Definición de refrigerio

Refrigerio es un concepto que tiene su origen en el vocablo latino refrigerium. Puede tratarse de la satisfacción que se obtiene con algo fresco o de un paliativo ante un cierto problema.

El uso más habitual del término, de todos modos, se vincula a un alimento o bebida que se ingiere para recuperar energías. Se trata de algo ligero, que no brinda una gran sensación de saciedad sino que contribuye a satisfacer momentáneamente el apetito.

Por ejemplo: “No voy a comer demasiado, hace un rato tomé un refrigerio con los chicos”, “Tenemos que definir qué refrigerios serviremos en la fiesta”, “Los vecinos pronto comenzaron a acercar refrigerios a los rescatistas, que no detuvieron su trabajo en ningún momento”.

Los refrigerios, también conocidos como aperitivos en ciertos contextos, suelen consumirse antes del almuerzo o de la cena. Puede tratarse de embutidos, quesos, buñuelos, croquetas o diversos tipos de canapés. En algunas naciones, los aperitivos constituyen una costumbre muy arraigada, como es el caso de España con sus tapas.

En Argentina, la picada es el refrigerio o aperitivo más popular. Preparada de múltiples formas, en general consiste de fiambres, embutidos, quesos, aceitunas, snacks y pan. En algunos casos, la picada incluye tal variedad de alimentos que se convierte en la comida principal.

Cabe destacar que también se conoce como refrigerio a las bebidas y alimentos que se les entregan a los trabajadores o a los estudiantes en el medio de una jornada laboral o educativa. La idea es que puedan reponer fuerzas y luego continuar con el trabajo o el estudio.

Para una persona que intenta cuidar su peso, puede ser muy desafiante determinar qué refrigerio le conviene consumir. Cabe mencionar que a pesar de lo que mucha gente piensa, esta comida es muy importante ya que evita el exceso de apetito propio de quien come pocas veces al día.

Un primer paso para que el refrigerio no se convierta en una figura negativa para la alimentación es no tener en el hogar productos tales como patatas fritas, que generan una adicción casi imposible de romper pero que no aportan la energía y los nutrientes que necesita una persona en medio de una sesión de ejercicio, una jornada de trabajo o en una época en la que necesita bajar de peso.

Para saber qué comprar existe la información nutricional en las etiquetas de los alimentos, por lo cual debemos acostumbrarnos a leerla y también contar con las herramientas para comprenderla. Además, es importante respetar la cantidad indicada; para ello, se recomienda nunca comer directamente del paquete, sino servirse la porción adecuada en un recipiente y guardar la bolsa antes de comenzar a ingerir el refrigerio.

Por ejemplo, las nueces son saludables siempre que se ingieran en cantidades medidas; dado que resultan tan irresistibles para muchas personas, si se comen directamente de una bolsa, es probable que el grado de calorías se dispare sin límite. Por otro lado, cuando en la etiqueta de un refrigerio el ingrediente que aparece al comienzo de la lista es el azúcar, es mejor no comprarlo.

Además del azúcar, es importante controlar los niveles de grasas, pero buscar la riqueza en agua y fibra. Siempre es preferible un refrigerio compuesto por frutas, granos integrales y verduras que uno industrial. Aunque parezca evidente, una manzana es mejor que un refresco con sabor a manzana. Para que la satisfacción dure más tiempo es bueno combinar carbohidratos con proteínas, como cuando se come hummus con zanahorias o crema de maní untada en una galleta de trigo integral.

Algunos de los refrigerios considerados más saludables son los siguientes: plátanos, manzanas, pasas de uva, zanahorias, arvejas, nueces, cereales de granos integrales en los cuales no se vea el azúcar entre los primeros ingredientes, pan tostado con jalea, hummus y las semillas de calabaza que se venden con su cáscara.

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