Definición de ladera

Para poder determinar el origen etimológico del término ladera hay que marcharse hasta el latín. Y es que es fruto de la suma de dos componentes de dicha lengua: “latus”, que puede traducirse como “lado”, y el sufijo “-era”.

Ladera es un término con varios usos según el contexto. El concepto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), refiere a aquel o aquello perteneciente o relativo al lado. Recordemos que lado, por su parte, puede ser una de las partes que limitan un todo; el costado de un cuerpo de una persona o de un animal; las caras de una moneda o de otro objeto; y las líneas que forman una figura geométrica.

La noción de ladera suele utilizarse para nombrar al declive de una montaña, de un monte o de una altura en general. Puede decirse, en este sentido, que la ladera es uno de los lados de la montaña en cuestión. Por ejemplo: “Los montañistas escogieron escalar la ladera oeste ya que el ascenso por ese lado es más sencillo”, “Una avalancha en la ladera norte sepultó a catorce personas”, “Dicen que la vista más bonita se obtiene al escalar la ladera sur”.

Se conocen como movimientos de ladera o fenómenos de ladera a los desplazamientos de tierra o de rocas que se hallan en una pendiente. Como una ladera implica un declive, dichos desplazamientos ocurren en el sentido de la pendiente a causa de la acción de la fuerza de gravedad. Los deslizamientos y los desprendimientos son algunos de los movimientos de ladera más usuales.

Diversos son los fenómenos de ladera que existen. No obstante, tomando como criterio el movimiento que vienen a realizar, tendríamos que decir que los más significativos son los que exponemos a continuación:
• Movimientos de flujo, que no tienen una superficie neta de lo que sería desplazamiento, entre otras cosas. Dentro de dicha categoría podríamos incluir tanto a la solifluxión como a la reptación.
• Desprendimientos, que son de carácter vertical.
• Deslizamientos, que pueden ser rotacionales o traslacionales.
• Movimientos complejos, que son aquellos que combinan varios de los fenómenos de ladera citados.

En muchos rincones del globo terráqueo es habitual que tengan lugar este tipo de movimientos de ladera. De ahí que las autoridades, con ayuda de los profesionales de la geografía y del medio ambiente, tomen las medidas necesarias bien para evitar que aquellos se produzcan o bien para proteger a la población y al entorno de graves daños.

Existen diversas actuaciones que se pueden realizar con tal fin, entre ellas, el establecimiento de lo que serían mallas, anclajes de variada índole e incluso la colocación de los llamados muros de contención. Estos, en base al fenómeno que tengan previsto enfrentar, se pueden realizar con hormigón, de roca, de tierra…Para que funcionen correctamente es fundamental tener en cuenta, a la hora de crearlos, aspectos tales como el tipo de deslizamiento o la estabilidad.

En Argentina, la idea de ladero está vinculada a una persona que secunda o acompaña a otra: “Gómez es el principal ladero del intendente en la zona sur del partido”, “Claudia es una ladera incondicional que me ha apoyado en los momentos más difíciles de mi vida”.

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