Definición de oligopolio

Cuando un mercado es dominado por un pequeño número de productores oferentes (los oligopolistas), se dice que existe un oligopolio. La palabra tiene origen griego y está formada por dos conceptos: oligo (“pocos”) y polio (“vendedor”). Por eso, oligopolio significa justamente “pocos vendedores”.

Dado que hay pocos participantes en este tipo de mercado, cada oligopolista se encuentra al tanto de las acciones de los otros. Las decisiones de un empresario, de esta forma, afectan las decisiones del resto. Los oligopolistas aprovechan su posición de privilegio para generar precios más altos y menos producción. Este tipo de empresas colaboran entre sí, a fin de mantener dicho poder y evitar la competencia.

A la hora de hablar de lleno de lo que es un oligopolio es fundamental que conozcamos las principales señas de identidad o características que lo definen. Así, habría que subrayar que el mismo cuenta con dos tipos de bienes producidos: los diferenciados, que son los productos procesados, y los homogéneos, las materias primas.

De la misma forma un oligopolio se identifica por el hecho de que en su entorno la competencia no existe como tal ya que en el mismo opera un número limitado de empresas que son las que tienen el absoluto control y dominio del mismo.

La tercera seña de identidad que caracteriza a una “organización” empresarial de este tipo es el hecho de que acude con mucha frecuencia a sus propios recursos en materia de publicidad y marketing.

Y finalmente la cuarta propiedad que en ella encontramos es el uso muy habitual que se utiliza de lo que se conoce como dumping. Este en lo que consiste es directamente en bajar los precios incluso por debajo de los costes de producción, para obtener beneficios ya que, como hemos mencionado anteriormente, no existe lo que es la competencia.

No obstante, además es importante subrayar que una seña de identidad que tienen los oligopolios y que precisamente no va a su favor es el hecho de que los mismos dificultan e impiden la entrada de nuevas empresas al mismo.

Entre los sectores donde es más frecuente que se hable de oligopolios se encuentra el del petróleo o el de la energía eléctrica.

El funcionamiento de un oligopolio puede explicarse mediante métodos de la Teoría de Juegos. Ante las funciones de costos de las empresas implicadas, cada una ofrecerá sus productos a un cierto precio y con una cantidad específica. Los compradores determinarán cuál es la cantidad realmente demandada para cada empresa y les otorgarán a los productores un cierto nivel de beneficios.

Los productores también pueden tratar de diferenciar sus productos respecto a los de las otras empresas, para que los consumidores los elijan.

La Teoría de Juegos hace referencia a que las decisiones de cada productor dependen a su vez de las decisiones de la competencia. Esto suele ser representado mediante una curva de reacción. Si se diera la situación hipotética de que las curvas de reacción de todas las empresas se cruzaran en un cierto punto, ese conjunto de decisiones implicaría el equilibrio del juego.

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