Definición de exquisito

El término exquisito, procedente del vocablo latino exquisītus, alude a aquel o aquello que se destaca por sus atributos o sus cualidades. Este adjetivo, por lo tanto, permite calificar a algo o alguien que sobresale entre los de su especie.

Por ejemplo: “Recuerdo que, en este restaurante, una vez comí un plato exquisito hecho con bacalao y verduras”, “El mediocampista colombiano es un jugador exquisito, muy habilidoso y de gran técnica”, “La bella modelo recibió un exquisito regalo de un admirador secreto”.

Por lo general la noción de exquisito suele emplearse respecto a la comida. Un alimento es exquisito cuando su sabor resulta muy agradable: por eso satisface las exigencias del consumidor.

También se puede definir como exquisito a un objeto que se luce por su calidad, su elegancia o su refinamiento. Una joya de oro con pequeños diamantes incrustados, por citar un caso, puede señalarse como exquisita. La misma calificación le corresponde a un vestido de seda con hermosos bordados.

Ya sea que estemos hablando de platos de comida, despliegues de habilidad por parte de artistas o deportistas, o incluso la belleza de una joya, el adjetivo exquisito se usa para expresar opiniones, de manera que el mensaje del cual forma parte es subjetivo. Cada persona percibe su entorno de una manera única, y los gustos se encuentran en un terreno especialmente particular, ya que no se pueden forzar: incluso dos niños criados en la misma familia pueden tener gustos opuestos.

Claro que este adjetivo es más preciso que «lindo» o «agradable», pero no deja de ser subjetivo, y por eso se puede dar el caso de una persona que lo use para describir su cuadro favorito, mientras que otra lo tilde de espantoso, para desconcierto de la primera. No importa cuantos parámetros utilice alguien para determinar que una obra es exquisita, siempre habrá un punto de vista que los invalide, y ante eso no hay mucho que podamos o debamos hacer: se trata de la diversidad.

La expresión cadáver exquisito, por otra parte, alude a una técnica empleada por los surrealistas para el desarrollo de obras colectivas. La elaboración de un cadáver exquisito se realiza a partir de la creación en secuencia: de acuerdo con las reglas utilizadas, cada individuo solo tiene acceso al final de lo escrito o dibujado por su antecesor o bien debe continuar a ciegas. Así se desarrollan expresiones espontáneas e intuitivas.

Tristan Tzara, André Bretón y Robert Desnos son algunos de los surrealistas que solían entregarse a ejercicios de cadáver exquisito. Cabe destacar que incluso el nombre surgió mediante estos juegos, cuando grupalmente y de forma improvisada se escribió: “El cadáver exquisito beberá el vino nuevo”.

En los años 20, estos y otros surrealistas solían reunirse a disfrutar de un juego muy particular, que se había originado en uno llamado Consecuencias y consistía en que cada participante aportase unas palabras respetando la estructura de sustantivo – adjetivo – verbo. Fue de este modo que surgió la oración antes mencionada, según lo relató en su momento André Breton.

La experiencia de jugar a Cadáver exquisito es muy peculiar. En algunas sesiones, se dan coincidencias que resultan difíciles de creer, como si los participantes hubieran acordado de antemano un objetivo en particular. Y es precisamente la espontaneidad y el carácter inconsciente de este juego que atraía a los surrealistas, para crear arte aprovechando esos conocimientos que están más allá de lo explicable.

Además, según mencionaba Bretón, les generaba mucha emoción ser parte de una producción literaria que no era posible realizar con una sola mente. Y así surgieron decenas de creaciones de varios géneros, que luego cada uno podía usar como fuente de inspiración para las suyas propias.

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