Definición de polifuncional

Polifuncional no es un término aceptado por la Real Academia Española (RAE). Su uso, sin embargo, es muy frecuente en nuestra lengua para hacer referencia a aquel o aquello que puede cumplir con varias funciones.

Este adjetivo, por lo tanto, se utiliza para denominar a la persona versátil, capaz de desarrollar diferentes tareas o actividades de manera eficaz. Si un periodista deportivo afirma que un futbolista es polifuncional, estará diciendo que el deportista en cuestión puede ocupar diversas posiciones en el campo de juego y así desarrollar distintas funciones. Un jugador que puede desempeñarse en cualquier posición en la mitad de la cancha y además jugar de delantero, será calificado como polifuncional.

De manera similar, es posible calificar como polifuncional al funcionario público que se ha desempeñado en diversas áreas de la Administración. Si una misma persona trabajó en los sectores de Economía, Salud, Turismo y Medio Ambiente, se podría decir que se trata de un funcionario polifuncional.

El adjetivo también se aplica a dispositivos u objetos. Un mueble que, según su disposición, puede emplearse como sofá, cama o mesa, es un producto polifuncional. Lo mismo puede afirmarse respecto a la herramienta que cuenta con destornillador en una punta, martillo en la otra y una regla sobre su superficie para realizar mediciones.

Referido a objetos, el término polifuncional suele usarse como sinónimo de multifuncional o multifunción: “Es un electrodoméstico multifunción: corta, tritura y pica los alimentos”, “El edificio dispone de una sala multifuncional en la que se pueden organizar seminarios, ofrecer banquetes o desarrollar jornadas de capacitación”.

El trabajador polifuncional

En la mayoría de los rubros tradicionales, lo normal hasta hace unos años era la división del trabajo regida por el denominado manual de funciones, una especie de enciclopedia que segmenta la producción e impide que una persona intervenga en las tareas de sus compañeros. Esto tiene sus ventajas, como ser el fomento de la especialización y el espacio para el crecimiento con un claro enfoque en las propias funciones, pero también acarrea un inevitable desequilibrio en la actividad general.

Si un trabajador tiene prohibido cruzar las fronteras de su puesto para darle una mano a otro, es probable que pase temporadas de poca actividad viendo cómo su compañero lucha contra el reloj para acabar sus tareas a tiempo, y viceversa. Claro que las empresas que se apoyan en este paradigma pueden intentar llenar los huecos con cursos de capacitación, por ejemplo, pero eso no soluciona el problema del empleado sobreexigido, el cual puede ver su desempeño afectado ante el mayor desgaste.

El modelo polifuncional trae consigo una serie de ventajas que vuelven la organización de una compañía mucho más compatible con los tiempos que corren, en los que la satisfacción del cliente comienza por la de los trabajadores y las fechas de entrega son muy apretadas, dado que la competencia es más feroz que nunca.

Cuando se habla de cliente, se debe distinguir entre el externo (la empresa o el comprador particular que se sirve de los productos y servicios de un tercero) y el interno (todo empleado que requiera de la colaboración de otro dentro de una compañía). Para garantizar la satisfacción del primero, es primordial atender las necesidades del segundo, y un sistema polifuncional es la base para que nadie se sienta desamparado en las fases más caóticas de la producción.

Si bien esta forma de organizar el trabajo puede parecer moderna para muchos sectores, la industria del videojuego comenzó apoyándose en el modelo polifuncional: sus fundadores fueron jóvenes apasionados que creaban mundos virtuales, personajes y música en sus dormitorios o garajes. A pesar de su evolución, la figura polifuncional continúa siendo normal en las empresas de este rubro.

Definición siguiente →