Definición de lapidario

El concepto de lapidario proviene del vocablo latino lapidarius, que significa “breve” y que, a su vez, emana del sustantivo latino “lapis, lapidis”, que puede traducirse como “piedra”.

La primera acepción mencionada por la Real Academia Española (RAE) en su diccionario alude a lo vinculado a las piedras preciosas (piedras que, por su transparencia, dureza y fineza, son talladas para utilizar en productos de lujo).

Se conoce como lapidario, por lo tanto, al individuo que se dedica a labrar o comercializar piedras preciosas. El lapidario trabaja con diversos elementos y herramientas para realizar el tallado con precisión.

De la misma manera, no podemos pasar por alto la existencia de un importante documento histórico que responde al nombre de “Lapidario”. Se trata de un tratado que venía a abordar lo que eran las propiedades mágicas de las piedras y la relación que tienen con lo que es la astrología. Es importante saber que fue traducido en varias ocasiones, aunque la más conocida traducción es la que fue llevada a cabo al castellano en torno al año 1250 por el rey Alfonso X el Sabio.

Un total de 360 piedras son las que tienen protagonismo en ese documento que se viene a conformar por cuatro libros diferentes donde se ponen en relación aquellas con los signos del zodíaco, con la conjunción de los planetas e incluso con las fases que tiene los ya mencionados signos. Asimismo, otro de esos libros lo que hace es exponer todas y cada una de las palabras ordenadas de forma alfabética.

Lapidario, por otra parte, es aquello relacionado con las inscripciones en las lápidas (piedras con anotaciones, notas, epígrafes, etc.). Además se denomina lapidario a quien se encarga de grabar o a realizar lápidas.

Partiendo de ese significado, hay que indicar que entre las palabras que funcionan como sinónimo del término abordado en este caso están joyero, cincelador, grabador, bisutero, tallista, marmolista o platero, entre otros.

Más allá de todos estos usos del concepto, la utilización más frecuente de lapidario en el lenguaje cotidiano es como adjetivo para calificar a la expresión o el estilo que se caracteriza por su concisión y por resultar terminante.

Por ejemplo: “El presidente del club fue lapidario con el jugador”, “El periodista realizó un lapidario análisis de la realidad nacional”, “El joven ofreció un argumento lapidario para justificar su accionar”.

Teniendo en cuenta este significado, podemos establecer que entre las palabras que pueden ejercer, por tanto, como sinónimo de lapidario se encuentran desde conciso hasta abreviado pasando por escueto, sobrio, breve, corto o reducido, por ejemplo.

Supongamos que un jugador de básquetbol (baloncesto), al terminar un partido, es entrevistado por un periodista. El reportero le pregunta qué opinión tiene sobre la actuación de los jueces, considerando que hubo varios fallos polémicos durante el transcurso del encuentro. El deportista simplemente responde: “Tuvieron una actuación desastrosa y no deberían volver a dirigir jamás”. Ante esta exclamación, puede decirse que el basquetbolista fue lapidario: utilizó pocas palabras y no dejó lugar a dudas sobre su parecer.

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