibilidad, implica que un caño se rompe y que el agua que transportaba comience a brotar. La ruptura de una silla, por su parte, supone que ésta ya no podrá utilizarse.

La ruptura también puede darse en el marco de relaciones diplomáticas o institucionales: “El país europeo anunció la ruptura de relaciones con la nación asiática luego de las duras palabras de su canciller”, “El Partido Socialista analiza la posible ruptura de su alianza con el Partido Demócrata Progresista”, “El presidente de la empresa española descartó la ruptura de la sociedad con la firma italiana e incluso informó que desarrollarán nuevos proyectos en conjunto”.

El uso más frecuente de la noción, de todas maneras, está vinculado a los relaciones. Cuando dos personas que mantenían una relación sentimental se separan, se habla de ruptura: “Los periodistas aseguran que la ruptura se produjo por las frecuentes infidelidades del cantante”, “Después de la ruptura, estuve deprimida tres meses”, “El futbolista negó los rumores de ruptura”.

Las relaciones de pareja son uno de los temas más importantes de la vida del ser humano, especialmente cuando se encuentra en sociedad, a causa de las presiones que el sistema ejerce sobre nosotros para que encontremos a nuestra media naranja y compartamos la vida con ella. Pero esto no es fácil, y muchas veces nos juntarnos con la persona equivocada, o bien nos apresuramos a construir una relación, y esto nos lleva a una inevitable ruptura.

Así como nadie nos enseña a vivir en pareja, tampoco nos preparan para superar una ruptura. Dependiendo del grado de cercanía que haya existido entre dos personas, y del tiempo que hayan pasado juntas, dejar de convivir o de frecuentarse de un día para el otro no es nada fácil; de hecho, para algunos puede acarrear graves consecuencias de salud, tanto física como mental.

Uno de los primeros errores que solemos cometer es echarnos toda la culpa de la ruptura. ¿Por qué es un error? Porque las relaciones de pareja se construyen y mantienen entre dos individuos, y cada uno aporta su porcentaje de vivencias positivas y negativas, colabora en los momentos constructivos y en la erosión del vínculo. Esto no significa que siempre deba dividirse la responsabilidad de una separación al 50 por ciento, ya que hay casos en los cuales una de las dos partes comete un error imperdonable por la otra, sino que es necesario observar el cuadro a una cierta distancia, para comprender que muy probablemente ambos han contribuido con la ruptura.

Por otro lado, cuando una persona acaba vivir una separación suelen aparecer ciertos individuos carroñeros que intentan sacar provecho de su situación, y es bueno estar atentos para no caer en sus garras. Lo que buscan, por lo general, es una relación pasajera, principalmente enfocada en el sexo, aunque también existen aquellos que pretenden obtener beneficios económicos o de otro tipo.

Algunas veces, incluso quienes desean ayudarnos nos dificultan aún más las cosas, ya sea hablándonos mal de nuestra antigua pareja, o bien empujándonos a comenzar una nueva relación para olvidarla lo antes posible. Por ello no debemos intentar complacerlos a todos; nuestro objetivo más importante debe ser reencontranos con nosotros mismos y entender que no dependemos de nadie para vivir y ser felices.

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