Definición de persistencia

Para poder conocer a fondo el significado del término persistencia que ahora nos ocupa, lo primero que hay que hacer es proceder a determinar su origen etimológico. En este sentido, podemos decir que emana aquel del latín, y más exactamente del verbo persistere, que puede traducirse como “mantenerse firme y quieto”.

Persistencia es la acción y efecto de persistir (mantenerse constante en algo, durar por largo tiempo). Por ejemplo: “Si quieres tener éxito en esta profesión, debes tener persistencia”, “Su persistencia le permitió ingresar al mundo de la televisión y hoy es una estrella”, “Admiro tu persistencia y tu capacidad para no bajar los brazos”.

La persistencia es muy importante para alcanzar un objetivo.

La importancia de la persistencia

La persistencia está considerada como un valor muy importante para alcanzar un objetivo o llegar a una meta. Los expertos en coaching reconocen muchos valores (como la gestión del tiempo, la capacidad de planificación, el desarrollo de estrategias, la inteligencia intrapersonal, los conocimientos técnicos y profesionales, etc.), pero pocos tan relevantes como la persistencia.

Esta actitud y habilidad personal ayuda a suplir la carencia de otras habilidades. La persona persistente seguirá intentando pese a los eventuales fracasos y podrá aprender de cada uno de ellos. La persistencia también está vinculada a la superación de obstáculos, sin importar lo difícil que sean.

La persistencia es un valor útil en múltiples ámbitos.

Clasificación de acuerdo al tipo

En concreto, podemos determinar que dentro del coaching se establecen tres tipos diferentes de persistencia:

• Ciega, que es aquella clase de persistencia en la que no hay logro pues ella se convierte en el objetivo en sí.
• Planeada. Esta podemos decir que es la que si se utiliza de modo inteligente, al final permitirá lograr el objetivo o las metas que se hayan propuesto.
• Aleatoria. Como su propio nombre indica, se sustenta en el uso al azar de las herramientas que se tienen al alcance de la mano, esperando que la suerte sea la que finalmente dé la oportunidad de lograr el objetivo deseado.

Un ejemplo de persistencia

Un claro ejemplo para entender esa tipología sería el siguiente. Si tenemos una caja fuerte que queremos abrir pero no sabemos la combinación numérica que lo consigue, deberemos comenzar a probar alternativas hasta que se abra.

La persistencia ciega sería decidir una numeración concreta y estar una y otra vez marcando la misma esperando que la caja se abra. Por otro lado, la planeada consistiría en seguir una secuencia lógica de alternativas y combinaciones hasta llegar a la adecuada. Y finalmente la persistencia aleatoria supondría ir probando números al azar, sin ningún tipo de lógica o de orden, hasta dar con la acertada.

El concepto en la visión, la acústica y la informática

La persistencia de la visión, por otra parte, se refiere a la capacidad de la retina de conservar la impresión de las imágenes, lo que brinda continuidad a las películas. La persistencia retiniana hace que un objeto sea percibido aún cuando ya no esté frente a los ojos.

En un sentido similar, la persistencia acústica está asociada a la capacidad de percepción del oído, la velocidad de propagación del sonido y las distancias. Estos factores hacen que pueda producirse la persistencia acústica y se advierta un eco o reverberación.

En la informática, por último, la persistencia es la propiedad de los datos para subsistir de una manera u otra.

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