Definición de pisapapel

Pisapapel es un término que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE) y cuyo uso es incorrecto. La razón es simple: dicha forma singular (pisapapel) no existe, sino que siempre se emplea como pisapapeles.

Esto se debe a que la noción se desarrolla con un verbo más un sustantivo en plural. “El pisapapel” o “un pisapapel”, por lo tanto, son expresiones inválidas que deben reemplazarse por “el pisapapeles” o “un pisapapeles”. En plural, por supuesto, se mantiene sin cambios (“los pisapapeles”, “unos pisapapeles”).

Pero, más allá de estas cuestiones, ¿qué es un pisapapeles? Se trata de un elemento que se emplea para evitar que los papeles se muevan. Un pisapapeles es un objeto con un cierto peso que, al colocarlo sobre las hojas, hace que éstas no puedan desplazarse, volarse, caerse, etc.

El auge de los pisapapeles se inicia con la Revolución industrial que se puso en marcha en la segunda mitad del siglo XVIII. En esa época empezaron a multiplicarse los documentos en las empresas y en las oficinas, a partir de la proliferación de la correspondencia, las notificaciones, las facturas y los remitos, entre otros muchos que se elaboraban en hojas de papel. Para inmovilizar estos documentos sobre escritorios y mesas, se comenzó a recurrir a utensilios pesados capaces de paralizarlos pese al viento o las ráfagas de aire, y así nació el pisapapeles.

En un primer momento los pisapapeles eran simplemente funcionales: podía tratarse de una roca, por ejemplo. Con el tiempo, el diseño y la estética pasaron a ser cuestiones importantes y así los pisapapeles se convirtieron en adornos y hasta en pequeñas obras de arte que hoy valoran los coleccionistas.

Precisamente, el coleccionismo y los pisapapeles van de la mano a un nivel difícil de imaginar, con una gran cantidad de círculos y asociaciones que persiguen estos artículos ferozmente, dispuestos a pagar grandes sumas de dinero por ellos. El fanatismo por los pisapapeles antiguos tiene lugar en varias partes del mundo y se divide en diferentes grupos según sus intereses más puntuales.

Entre los diversos tipos de pisapapeles que pueden preferir los coleccionistas, los siguientes dos son los más comunes:

* las composiciones cromáticas con más de una disposición posible que se consiguen con los pisapapeles esféricos con bolas muy pequeñas;

* los que se fabricaron en cristal de diferentes colores para representar plantas, flores o animales, grupo en el que se encuentran algunos exponentes que destacan por su nivel de detalle y elegancia.

El coleccionismo de pisapapeles es todavía más complejo, ya que reconoce varios períodos históricos en los cuales los diseños siguieron ciertas tendencias en cuanto a las formas y los materiales, entre otros aspectos. Los tres períodos más importantes son los siguientes:

* clásico: se extendió entre la década de 1840 y la de 1880, en especial en Estados Unidos, Reino Unido y Francia;

* folklórico y publicitario: siguió al clásico y terminó en la época de la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces, las fábricas de cristal más importantes atravesaron una decadencia considerable, fenómeno que se complementó con el surgimiento de explotaciones más reducidas;

* contemporáneo: surgió después de la Segunda Guerra Mundial y se asocia con el denominado pisapapeles de estudio. El nombre hace referencia a que su elaboración tiene lugar en un estudio, donde los creadores intentan reproducir las técnicas del período clásico.

En la actualidad, los pisapapeles siguen estando presentes en algunas oficinas, a pesar de que la informática haya acabado con gran parte de los documentos en papel. Dadas las necesidades de hoy en día, existen pisapapeles con cavidades para el teléfono móvil y un bolígrafo, por ejemplo, entre otros diseños creativos que los vuelven mucho más funcionales que un simple objeto pesado.

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