Definición de retoño

Retoño es el nombre que recibe un nuevo tallo o vástago de una planta. Se trata, por lo tanto, de un brote o de un pimpollo. Por ejemplo: “¿Has visto los retoños en el jardín?”, “El viento arrancó los retoños del cantero”, “No pensé que esta planta pudiera dar un nuevo retoño en esta época del año”.

En un lenguaje coloquial, podría decirse que los retoños son los “hijos” de las plantas. En muchos casos, se recomienda separar los retoños de la planta madre ya que, de lo contrario, se produce una competencia por los recursos que puede afectar la supervivencia. Por eso los expertos sugieren trasladar los retoños a otro lado para que puedan crecer sin afectar a la planta ya madura.

La noción de retoño también se emplea para nombrar al resultado del segundo corte del prado natural. Se trata de un conjunto de plantas acuosas, muy insípidas, de consistencia poco firme, con demasiadas hojas que la recubren y de un secado muy difícil; además, dado que no están tan cerca de su madurez como las que constituyen el heno, su nivel nutritivo es menor.

El heno, por su parte, es una leguminosa seca o una gramínea que se corta y se usa para alimentar a los animales de granja; puede contener flores de pasto en su mezcla, aunque lo normal es que incluya Lolium perenne y Lolium multiflorum, además de tréboles (como el blanco, el subterráneo y el rojo), hierbas varias, cebada, trigo y avena. La alfalfa es un tipo de heno muy valorado en muchas partes del mundo para la alimentación del ganado equino y bovino.

Lo normal es que las plantas que componen el retoño, cuando se entiende como el segundo corte de un prado natural, sean vivaces. Las plantas vivaces tienen una duración que supera los dos años de vida, y también se conocen con el nombre de perennes. Se trata de plantas herbáceas, no leñosas, con tallos y hojas que se secan cuando llega el invierno; sus raíces, en cambio, permanecen intactas debajo de la tierra, y vuelven a brotar la siguiente primavera. Las plantas vivaces son muy populares y se consiguen en una amplia variedad.

Otra acepción de retoño es el resultado de los últimos cortes de un prado artificial. En este caso, el retoño no puede sostener adecuadamente a los solípedos (aquellos animales mamíferos que cuentan con un solo dedo en cada pata), especialmente cuando se les exige un trabajo constante y duro; por esta razón, se reserva para los rumiantes, que lo consumen en lugar de otros forrajes y así aumenta la formación de cebo y la secreción de leche.

El retoño también puede ser tanto el tercero como el cuarto corte. Si el prado es bueno y precoz, entonces el segundo corte es muy parecido al primero, aunque siempre ofrece una mayor flexibilidad que el heno, es más verde y flojo, y suele estar formado por plantas cuyas raíces no sufren la sequía con facilidad. Además, es común que no tenga flores ni espigas y que presente un grado de madurez menor.

En sentido simbólico, se llama retoño al descendiente de un individuo, sobre todo cuando se trata de un niño pequeño: “Hoy no puedo salir, tengo que quedarme en casa a cuidar a mis retoños”, “Me emociona ver que mi retoño es tan parecido a su abuelo”, “Tu retoño es amoroso y muy simpático”.

Un padre que tiene un hijo de 4 años y una hija de 7 años, de esta manera, puede referirse a ellos como sus “retoños”.

Cabe destacar que una canción del músico argentino Luis Alberto Spinetta lleva el título de “Retoño”. El escritor peruano Julián Huanay, por otro lado, publicó un libro al que bautizó “El retoño”.

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