Definición de raudo

La etimología de raudo nos lleva al vocablo latino rapĭdus. El término se utiliza para calificar a aquello que resulta rápido, repentino o brusco.

Por ejemplo: “Al escuchar un alarido, el policía se acercó raudo al lugar, donde encontró a la mujer tirada en el suelo”, “El ladrón salió raudo de la vivienda y no fue atrapado”, “El presidente expresó raudo su solidaridad con el dirigente opositor”.

Lo raudo, en definitiva, se desarrolla a gran velocidad. También puede tratarse de una acción que se lleva a cabo en un plazo menor al habitual.

Retomando el primero de los ejemplos mencionados, el agente que se dirigió “raudo” a la zona donde oyó un grito se desplazó sin perder tiempo. Un delincuente que se escapa “raudo”, en tanto, huye a toda prisa, mientras que el mandatario que expresa “raudo” su solidaridad no se demora al hacer público su sentimiento.

El accionar raudo suele estar forzado por las circunstancias. Supongamos que un hombre que está en su casa advierte que se desató un incendio en uno de los ambientes. El sujeto, al notar las llamas y no contar con los medios para apagarlas, opta por salir raudo de su hogar para ponerse a salvo.

Tomemos el caso de un país en el cual su moneda se devalúa un 25% en apenas dos días. Esta devaluación causa un raudo descenso del poder adquisitivo de la población, ya que el dinero de pronto pierde parte de su valor y los salarios sirven para comprar menos bienes que antes.

Es muy importante señalar y resaltar que el término raudo es un adjetivo y no un adverbio. Lamentablemente, en el habla cotidiana tendemos a confundir ambos tipos de palabras, en gran parte porque las áreas ajenas a la lengua no nos exigen un gran nivel de atención a sus fundamentos, sino que nos perdonan la mayoría de los errores siempre que «nos hagamos entender».

Para explicar esta particularidad en mayor profundidad podemos recurrir a uno de sus sinónimos más comunes: rápido. No es lo mismo decir «El coche avanzó rápido» que «El coche es muy rápido». En la primera oración, rápido actúa como un adverbio, mientras que en la segunda su función es adjetiva. Si bien el diccionario de la Real Academia Española reconoce el uso de este término como sinónimo de rápidamente, este último nos ofrece una mayor claridad y se prefiere en textos académicos.

Recordemos que el adverbio modifica el verbo, nos brinda datos para entender mejor las condiciones en las que se lleva a cabo. En este caso nos encontramos ante un adverbio de modo, porque nos explica «cómo se ejecuta la acción». Volviendo a la palabra raudo, la Real Academia no lo reconoce como sinónimo de raudamente, por lo cual debemos estar muy atentos a la hora de construir nuestras oraciones para asegurarnos de estar expresando la idea correcta.

En los tres primeros ejemplos que se exponen en este artículo, el uso del término es intencionalmente ambiguo para reflejar su aparición en los medios de comunicación y el lenguaje popular. Vayamos caso por caso para entender la verdadera función que lleva a cabo el adjetivo raudo en cada uno de ellos. Cuando decimos «el policía se acercó raudo», en realidad hacemos referencia a la velocidad con la que se acercó, es decir, al modo en el cual realizó la acción; por lo tanto, su uso es incorrecto, ya que deberíamos optar por la palabra raudamente.

Lo mismo se puede decir del ladrón y del presidente, que por diferentes razones imprimieron una velocidad elevada en sus acciones. En pocas palabras, los tres ejemplos son incorrectos desde un punto de vista académico, aunque aceptables en el habla popular.

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