Definición de pase de pecho

De las varias acepciones de la noción de pase, en esta oportunidad nos interesan dos de ellas: las que aparecen en el ámbito del deporte y de la tauromaquia.

El término pase hay que exponer que tiene su origen etimológico en el latín. Exactamente deriva del verbo latino “passare”, que significa “dar pasos”.

Pecho hace referencia a la parte superior del cuerpo humano y es una palabra que procede del latín “pectus, pectoris”. Y se puede usar como sinónimo de “pecho” y también de “seno”.

En el plano deportivo, se llama pase a la acción que consiste en entregarle la pelota a un compañero de equipo. En el contexto de los toros, en tanto, el pase es el movimiento que realiza el torero cuando, tras llamar al animal con la muleta, lo hace pasar sin tratar de clavarle el estoque.

A partir de estas ideas, podemos definir el concepto de pase de pecho. En el básquetbol o baloncesto, el pase de pecho se realiza extendiendo los brazos desde la altura media del tronco, lanzando el balón hacia otro integrante del equipo.

El pase de pecho suele usarse en distancias cortas y medias. El jugador extiende sus brazos rápidamente, siguiendo el impulso con las muñecas y con los dedos. La pelota, en este marco, es arrojada con ambas manos.

En el handball o balonmano también se recurre al pase de pecho. El mecanismo resulta similar al utilizado en el básquetbol.

En el ámbito del fútbol es muy habitual que los jugadores opten por hacer uso del citado pase de pecho. Se suele usar con frecuencia para poder acomodar de forma correcta el balón, después de recepcionarlo, y así luego más tarde poder rematarlo a portería dentro del área.

La manera perfecta para hacerlo es inclinando levemente el cuerpo hacia atrás al tiempo que se mantienen los brazos estirados y en paralelo. De esta manera, lo que se logrará es que el balón “se duerma” y sea muy fácil su control.

Muchos jugadores que recurren y siguen recurriendo a ese citado de pecho son delanteros como Leo Messi, Dembelé, Cristiano Ronaldo…

En cuanto a la tauromaquia, el pase de pecho suele emplearse como cierre de una tanda de pases naturales. El torero, sosteniendo la muleta con una de sus manos, se ubica de espaldas al toro, que pasa por debajo del engaño.

Si el pase de pecho se realiza con precisión, el animal pasa completo y levanta su cabeza cuando termina la embestida. Tras el pase de pecho, se puede iniciar otra serie de pases naturales o se prepara la estocada.

En ocasiones, el pase de pecho se convierte en pase cambiado. Este se produce cuando el pitón izquierdo del toro es el que pasa más cerca del cuerpo del diestro.

Aunque hay toreros que llevan a cabo varios pases de pecho seguidos, lo habitual es que tras uno de ellos, el matador se aleje del animal. De esta manera, consigue no solo que ese descanse y se recupere del esfuerzo sino también que el público estalle en aplausos por la faena que acaba de realizar.

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