Definición de falangismo

El falangismo es un movimiento surgido de la Falange Española. Este partido político, que fue fundado por José Antonio Primo de Rivera en 1933, siguió los lineamientos ideológicos del fascismo italiano y funcionó como el sustento de la dictadura impuesta por Francisco Franco.

A partir de la implementación exitosa del fascismo en Italia de la mano de Benito Mussolini, la derecha española buscó reproducir la experiencia en su tierra. José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera que gobernó España entre 1923 y 1930, fue el líder que irrumpió con la intención de imponer un régimen reaccionario y autoritario.

Se denomina falangismo a un movimiento político antiparlamentario que surgió en España.

Características del falangismo

El falangismo, de este modo, apuntó a impedir el avance de las posturas de izquierda. Su accionar violento en las calles resultó vital para propiciar el clima que derivó en la Guerra Civil, cuyo resultado fue el triunfo de Franco.

Más allá del rol de la Falange Española como partido político, el falangismo no impulsó una actividad partidaria, sino que era antiparlamentario. Pretendía en sus inicios el desarrollo de un sindicalismo que reuniera a los trabajadores y a los empresarios detrás de los objetivos nacionales y el establecimiento de un Estado totalitario y corporativista.

Movimiento católico y fascista

Otra característica del falangismo fue el otorgamiento de una gran importancia al catolicismo. Para los falangistas, esta religión era un pilar de España y un componente central de su historia y su cultura.

No se puede obviar que, según algunos historiadores, el falangismo no tuvo una ideología particular o distintiva. De acuerdo a esta visión, se trató de una adaptación del fascismo con un fuerte tinte católico como modo de entender el mundo, que propuso también una serie de prácticas y reglas para ejercer el poder.

El falangismo se basó en el autoritarismo y tuvo muchos puntos en común con el fascismo.

Falangismo más allá de España

También puede hablarse de falangismo en el continente americano, más precisamente en las colonias españolas, donde se ha podido observar desde la década de 1930 en su ámbito político por medio de movimientos en los que se pueden advertir todas o algunas de las siguientes características: el corporativismo, el nacionalismo, el nacionalsindicalismo, el totalitarismo y el catolicismo (en este caso se puede denominar nacionalcatolicismo o fascismo clerical, un concepto acuñado por el historiador inglés Hugh Trevor-Roper).

A diferencia de otras formas de fascismo de Europa, como ser las de Italia y Alemania, el falangismo de España pretendía influir en los territorios de habla hispana, y de este modo consiguió llegar a ciertos grupos políticos e individuos del mundo intelectual de América Latina. Dicho esto, no es tan fácil identificar los regímenes políticos propio de este continente como falangistas directamente; si bien podríamos decir que ciertas dictaduras tuvieron rasgos muy similares con el gobierno de Franco, su ideología no se puede reducir fácilmente a este concepto.

Por otra parte, en el caso de varios grupos y partidos políticos de Latinoamérica, algunos de los cuales funcionan hoy en día, sí es posible catalogarlos dentro del falangismo. Entre los países en los cuales podemos identificar estas características se encuentran Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, México, Perú, Puerto Rico, Venezuela y Panamá.

En Bolivia podemos mencionar la Falange Socialista Boliviana, fundada en el año 1937 que se apoyó en una ideología nacionalista y tercerposicionista. En Chile, por otra parte, existió a partir del año 1935 la Falange Nacional, formada por un grupo de personas que hasta entonces habían pertenecido al Partido Conservador.

Laureano Gómez, presidente de Colombia desde 1950, solía simpatizar con el falangismo en los años previos a su gobierno. El presidente de Costa Rica entre los años 1944 y 1948, Teodoro Picado Michalski, también admiraba este movimiento español, y llegó a defender a Franco ante la ONU. Incluso luego de la Segunda Guerra Mundial Costa Rica era uno de los países latinoamericanos en los que el falangismo se mantenía vivo.

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