Definición de pañuelo

El término pañuelo es un diminutivo de paño. El concepto alude al trozo pequeño de tela que se utiliza principalmente para secarse el sudor o limpiarse la nariz.

Esta acepción refiere específicamente al llamado pañuelo de bolsillo. En este caso, el pañuelo es una pieza cuadrada que se suele llevar en el pantalón para que esté a mano en caso de necesidad.

Los pañuelos de papel, también conocidos como pañuelos descartables, permiten reemplazar a los pañuelos de bolsillo fabricados con tela. Como su nombre lo indica, el pañuelo descartable debe desecharse una vez que se ensucia; el pañuelo de tela, en cambio, se lava y se reutiliza.

La noción de pañuelo también refiere a trozos de tela de mayor tamaño que se emplean como accesorio de vestir, a modo de abrigo o para protegerse del sol. En este marco, los pañuelos pueden anudarse de distinto modo y así cumplir diversas funciones.

Un pañuelo en la cabeza, por ejemplo, cubre de los rayos solares. Un pañuelo atado en el cuello, en tanto, minimiza el impacto del viento. Por otra parte, los pañuelos pueden anudarse o disponerse con un sentido estético.

El pañuelo como accesorio de vestir para el hombre se debe colocar en un bolsillo de manera que quede a la vista de los demás. A pesar de que lo asociemos con eventos de etiqueta, es importante mencionar que se puede combinar con prendas deportivas, de gala e incluso informales, de manera que se usa en muchas ocasiones diferentes. Sin embargo, la meta de este tipo de pañuelo es siempre la misma: aportarle a quien lo usa un margen de elegancia, mejorando su imagen personal.

En una ceremonia tal como una boda es muy común y, para los expertos en ropa, muy recomendado para darle un toque de elegancia a nuestro aspecto. No olvidemos que la tradición aporta al hombre una variedad de vestimenta mucho menor que a la mujer, y entonces es necesario explotar cualquier recurso indumentario para potenciar el aspecto físico.

Un detalle que muchos hombres tienen en cuenta a la hora de escoger un pañuelo para una ocasión especial es que su diseño haga juego con el de la corbata: tanto su color como los patrones impresos sobre él pueden coincidir con los de este otro elemento para darle al atuendo un sentido de unidad. Sin embargo, en la actualidad son cada vez más los que prescinden de la corbata en favor de llevar la camisa abierta al cuello, con lo cual esta combinación no siempre es posible.

Llevemos corbata o no, el color del pañuelo no debe ser el mismo que el de la chaqueta, ya que en tal caso no se distinguiría con facilidad. Su estampado debe ser igual al de la corbata; si esto no es posible, entonces se recomienda uno liso.

El tamaño del pañuelo de vestir es una de sus propiedades más importantes: si es demasiado pequeño, puede dificultarnos doblarlo para que sobresalga del bolsillo, pero si es demasiado grande generará un abultamiento innecesario que puede provocar un desequilibrio en la chaqueta. Por lo general, se recomienda que mida 30 x 30 centímetros, ideal para jugar con los pliegues y conseguir resultados llamativos.

Es importante mencionar que los pañuelos también pueden acarrear simbolismos o tener usos rituales o artísticos. En muchas danzas, los bailarines utilizan pañuelos; agitar pañuelos, por otro lado, puede ser una señal de protesta o de emergencia.

En Argentina, las Madres de Plaza de Mayo tienen al pañuelo como emblema. Las mujeres que se reunían durante la dictadura militar para reclamar la aparición de sus hijos comenzaron a usar un pañuelo cubriendo el cabello a modo de identificación como grupo. Con el paso de los años, mientras siguieron exigiendo justicia, el uso del pañuelo quedó como símbolo.

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